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El «gen» de la productividad: 40 cosas que hacen (y no hacen) las personas superefectivas

Una persona productiva es aquella que, teniendo que trabajar para vivir, consigue tener tiempo libre para su familia, para sus proyectos personales y para el ocio. Es la definición más acertada de persona productiva que puedo imaginar.

Algunas personas son para mí un referente, por su estilo y actitud ante el trabajo, por el modo en que gestionan sus tareas, por su claridad de ideas o por su capacidad de aprendizaje. ¿Cómo consiguen finalizar con éxito tantos proyectos, no solo profesionales, sino también personales?

La persona productiva se siente satisfecha, no por haber terminado su trabajo eficientemente, que también, sino porque su forma de trabajar le permite disfrutar de su tiempo libre.

Con el tiempo me he dado cuenta de que estas personas productivas tienen varias virtudes. manías y costumbres en común. Podríamos pensar que la clave está en el método que utilizan para organizarse, pero paradójicamente, no suelen estar al tanto de las técnicas y herramientas más populares o de los trucos productivos más novedosos. Tampoco leen libros para mejorar en cuestiones de organización. Curiosamente, lo que tienen en común las personas productivas es una serie de hábitos, algunas pequeñas acciones aparentemente sin importancia o simplemente una forma de entender el trabajo y la vida en general. Además, muchos no lo hacen siquiera de forma consciente. Ser organizado y productivo parece incluso algo innato en ellos.

El resto de los mortales, los que no tenemos el «gen» de la productividad, necesitamos ajustar constantemente nuestra forma de organizarnos. Y algunos necesitamos escribir en un blog sobre productividad para poner en orden ciertas ideas.

Debo decir, no sin cierto fastidio, que las personas más productivas que conozco no utilizan ningún método en particular; no lo necesitan para lograr centrarse y concentrarse sin dificultad y trabajar de forma organizada en el proyecto que tienen entre manos. Utilizan técnicas y recursos extremadamente simples de organización (si es que los usan), no siempre digitales.Lo cierto es que estas personas productivas protegen muy bien su tiempo y su energía. Ahí debe estar la clave. De hecho, también los puedes reconocer porque…

  1. Madrugan. Mucho.
  2. Consultan su correo electrónico solamente una vez al día
  3. No tienen su teléfono móvil siempre en la mano. Cuando los llaman, lo sacan de algún sitio para responder.
  4. Si utilizan alguna aplicación móvil, probablemente sea una para gestionar sus tareas o tomar notas, poco más.
  5. No invierten (pierden) su tiempo en redes sociales. Ni están ni se les espera.
  6. Hablan poco y utilizan un lenguaje sencillo y directo. No eternizan las conversaciones. Aplican con eficacia la economía del lenguaje.
  7. Seleccionan bien las tareas que van a realizar. Toman buenas decisiones al respecto.
  8. Tiene una capacidad abrumadora (y envidiable) para decir que no.
  9. Tienen desactivadas las notificaciones de sus dispositivos electrónicos.
  10. También toman notas en una libreta de papel
  11. No se reúnen con nadie si no es estrictamente necesario
  12. Apagan todos los dispositivos electrónicos cuando termina la jornada de trabajo.
  13. Deciden cosas entre muy pocas alternativas; a lo sumo, dos o tres.
  14. No atienden todos sus correos electrónicos y mensajes.
  15. Cuando responden a sus mensajes, lo hacen en momentos muy puntuales del día.
  16. Cuando entra una llamada, no contestan instintivamente. La mayoría de veces no responden.
  17. No tienen inconveniente en apagar su teléfono móvil varias horas al día.
  18. No ven la TV. En todo caso algún programa o serie determinada en alguna plataforma.
  19. Escriben un diario o algo similar.
  20. Reservan un momento del día exclusivamente para pensar.
  21. Establecen un tiempo límite para realizar determinadas tareas.
  22. Curiosamente, nunca hablan sobre productividad.
  23. Son muy selectivos. Por ejemplo, eligen bien lo que leen, lo que ven, sus compromisos, etc.
  24. Escuchan más que hablan.
  25. Suelen tener buen trato y muestran una actitud humilde.
  26. No discuten, porque es una pérdida de tiempo.
  27. No complican su forma de vestir.
  28. Comen sano y hacen ejercicio físico.
  29. Duermen las horas que su cuerpo necesita.
  30. Se mantienen firmes en sus convicciones. Pero son flexibles, cuando deben serlo.
  31. Son metódicos y precisos en su trabajo. No dejan espacio para las ambigüedades.
  32. Trabajan para vivir, no viven para trabajar.
  33. Son bastante directos. No dan rodeos. No intentan complacer. Son amables pero eficientes en las conversaciones. Siempre van al grano.
  34. Desconectan del trabajo de una forma envidiable.
  35. Nunca te cuentan como se organizan. La mayoría no lo sabe. O no lo sabe explicar.
  36. Son bastante ordenados con sus cosas, pero no de forma obsesiva. Saben que la virtud está en el término medio.
  37. Unos pocos parecen estar anclados en el pasado en términos de tecnología. Algunos utilizan un teléfono móvil al estilo de los 90. Siempre está el que escribe sus textos con una Olivetti.
  38. Saben delegar correctamente.
  39. Tienen muy claro su propósito y no hacen nada que no pertenezca a su ámbitos de responsabilidad.
  40. No son especialmente perfeccionistas. Su umbral de tolerancia de la imperfección es más bien bajo.

Esta lista, completamente subjetiva por supuesto, la he elaborado pensando en esas personas superproductivas que conozco y que admiro y envidio por ello.

Fotografías | Oficina & Productividad | Tiempo

2 Comments

  1. Juan Lague Juan Lague

    Excelente artículo y contenido del sitio.
    ¡¡Felicidades!!

    • ¡Muchísimas gracias, Juan! Trabajamos para mejorar.

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