Un segundo alto en el camino: 100 artículos sobre organización personal

He decidido escribir este artículo sin darle demasiadas vueltas. Normalmente, cuando empiezo a redactar un artículo, parto de una estructura previa o de una idea inicial más o menos elaborada. Y a partir de ahí voy tirando del hilo, me dejo llevar y adonde me lleven las palabras, que buen sitio será. Pocas veces estoy satisfecho con lo que escribo; pero supongo que eso siempre es una buena noticia.

Artículo a artículo hemos llegado a cien. Juntos, porque tú me lees al otro lado. Y precisamente porque uno puede celebrar cuando buenamente le apetece, yo he decidido hacerlo al llegar a este punto. Podría haberlo hecho con motivo del anterior o del siguiente post; sin embargo, si ya hice «un alto en el camino» para presentar «50 artículos sobre organización personal» ¿por qué romper ahora la serie? De hecho, pongámosle un título similar. Como decía, sin pensarlo demasiado.

8 horas y 8 minutos de organización personal, productividad y tecnología

Quizá alguien ha aterrizado por primera vez en este blog. En tal caso, bienvenido. Para quienes llegan nuevos a este espacio y para aquellos que no han tenido oportunidad de leer todos los artículos, os cuento que aquí hablamos (porque puedes contribuir con tus comentarios) de organización personal, de productividad, acompañados del elemento tecnológico, que de algún modo siempre acaba asomando la cabeza en el texto. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

La navaja suiza de la productividad personal (I): información y aprendizaje

Cualquier entusiasta de la organización personal ha soñado en alguna ocasión con descubrir la herramienta ideal para ser más productivo. Sería aquella que lograra aunar en una única solución y de forma perfectamente integrada, las distintas aplicaciones y material de oficina que usamos a diario para sacar adelante tareas y proyectos de forma eficiente. Sería una especie de herramienta universal de la productividad que nos ayudaría a decidir y a hacer mejor que nunca las cosas correctas. Estaría tan optimizada que nos haría superefectivos en nuestras tareas diarias.

La navaja suiza de la productividad personal

Desafortunadamente no existe todavía esa herramienta perfecta. De momento nos tenemos que conformar con aprender a combinar de la forma más acertada posible los recursos que tenemos a nuestro alcance. Unas herramientas son físicas: material de oficina y otros utensilios de «baja tecnología» de los que siempre cuesta desprenderse, muchas veces por necesidad y otras simplemente por tradición. Porque quienes siguen fieles a su agenda de papel, lo hacen probablemente por costumbre, por nostalgia o por ambos motivos. Tienen un teléfono móvil que gestiona mejor sus compromisos, pero el ritual de renovar su agenda cada año es cuanto menos sagrado. Otros recursos preferimos gestionarlos digitalmente con la última aplicación del mercado, probablemente la que está de moda y a ser posible en su última versión.

Pero ponemos empeño; todo sea por la productividad. Y, no sin esfuerzo, orquestamos un sistema de organización, un engranaje con un punto artesano que hace que todo funcione: herramientas físicas y digitales trabajando en equipo, perfectamente coordinadas y sincronizadas, organizando nuestro trabajo cada día, como una especie de navaja suiza de la productividad. Y tanto nos ha costado idear el mecanismo que lo explicamos orgullosos en la Red, que es el mejor lugar donde contar estos asuntos.

Y ese es el motivo de este artículo: presentar la que sería mi navaja suiza de productividad. O al menos el kit básico de supervivencia para asuntos de organización personal. Si me preguntaran cómo empezar con la organización personal en general (y con GTD en particular), seguramente mencionaría los elementos que empiezo a presentar en formato serie en este blog. Empecemos por el primero de ellos. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Creciendo en efectividad: el ranking OPTIMA LAB

El día 15 de cada mes se publica el ranking OPTIMA LAB de blogs de efectividad. El miércoles de esta semana no ha sido una excepción y la lista, que actualmente publica Efectivitat.com, salió puntual.

Comentan en Efectivitat.com que han querido recuperar la esencia que tenía el ranking cuando lo definieron. En primer lugar se ha duplicado el número de blogs analizados; ahora son 126 los candidatos al ranking. También han mejorado la definición del criterio de velocidad. Antes, este parámetro era solo un indicador de la frecuencia de publicación; sin embargo ahora se considera el tipo de contenido, dando valor, lógicamente, al tema de efectividad. Y también han verificado esta vez las URL de las homepage de los blogs analizados.

