Cuando lo importante es escribir (y solo escribir): del minimalismo de ZenPen a la potencia de Scrivener

Post n.50 – (1541 palabras)

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Para avanzar en un trabajo, creativo o no, la mayoría de veces no queda otra que sentarse (o levantarse, depende) y ponerse a ello. Y especialmente en proyectos de gran envergadura, es fundamental adquirir una serie de hábitos, a veces hasta el punto de tener que establecer un horario fijo para poder progresar en determinados proyectos. Trabajo, trabajo y trabajo. Hasta cuando no apetece.

Decía Pablo Picasso que «la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando». Si un pintor esperara siempre a que le llegara la inspiración (o las ganas de trabajar), probablemente ninguno de sus cuadros vería la luz. Y si un escritor hiciera lo mismo, tampoco pondría el punto final a ninguno de sus libros. Y precisamente sobre el proceso de escribir y las distracciones quiero hablar hoy.

Escribir requiere concentración

Escribir siempre requiere concentración. Pero lógicamente hay niveles. Para escribir un mensaje de WhatsApp o un tweet basta con poner un poco de atención a lo que escribimos. Podemos incluso hacerlo (por educación no deberíamos) mientras tenemos una conversación con alguien. Lo que está claro que este tipo de redacción de textos no supone demasiado esfuerzo y concentración.

Para escribir este artículo o para escribir unas páginas de un libro, ya la cosa cambia. En estas situaciones uno tiene una serie de ideas que desea plasmar por escrito y el proceso de elaboración es más complejo. La construcción de las frases, la elección de cada palabra o el estilo no son tareas que se puedan dejar al azar. Tampoco nos quedamos con la primera versión de lo que hemos escrito. Es habitual una revisión y un proceso de reescribir partes del contenido. En estos casos necesitamos prestar mucha más atención al texto, concentrarnos en él y, en la medida de lo posible, intentar aislarnos del resto. Quizá entonces, metidos a fondo en el trabajo, llegue la inspiración o la idea genial.

Distracciones que limitan nuestra capacidad de escribir

Cuando por fin hemos decidido empezar a escribir (quizá es lo que más cuesta) juntando una palabra con la siguiente, hay otros factores que nos limitan y no nos permiten avanzar:

  • Un factor determinante son las ganas que tengamos de escribir ese día (aquello que llaman energía). Al menos para lograr arrancar, quizá encontremos algo de motivación con alguna técnica de administración del tiempo, como la del método Pomodoro.
  • Otro factor es el tiempo disponible que, con un buen esquema de lo que queremos escribir y una adecuada planificación, podríamos ajustar convenientemente.
  • Y un factor más (y seguramente no el último) son las interrupciones a las que nos exponemos mientras escribimos, provocadas de vez en cuando por algo externo en el momento más inoportuno (una llamada que entra, una persona que nos habla, una notificación del móvil, etc.), pero otras muchas veces somos mismos los que caemos en alguna trampa que perfectamente podríamos haber evitado.

Antes de empezar a escribir, conviene minimizar el número de distracciones a nuestro alrededor, eliminando sobre todo aquellas que sí son evitables y podemos controlar. Un buen punto de partida, limpio de distracciones, libre de tentaciones, determinará el éxito o fracaso de cada sesión de trabajo que iniciamos.

No es necesario detenernos en la importancia de trabajar en un espacio libre de ruidos molestos. Y es obvio que un entorno de trabajo organizado facilitará el proceso de escribir. También sabemos que podemos trabajar mejor sentados en una silla que cumpla unos mínimos estándares ergonómicos, y hacerlo manteniendo siempre una postura correcta. Todos estos consejos, además de saludables, siempre evitarán más de una interrupción.

Soluciones informáticas para escribir más y mejor

Centrándonos por tanto en el proceso de escritura con un ordenador, son muchas las soluciones informáticas para dedicar un tiempo a escribir y hacerlo además libre de distracciones. El objetivo: escribir más y mejor.

Lo cierto es que en esta categoría software, el catálogo de programas es bastante amplio. Encontramos desde soluciones minimalistas basadas en web para escribir unos cuantos párrafos, hasta sofisticados programas con infinidad de opciones y funciones para escribir, organizar y compilar los textos. Todos ellos ayudan al proceso de escribir porque su diseño, habitualmente bastante sencillo y por tanto libre de distracciones, nos permite centrarnos en lo verdaderamente importante, que es escribir al fin y al cabo.

