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Objetivos con impacto y una varita mágica

El pasado 2 de enero anoté algunas palabras con proyectos, frentes abiertos, temas que son muy importantes para mí y, por qué no, una pequeña lista de deseos. En definitiva, objetivos con diferente prioridad. Los he tachado todos menos uno.

Tiempo de lectura: 3 minutos

Con el nuevo año llegan nuevos proyectos y buenos propósitos para llevarlos a cabo. Y quienes no piensan en objetivos para el año que empieza, estoy seguro de que al menos hacen balance del año que termina. En cualquier caso, es inevitable pensar un poco en ello. Otra cuestión es que nos sentemos frente a una hoja en blanco para dejarlo por escrito.

Personalmente, en los últimos años he ido abandonando el ritual de revisión en profundidad del año que dejábamos atrás. Hacerlo es interesante, pero costoso, como lo es también planificar a conciencia los objetivos para los próximos 12 meses. Es un proceso al que dedicaba bastante tiempo y que, por supuesto, sigo recomendando. Sin embargo, en mi caso particular, fui comprobando que no tenía demasiado impacto. En cuestiones de organización personal, conviene seleccionar bien dónde invertimos el tiempo y ser consciente de la relación coste-beneficio. El exceso de organización o planificación requiere tiempo y no siempre permite avanzar (o empezar).

Como decía, con la entrada del nuevo año, es inevitable reflexionar un poco sobre lo que ha sucedido en los últimos meses. Tampoco es fácil no pensar en los meses que tenemos por delante, qué haremos y qué dejaremos de hacer. Y para ello, a mí me basta con una hoja en blanco. Este año lo hice el 2 de enero en una cafetería y solo necesité un par de columnas en una página de una pequeña libreta. Anoté en ella solo algunas palabras con proyectos, frentes abiertos, temas que son muy importantes para mí y, por qué no, una pequeña lista de deseos. En definitiva, objetivos con diferentes grados de prioridad.

¿Y qué hago con la lista de palabras? Por sorprendente que parezca, una vez escritas, las tacho prácticamente todas. La experiencia en los últimos años me ha demostrado que, si la lista es muy extensa, gran parte de los objetivos se quedan solo en buenas intenciones. Unos proyectos terminan por frenar a otros y hay algunos que ni siquiera consigo terminar o no puedo llevarlos a cabo como me gustaría. No hay motivos para caer cada año en el mismo error.

Hay una receta interesante para hacer una buena selección de los objetivos que nos marcamos. La encontré en Instagram y la compartía Brian Tracy (por cierto, autor del libro ¡Tráguese ese sapo!). A veces encuentra uno en las redes sociales algunos recursos sencillos pero efectivos.

Tracy nos invita a tomar una hoja de papel y escribir en ella los objetivos y la fecha actual. Luego escribimos 10 objetivos que nos gustaría lograr en los próximos 12 meses. Pueden ser metas personales o profesionales.

Y con la lista de objetivos delante, imaginamos que tenemos una varita mágica y que con ella podemos lograr cualquiera de los objetivos en 24 horas. A continuación, nos preguntamos: ¿qué objetivo tendría el mayor efecto positivo o impacto en mi vida? Y revisando de nuevo la lista, la respuesta que demos será nuestra meta para los próximos meses. Puede parecer una obviedad, pero lo cierto es que, en ocasiones, iniciamos proyectos que realmente no tienen un impacto importante en nuestras vidas.

Una vez elegido el objetivo, solo entonces realizamos toda la planificación para lograrlo:

  1. Describir la meta
  2. Establecer una fecha límite
  3. Hacer una lista de todo lo que debemos hacer para lograrlo
  4. Reorganizar la lista en un checklist
  5. Tomar acción
  6. Y, sobre todo, ser constante haciendo algo todos los días para contribuir a ese objetivo.

Así está garantizado el éxito. Y en este punto cada uno puede utilizar el método de organización personal o gestión de proyectos que mejor se adapte a su forma de trabajar. Tracy no dice nada de tachar y rechazar el resto de objetivos, pero parece una buena idea hacerlo. De nuevo, menos es más.

Este es el espacio que necesité. Foto real un instante antes.

Ilustraciones | Varita mágica | Bolos

Fotografía | Libreta de @ebenimeli

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