Desde hace algunos meses este blog participa como candidato, y poco a poco ha ido subiendo peldaños en la clasificación. Entró tímidamente y paso a paso ha logrado colocarse este mes de enero en la novena posición.

Sigo las publicaciones de todos los blogs que van entrando en la lista mensual (y otros que todavía no han llegado), pero también es cierto que, de algunos de ellos, desconocía quién estaba detrás de cada post (o podcast). Y tan importante es el texto que se escribe como lo es su autor. Detrás de cada artículo lleno de consejos hay una persona que dedica un tiempo importante para sacarlo adelante y creo que es justo reconocer su trabajo. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Blogs sobre efectividad y productividad personal: el ranking OPTIMA LAB

Todo el mundo quiere ser más productivo, organizarse mejor y ser más efectivo en las tareas. Nadie en su sano juicio buscaría soluciones de organización personal con el absurdo objetivo de gestionar peor su tiempo. Pero una cosa es querer y otra bien distinta es ponerse manos a la obra. En todo caso, existen dos tipos de personas: los que no hacen nada para mejorar y los que buscan activamente la mejora continua en términos de productividad. Estos últimos leen, investigan y experimentan con diferentes métodos de organización. Y sobre todo leen sobre el tema, de unos y de otros, porque de todos se aprende.

Descubrí el mundo de la productividad personal leyendo artículos en Internet. Los libros sobre el tema llegaron luego, recomendados precisamente en los posts que leía semanalmente. Pero, sin lugar a dudas, primero fueron los blogs y más tarde los libros. Y todavía hoy las lecturas en blogs de Internet sobre organización personal y productividad siguen siendo mi fuente principal de información.

Quisiera aprovechar esta reflexión para recomendar algunos de los blogs sobre productividad que leo habitualmente, algunos desde hace ya algunos años. Afortunadamente, la mayoría de los blogs que quería compartir aparecen en el ranking OPTIMA LAB de este mes de febrero. Así que, precisamente tratando de ser efectivo, comparto el listado y por tanto varias de mis recomendaciones personales. Por cierto, este blog se asomó tímidamente en la clasificación hace unos meses y aparece este febrero en la posición 20.

El ranking se publica el día 15 de cada mes y se refiere a datos del mes anterior. A continuación comparto los resultados publicados ayer 15 de febrero de 2019. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Un alto en el camino: 50 artículos sobre organización personal

De vez en cuando conviene detenerse un instante para contemplar el camino recorrido. En términos de organización personal, estar pendiente del siguiente paso, decidir cuál es nuestra próxima acción, es fundamental. Pero también lo es echar la vista atrás y analizar el trabajo realizado. Hacer balance en algún punto también nos da perspectiva para continuar con un proyecto en una nueva etapa. «La parada es parte del camino», dijo alguien alguna vez.

Este blog es uno de tantos proyectos y, como tal, conviene también detenerse un momento para hacer revisión. Y qué menos que dedicar unas líneas para analizar precisamente lo publicado hasta el momento. Pero solo una pausa en forma de post, porque en un par de días el blog sigue su ritmo habitual. Un merecido punto y seguido. Son 50 los artículos publicados hasta la fecha. La decisión de detenerme un instante tras 50 publicaciones es completamente arbitraria. Podría haber esperado y hacer revisión tras 77 publicaciones o hacerlo mucho antes en la 37. Sin embargo, por alguna razón, parece que 50 es un buen número.

En la imagen puedes ver una nube de etiquetas con los temas sobre los que he escrito en Ocho en Punto todo este tiempo. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (II)

En la primera parte del artículo «Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (I)» comentaba cómo el formato blog ha evolucionado mucho en los últimos años, y cómo ahora apenas hacen falta unos pocos clics para iniciar la aventura de escribir un blog,. Comentaba que queremos (o debemos) estar informados sobre temas muy específicos que no encontramos en los medios de gran tirada y cómo la avalancha de información resulta a veces ingestionable. Hablaba sobre la dificultad de seleccionar simplemente aquello que nos gusta o interesa y que no siempre elegimos con criterio.