Para mí hay dos funciones que no pueden faltar en este tipo de programas.

  1. La primera es la posibilidad de poder escribir a pantalla completa. Es decir, que el programa tenga alguna opción que permita hacer desaparecer ventanas, menús y botones del programa y otros elementos gráficos del sistema operativo, y deje solo el texto ante mí cubriendo todo el espacio de pantalla.
  2. La segunda función imprescindible es poder escribir en blanco sobre negro, o con un contraste similar. Cada cual con sus manías.

Presento dos programas que utilizo habitualmente, cada uno en un extremo: del minimalismo de ZenPen a la potencia y sofisticación de Scrivener. Y finalmente comparto también una pequeña lista con otras apps bastante populares.

ZenPen

ZenPen es una solución basada en web. Es decir, accedemos a ella tecleando www.zenpen.io en la barra de direcciones del navegador. Acceder a la página y empezar a escribir. Esa es la filosofía de esta aplicación web de aspecto minimalista. En la parte izquierda cuenta con una sutil barra de herramientas vertical con funciones muy básicas: un botón para activar la pantalla completa, otro para invertir colores (para escribir en blanco sobre negro o negro sobre un gris claro), una opción para establecer un objetivo de palabras, y un cuarto botón para guardar el texto en tres formatos diferentes (Markdown, texto plano y HTML). En las opciones de guardado, ZenPen te recuerda que puedes presionar las teclas Ctrl+C (o cmd + C) para copiar el texto para pegarlo posteriormente en otro programa (que es lo que suelo hacer yo siempre que utilizo la aplicación).

Una de las ventajas de ser una aplicación basada en web, es que podemos acceder a ella desde cualquier dispositivo (y por tanto prácticamente desde cualquier lugar) sin la obligación de tener instalado un programa específico. Aquí sí aprovecharíamos ese momento de inspiración (o de ganas de escribir) incluso aunque no tuviéramos nuestro ordenador a mano. Podríamos acceder a ZenPen desde el navegador de un ordenador que no es nuestro, escribir durante un tiempo, para finalmente guardar el «documento» en la nube. En definitiva, una solución fácil, rápida y efectiva de escribir textos, habitualmente no demasiado extensos.

Scrivener

Y del minimalismo damos un salto a la sofisticación. En el otro extremo está Scrivener, que dentro del catálogo de programas para escribir es el programa con mayúsculas. Se trata de un programa que se instala en el ordenador, tanto en dispositivos Mac como Windows. Por supuesto cuenta con la función de escribir sin distracciones, mostrando solo el texto y ocultando completamente el resto de elementos de Scrivener, de otros programas o del sistema operativo. Este «modo redacción de pantalla completa» incluye varias opciones de personalización: definición del color y fundido de fondo y del texto, ajuste del ancho de hoja, adaptación del tamaño del texto, contador de caracteres y palabras, etc.

Pero esta función de escribir sin distracciones no supone ni un 1% de las opciones del programa. Scrivener es la aplicación elegida por muchos escritores para escribir sus libros. Realmente el programa cuenta con todas las funciones que un profesional puede necesitar durante todo el proceso de creación de una obra: desde la concepción de la idea, el proceso de investigación, el de redacción, las tareas de organización, las de diseño, compilación, exportación a diferentes formatos, etc. Y en sucesivas actualizaciones van introduciendo mejoras y nuevas funciones. El único inconveniente es el precio, aunque debo decir que los $45 de la licencia estándar ($38.25 la licencia educativa) están perfectamente justificados. Es un producto software excelente, y creo que es una inversión que merece la pena si el proceso de escribir ocupa buena parte de tu tiempo.

Pero hay muchos programas a medio camino entre los dos que he presentado, aunque más cerca de ZenPen que de Scrivener, que gana por goleada con todas sus prestaciones. Algunas de las alterantivas son: Calmly (Web), Draft (Web), FocusWriter (Linux, Mac, Windows), Raven (Linux, Mac, Windows, WriteMonkey (Linux, Mac, Windows), Writer (Web), Writer (Google Chrome), WriteRoom (MacOS).

ZenPen | zenpen.io
Scrivener | www.literatureandlatte.com/scrivener
Fotografía Escritorio | stokpic en Pixabay
Fotografía Máquina de escribir | rawpixel en Pixabay
Fotografía Blogging | StockSnap en Pixabay

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