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Categoría: Organización

Youtubers y productividad (II): el proyecto de Soriano Tech

Hace un tiempo, me pareció buena idea empezar a compartir el trabajo de algunos youtubers que dedican su canal a cuestiones de productividad y organización personal y que tratan estos temas desde una perspectiva más tecnológica, en la línea de contenidos de este blog. Empecé con Thomas Frank, conocido y reconocido youtuber estadounidense.

En Internet hay ya una desbordante oferta de contenidos sobre cómo organizarse mejor con tal o cual aplicación. Afortunadamente, el medio escrito se mantiene y todavía podemos suscribirnos a blogs que dedican sus líneas a hablar sobre metodologías y herramientas para mejorar nuestra productividad. También es verdad que se han incrementado los intentos de muchos en YouTube por compartir este tipo de contenidos. Una simple búsqueda con palabras clave como Notion, organización, iPad, apps o productividad, darán como resultado cientos de vídeos en los que alguien intenta explicar, con mayor o menor éxito, cómo usar una aplicación o un método para ser más productivo. Tengo la sensación de que han proliferado los contenidos sobre organización personal, sobre todo en formato audiovisual, en particular en YouTube. Y hay que filtrar, no todo es bueno.

Si buscamos claridad y sencillez en la exposición, pero también calidad y sentido estético en la realización, hoy vengo a recomendaros el canal Soriano Tech. Su creadora, que ahora mismo vive en Helsinki, presenta su proyecto como un canal sobre tecnología, productividad y estilo de vida. Un canal muy interesante para seguir aprendiendo sobre la utilización de muchas herramientas para mejorar nuestra organización personal. Y en español.

Calendario 2022/2023 para una buena planificación del curso

Comparto con vosotros la plantilla que utilizo para planificar y hacer seguimiento de las sesiones de clase. Básicamente, facilita la planificación de sesiones de clase para garantizar que están equilibradas en distintos grupos. La he diseñado en Excel y es muy sencilla, pero creo que bastante práctica. Ya incluye el calendario escolar 2022/2023 (sin los festivos, porque estos varían según provincia o país).

La plantilla contiene 4 columnas (fácilmente ampliable) para poder planificar hasta 4 grupos diferentes de la misma asignatura.

El noble arte de tirar, archivar y digitalizar

El inicio de curso siempre invita a poner en orden ciertos asuntos. Todo suele empezar con la compra de una agenda y con la ilusión, luego frustrada, de que «este año me voy a organizar mejor». Para los que somos profesores, septiembre es el nuevo inicio de año. Leía en Twitter el pasado 31 de agosto el hashtag #NocheViejaDocente.

Todos los años (cursos) sigo el mismo ritual de organización durante los primeros días. Se trata de una especie de checklist mental que intento cumplir para empezar con buen pie las clases. Alguna vez escribí sobre el tema, pero quizá sea momento de ponerlo por escrito en una serie de artículos a modo de miniconsejos para empezar el curso bien organizado. Adelanto que esta reflexión seguramente puede servir en cualquier entorno de trabajo.

El primer grupo de consejos tiene que ver con el noble arte de tirar y el buen hábito de archivar y digitalizar.

Elimina, archiva y digitaliza

Deshacernos de aquello que no necesitamos tiene un efecto liberador. Al principio puede costar un poco, pero luego no hay forma de parar. Tirar lo que sobra tiene también un punto adictivo. Reducir el número de cosas que tenemos solo reporta beneficios. Ganamos espacio, tenemos menos que limpiar, tardamos menos en encontrar lo que necesitamos, eliminamos distracciones y los espacios que antes acumulaban centenares de objetos lucen más bonitos.

Eliminando, archivando y digitalizando conseguimos no solo orden físico, sino también mental. Y este proceso deberíamos llevarlo a cabo (y mantenerlo) tanto en casa como en nuestro lugar de trabajo. Tampoco hay muchas más opciones: eliminar, archivar, digitalizar u ordenar.

8 motivos para planificar

Planificar está infravalorado. Muchas veces subestimamos el valor de una buena planificación. Nos pueden las prisas y olvidamos que planificar es la mejor de las inversiones. En estos tiempos de urgencias que no lo son, planificar con tiempo y con calma parece todo un lujo. Unos piden el trabajo hecho de hoy para hoy; otros quieren las cosas terminadas para ayer. Obviamente, este estilo de trabajo es incompatible con la calidad que se desea en los resultados. Planificar merece la pena.

Decía Dwight D. Eisenhower que:

Los planes son inútiles, pero la planificación es indispensable.

 

La frase original completa nos ayuda a entender mejor su intención: «Al prepararme para la batalla, siempre he descubierto que los planes son inútiles, pero la planificación es indispensable». Porque no es lo mismo un plan que una planificación.

Plan vs. planificación

Podemos definir la planificación como un proceso que, efectivamente, se inicia con un plan (que podemos detallar en un documento), pero un plan que también requiere un seguimiento, una revisión y una evaluación de los resultados. Por tanto, la planificación es un proceso mucho más general y más complejo.

El Diccionario de la Lengua Española (DLE) define:

  • «plan» como un «escrito en que sumariamente se precisan los detalles para realizar una obra».
  • «planificación» se define, sin embargo, como un «plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado […]».

Timeboxing, proyectos y productividad

Timeboxing: una cuestión de compromiso

El timeboxing es una técnica de organización, concretamente de asignación de un tiempo determinado a un conjunto de tareas. Básicamente, el objetivo no es otro que adquirir un compromiso y reservar un espacio de tiempo para avanzar en nuestros proyectos. Además, sabemos que parece bastante efectivo fragmentar este tiempo de trabajo, por ejemplo 2 horas, en bloques más pequeños, pongamos que de 25 minutos si utilizamos la técnica Pomodoro.

De este modo, llueva, truene o nieve, a la hora previamente programada avanzaremos nuestro trabajo en un proyecto determinado, sin interrupciones, durante un tiempo fijo y sin excusas. Como decía, se trata sobre todo de un compromiso. Por ejemplo, si reservamos una hora cada día a un proyecto personal, podremos garantizar que al finalizar la semana habremos avanzado siete horas en el proyecto. También es una técnica que evita que pospongamos indefinidamente aquello que decimos que es importante para nosotros, pero que siempre «puede esperar» porque hay otros asuntos «urgentes».

¿Uno o varios proyectos?

Pero, una vez reservado un espacio de tiempo en nuestra agenda para trabajar en algo, ¿qué es más productivo, dedicarlo a un solo proyecto o ir alternando entre distintos proyectos? A primera vista, las dos formas presentan ventajas e inconvenientes. Pongamos un ejemplo concreto: ¿es productivo dedicar 2 horas un lunes por la tarde a escribir un artículo y dedicar otras 2 horas un martes por la tarde a preparar una presentación? ¿O es mejor una solución que vaya alternando los proyectos el lunes y mezclarlos también el martes?

Lógicamente, la respuesta dependerá del tipo de proyecto, de las tareas asociadas a los proyectos, de la energía disponible en cada momento o incluso de otros criterios relacionados con la urgencia o la importancia de las tareas. En cualquier caso, os dejo algunas ideas. Para presentar las ventajas e inconvenientes, imaginemos de nuevo un bloque de 2 horas previamente reservado y que durante este tiempo hemos decidido trabajar en pequeños bloques de 25 minutos aplicando la técnica Pomodoro.