En un intento de seguir poniendo algo de orden al respecto, esta segunda parte del artículo presenta los siguientes 5 pasos para terminar de organizar tus lecturas de blogs. Y nos centramos en el proceso de revisión, el del lectura, el proceso de comentar, el de compartir y el desechar.

  1. Planificar
  2. Buscar
  3. Seleccionar
  4. Suscribirse
  5. Clasificar
  6. Revisar
  7. Leer
  8. Comentar
  9. Compartir
  10. Desechar

Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (I)

Aunque el formato blog ha evolucionado mucho en los últimos años, en esencia su propósito no es muy diferente a aquellos primeros diarios online, generalmente personales, en los que sus autores compartían un rincón de su vida, sus opiniones o sus experiencias. Con el tiempo, el blog se fue popularizando y los avances informáticos, especialmente en tecnologías web, facilitaron y democratizaron este particular medio. Ahora apenas hacen falta unos pocos clics para iniciar la aventura de escribir un blog, sea este de carácter personal o para asuntos profesionales.

En general, y por lógica, hay más personas que leen blogs que autores que escriben uno. Estas bitácoras online son ya parte fundamental de nuestra forma de mantenernos informados semanalmente. Ya no nos basta con las versiones online de los tradicionales periódicos y de las revistas con más historia (y que aguantan estoicamente ofreciendo su versión en papel). Desde hace ya mucho tiempo necesitamos beber de otras fuentes de información para leer opiniones que no sean las de los diarios generalistas. Queremos (o debemos) estar informados sobre temas muy específicos que no encontramos en los medios de gran tirada, quizá porque no interesan o porque no resultan rentables.

En cualquier caso, solo teniendo en cuenta la plataforma blog,  la avalancha de información resulta a veces ingestionable. Sufrimos aquello que alguien definió muy gráficamente como «infoxicación», una intoxicación de información. Un exceso de información que no solo dificulta el trabajo de discriminar una publicación de calidad de una mediocre; además supone un problema para seleccionar simplemente aquello que nos gusta. Porque en ocasiones, cuando tenemos tantas opciones delante, no siempre elegimos con criterio.

En un intento de poner algo de orden al respecto, este artículo (y su continuación) presentan 10 pasos para organizar tus lecturas de blogs:

  1. Planificar
  2. Buscar
  3. Seleccionar
  4. Suscribirse
  5. Clasificar
  6. Revisar
  7. Leer
  8. Comentar
  9. Compartir
  10. Desechar

De momento, empezamos con los 5 primeros pasos, desde planificar nuestras lecturas hasta el momento de hacer una clasificación de blogs. Se trata de consejos generales que se pueden aplicar independientemente del lector de blogs que utilicemos.

1. Planifica tus lecturas de blogs

A primera vista, planificar y leer no parecen ser dos palabras que deban ir juntas. Se supone que la lectura de blogs debe ser una actividad de ocio; lo hacemos por el mero placer de aprender sobre temas que nos interesan. Al fin y al cabo hemos sido nosotros por voluntad propia quienes hemos decidido seguir las actualizaciones de una lista de blogs.

Por otro lado, solemos asociar más el verbo «planificar» o «programar» a responsabilidades de trabajo (u obligaciones personales) y no tanto a actividades de ocio y tiempo libre (menos planificar un viaje, que para muchos de nosotros es casi una de las mejores partes de la aventura). En cualquier caso, si pretendemos ser productivos también en la lectura de blogs, no queda más remedio que aplicar algún método que nos permita buscar, seleccionar, revisar y leer publicaciones de una forma óptima. Nos interesa estar informados sobre los temas que despiertan nuestro interés y por tanto conviene hacer una buena selección de lecturas, el máximo número de ellas siempre según nuestro tiempo disponible. Uno de los objetivos será no malgastar el tiempo con lecturas de menor importancia. Lógicamente, nuestra agenda semanal será determinante. Y en este primer paso de planificación convendría poder contestar a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué cantidad de blogs me puedo permitir leer semanalmente?
  2. ¿Con qué frecuencia puedo hacerlo?
  3. ¿Qué días son los más apropiados para poner en orden mis lecturas?
  4. ¿Qué momentos del día son los mejores para revisar mi bandeja de entrada? ¿Y los mejores momentos para leer los artículos?

2. Busca entre millones de blogs

¿Cómo encontrar nuevos blogs que puedan interesarnos? Si uno acaba de aterrizar en este mundo de las lecturas en Internet, lo mejor es preguntar por buenas recomendaciones a amigos y compañeros que ya son habituales de los blogs y que además comparten con nosotros intereses e inquietudes. Ellos sabrán preparar una buena lista para que sepamos por dónde empezar.

Y para los que llevamos ya algún tiempo leyendo blogs semanalmente, ya sabemos que las recomendaciones llegan solas. Es habitual que un artículo de un blog haga referencia al artículo de otro. Es decir, es más que probable que si estás leyendo un post sobre productividad, el autor haga un comentario sobre algo que leyó sobre el tema… en otro blog. De esta forma, las recomendaciones de nuevos blogs que desconocíamos van llegando sin pedirlas.

Y una tercera alternativa que nunca falla son los buscadores de Internet. Si uno quiere empezar a leer blogs sobre «organización personal» tan solo necesitará abrir en navegador, teclear la web de su buscador favorito (¿Google?) y escribir «los mejores blogs sobre organización personal». Y… voilà! El buscador mostrará en sus resultados un buen número de webs, muy posiblemente blogs, en los que alguien ha tenido el detalle de preparar para nosotros, sus lectores, una lista con los blogs recomendados sobre el tema. También muchas herramientas para organización y lectura de blogs llevan integrado un buscador para encontrar nuevas fuentes y recomendaciones.

El que busca, halla. El que no encuentra es porque no quiere.

3. Selecciona con criterio, pero sigue también tu intuición

Conviene hacer las cuentas. Así que selecciona bien lo que vas a leer, porque te dará trabajo. En nuestro ímpetu por hacer una gran lista de blogs, podemos pecar de avariciosos y querer quedarnos con todo lo que vamos encontrando. También podemos pecar de ingenuos pensando que podremos leer semanalmente centenares de posts. Revisarlos quizá, algo muy distinto es leerlos.

Sé muy selectivo. No te sientas culpable por dejar fuera un blog que te han recomendado. Pero tampoco inviertas mucho tiempo en decidir si un blog pasará a formar parte de tu colección. Piensa que si consigues finalmente confeccionar tu lista «definitiva» de blogs (nunca lo será), esta solo será «una lista», «tu lista». Siempre habrá una colección mejor. Hay millones de blogs en Internet y la competencia es feroz.

Además, nuestra selección de blogs debe estar en constante cambio. Con el tiempo unos blogs desaparecerán, otros nuevos llegarán, otros nos dejarán de gustar y otros que seleccionemos «por probar», acabarán siendo nuestros blogs de referencia.

En resumen: sé selectivo, pero de vez en cuando sigue tu intuición y no tengas reparos en darle una oportunidad a un blog o en dejarlo fuera de tu lista.

4. Suscríbete: es sencillo y gratis

Y llegamos al punto interesante. La suscripción a un blog. Es un pequeño gesto para formalizar que un blog pasa a formar parte de nuestra familia de lecturas. Es una bienvenida oficial.

En primer lugar conviene aclarar que la suscripción de la que hablamos es gratuita y se trata concretamente del sistema de suscripción RSS o Atom, una tecnología que incorporan los blogs y que nos permite recibir las actualizaciones de cada uno de ellos. Y aquí está la clave del éxito del concepto de suscripción: las noticias, los artículos llegan a nosotros y no somos nosotros quienes vamos a buscarlas.

En otras palabras: si hemos seleccionado una lista de 50 blogs, ya no será necesario visitar independientemente cada una de las 50 páginas webs que alojan los blogs. En cambio, podemos utilizar un programa o servicio de Internet que nos va a permitir suscribirnos a esas 50 fuentes de información para recibir en una única bandeja de entrada los nuevos artículos (posts) que se vayan publicando.

Precisamente por su sencillez y gratuidad, este sistema de suscripción puede resultar «peligroso». Apenas con un par de clics podemos suscribirnos a un blog y empezar a recibir todos los artículos que allí se publiquen. Con cada suscripción que añadimos, nos estamos dando trabajo extra de tener que revisar lo que se publique.

Entonces, ¿cuál es un número razonable de suscripciones? Yo siempre respondo a esta cuestión con otra pregunta: ¿de cuánto tiempo dispones? Al final la experiencia revisando y leyendo blogs determinará el tiempo máximo que le podemos dedicar a esto de los blogs y, además, dependerá de la frecuencia de publicación de muchas de las fuentes. Unos blogs publicarán a diario (algunos varias veces al día…) y otros un número concreto de veces a la semana. Es decir, 100 blogs podrían generar 100 artículos al día, o solo 100 a la semana. Dependerá de nuestra selección de blogs. Como decía, el paso del tiempo nos indicará si la cantidad de suscripciones que manejamos es excesiva o si, por el contrario, podemos permitir la entrada de nuevas fuentes.

5. Clasifica por temas y por prioridad

Agrupar los blogs que seguimos semanalmente es fundamental, especialmente si el número de suscripciones va creciendo considerablemente. Y esto es algo que suele ocurrir en la práctica.

A partir de una cierta cantidad de suscripciones, si decidimos revisar todos los artículos empezando por los más recientes (suele ser lo habitual) y detenemos la revisión para leer aquellos que han captado nuestra atención, es muy probable que estemos invirtiendo tiempo en lecturas que realmente deberían esperar. Quizá hayamos agotado nuestro tiempo cuando finalmente llegue un artículo de una temática que nos interesa más y que ha sido publicado en uno de nuestros blogs favoritos. ¿La solución? Asignar categorías.

Personalmente, yo recomiendo al menos combinar dos tipos de clasificación:

  1. Temática. Una clasificación por temas nos permitirá separar las publicaciones según nuestros intereses. El pequeño esfuerzo de realizar estas agrupaciones tiene grandes ventajas. Aunque planifiquemos a conciencia nuestras lecturas, habrá días en los que nos apetezca leer sobre una temática específica. Y en otras ocasiones, hay temas que preferiremos evitar. Un ejemplo clásico de clasificar por temas es de poder leer entre semana sobre aspectos que están más relacionados con nuestro trabajo, para dejar el fin de semana para las temáticas que consideremos parte de nuestro ocio (gastronomía, arte, literatura, etc). Personalmente, tengo definidos alrededor de 10 temáticas de blogs.
  2. Prioridad. Una clasificación por prioridad es perfectamente complementaria. Es decir, podemos asignar a un blog una, o de hecho varias categorías temáticas de la que hemos hablado antes; por ejemplo, «Tecnología» y «Productividad». Pero al mismo tiempo podemos etiquetar el blog como «Prioritario». Es decir, de toda la colección de blogs, cualquier artículo que se publique en un blog que pertenece a la categoría «Prioritario» debería ser revisado antes que cualquier otro. Yo defino solo tres niveles de prioridad. Menos es poco y más complicaría el sistema. En la práctica se trata de tres categorías más, como cualquier otra categoría temática. Y las identifico como: «Clase A», «Clase B», y «Clase C»
    1. Blogs de «Clase A». Son aquellos blogs favoritos o de obligada lectura (por el motivo que sea). Se publican en ellos artículos que debo revisar sí o sí. No hay otra opción que revisarlos a conciencia cada semana.
    2. Blogs de «Clase B». Son aquellos blogs de lectura habitual. Los leo regularmente y hago lo posible por revisarlos todos porque seguramente contienen algo interesante. Este es el nivel de prioridad que marco a los blogs que caen en esta clasificación.
    3. Blogs de «Clase C». Son blogs recién llegados, de los que desconozco su calidad y llegan a mi bandeja de entrada en «modo prueba». También están en esta categoría los blogs que no necesito revisar con urgencia o que pasarlos por alto no tiene demasiado impacto. Los reviso muy por encima, con la única intención de detectar alguno que valga la pena y merezca (como se dice ahora) un «upgrade» a un nivel superior, a una «Clase B» o «Clase A».

Y, ¿cómo implemento este sistema de organización?

Existen en el mercado un buen número de herramientas para organizar las lecturas de blogs. Son los llamados lectores o agregadores de suscripciones RSS/Atom. Los hay como programas informáticos instalables en nuestro ordenador, como aplicaciones móviles para nuestros smartphones o como aplicaciones web en Internet. La oferta es bastante completa.

Yo en particular utilizo actualmente Feedly, un lector de blogs que cuenta con versión web, móvil y de escritorio. Con la continuación de este artículo próximamente y una vez presentados los diez pasos para organizar tus lecturas de blogs, daré las claves para implementar y utilizar este sistema de organización con Feedly. Con esta herramienta podemos buscar, seleccionar, suscribirnos y clasificar los blogs tal y como se ha detallado en este artículo. Pero también podremos llevar a cabo el resto del proceso de organización con Feedly: revisar, leer, compartir y desechar.

¡Hasta la próxima entrega!

Fotografía 1 | The Future of Books de Johan Larsson en 500px
Fotografía 2 | FABEEX MAGAZINE in Ipad de creperson en 500px

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Organiza un buen (re)inicio de curso: 14 ideas para empezar de cero

Oficialmente el nuevo año empieza el 1 de enero. Pasadas las celebraciones de Navidad y Nochevieja, día que no son precisamente de descanso, entramos cargados de grandes propósitos para los próximos doce meses. Así es difícil cumplir nada. El calendario no nos lo pone nada fácil.

Para muchos, sin embargo, septiembre es realmente el cambio de etapa, el nuevo inicio. Quizá porque nos despedimos de unas vacaciones, o porque dejamos atrás los días de calor (no siempre del gusto de todos), muchos nunca dejamos de ver el mes de septiembre como el nuevo comienzo del año. Unos seguramente por nostalgia del paso por las aulas en alguna etapa de su vida (la «vuelta al cole», ansiada y temida a partes iguales), y otros por la obligación de volver a ellas. Los profesores podemos elegir cualquiera de los dos motivos.

Hay quienes empiezan septiembre sin más, así, a lo loco, con la inercia natural de la vuelta al trabajo (o al estudio), adaptándose según vienen las cosas. Lo que digo: una temeridad. Otros necesitamos un pequeño ritual, una preparación a modo de «lista de cosas que hacer» antes de empezar con las «tareas de verdad». Y para estas ocasiones siempre viene bien tener a mano un pequeño «checklist» para un buen inicio —o reinicio— de curso. Poner el contador a cero en varios aspectos de nuestra organización personal no nos hará daño, todo lo contrario, y tampoco tendremos que invertir demasiado tiempo. Unos pequeños pasos que suman más que restan, y con los que podemos eliminar todo lo que nos distrae para poder empezar correctamente.

Bandejas de entrada: ¿susto o muerte?

inbox0Lo ideal es empezar el nuevo curso con tus bandejas de entrada a cero (hablé de ellas en el artículo «Inbox 0: vacía tus bandejas»). Bandejas en plural, porque, sean físicas o virtuales, en general utilizamos más de una para organizar nuestro trabajo. En las semanas previas a septiembre, seguramente hemos registrado nuevas entradas en nuestra «lista de cosas que hacer» (en papel o en formato digital con nuestra app favorita); o quizá hemos añadido documentos y otros objetos en nuestras bandejas del escritorio (de nuevo, virtuales o físicas). No se trata en ningún caso de realizar el trabajo; sólo hablamos de procesar las tareas, esto es, simplemente decidir qué haremos con ellas y mantener un orden inicial.

Los habituales de los blogs solemos utilizar alguna aplicación o web para reunir todas las suscripciones, generando así una nueva bandeja de entrada que revisamos con cierta frecuencia (por si no teníamos bastante trabajo ya). También el «inbox» de blogs debería estar a cero antes de empezar septiembre. Sobra decir que conviene emplear esta revisión de entradas de blogs para incluir nuevas suscripciones, pero sobre todo para hacer una buena limpieza. Hice mi revisión hace unos días y en esta ocasión he reducido considerablemente el número de suscripciones, aplicando la norma de eliminar las suscripciones a blogs que no han sido actualizados durante el último año. Y aprovecho para decir que esta solución de limpieza puede funcionar para cualquier objeto, virtual o físico, que lleve sin utilizarse más de un año en algún sitio que no sea un archivador… Elimina sin compasión.

Pero la bandeja de entrada más temida, también es por todos conocida. Con la toma de contacto con el correo electrónico tras un periodo de vacaciones, hay básicamente dos opciones: susto o muerte. En la práctica, el correo electrónico es una de nuestras bandejas de entrada habituales. Además, probablemente contamos con más de un cuenta de e-mail que revisamos a diario, por placer o por trabajo. Sean personales o corporativas, las cuentas de correo electrónico entran en una categoría aparte, y puedes encontrar en Internet muchos artículos sobre la gestión eficiente del e-mail.

¿Susto o muerte? Quien elige «muerte» prefiere abrir el correo o su lista de tareas tras aterrizar el primer día en el trabajo, después de varios días de desconexión estival. ¿Por qué dedicar tiempo antes de empezar con la rutina de trabajo? Pues porque algunos preferimos «susto» y tener al menos la oportunidad de organizar las tareas y el correo electrónico con el tiempo necesario. El método no obliga a realizar ninguna tarea o contestar ninguno de los mensajes. De nuevo, se trata solo de «procesar» la bandeja de entrada: hacer una buena revisión, una buena limpieza, ponerse al día y poder anticiparse un poco a los acontecimientos. Para el primer día de trabajo ya sabemos que hay garantizada una lluvia (o tormenta) de nuevas tareas, y empezar con una preocupación menos, no tiene precio (solo el de un susto unos días antes). En cualquier caso, este consejo será seguramente bastante impopular.

Tecnología a punto y distracciones al mínimo

uninstallOrdenadores, móviles, tablets y otros gadgets son ya compañeros inseparables e imprescindibles de nuestro trabajo diario. Para empezar el curso ya no basta con tener listo el pack de libreta, agenda y bolígrafo. La tecnología que nos facilita las tareas diarias también necesitan una puesta a punto, y no queda otra que contar con un tiempo extra de preparación para nuestros cacharros tecnológicos.

Septiembre se presenta como la excusa perfecta para reinstalar nuestro ordenador para empezar realmente de cero. Es una solución drástica, pero muy recomendable. No solo hacemos una instalación limpia del sistema, sino que además no quedará otra que hacer una reinstalación de las aplicaciones que utilizamos habitualmente, y con ella la necesidad de replantearnos si realmente podemos prescindir de alguna. Y la respuesta, en general, suele ser un «sí». No deja de ser una forma efectiva de purga de programas. Y si no renovamos el sistema desde cero, al menos conviene revisar las aplicaciones instaladas y borrar todas las que podamos.

Con nuestro smartphone, el asunto no es muy diferente. Reinstalar y actualizar el software de nuestro móvil (o tablet) siempre es una buena idea. Al menos deberíamos revisar también las apps instaladas y preguntarnos para cada una de ellas: ¿la utilizo? ¿la necesito? Después de una limpieza a fondo en nuestro móvil, llega el momento de decidir si queremos estar más o menos atados al dispositivo durante este curso. Empezando por el e-mail y las redes sociales.

¿Realmente quieres caer de nuevo en el error de configurar tu correo electrónico del trabajo en tu smartphone? Ahora es la oportunidad de evitarlo. Una decisión más valiente sería no instalar nuestra aplicación de mensajería instantánea favorita (WhatsApp, Telegram, etc.); algo para lo que probablemente no tendremos la fuerza de voluntad suficiente. Lo que sí podemos hacer es abandonar los dichosos grupos de conversación; el mayor número de ellos, cuanto antes. De nuevo, cabe preguntarse: ¿es imprescindible mi presencia en ellos? Y aquí, la respuesta suele ser un «no», aunque ya encontraremos la excusa para mantenernos en ellos. En definitiva se trata de hacer un esfuerzo para eliminar aquello que nos puede distraer de nuestro objetivo principal en nuestro trabajo diario.

Otro tema que no podemos pasar por alto antes de empezar el curso es el tratamiento de los datos digitales. Septiembre no puede empezar sin una revisión de los datos que guardamos. En primer lugar, una buena limpieza no está de más. En segundo lugar, convendrá hacer una copia de seguridad de la información importante. Finalmente, hay que intentar simplificar la organización de los datos en carpetas. Esto en cuanto al sistema tradicional de archivos y carpetas, pero se aplica igualmente a información almacenada en otros formatos en la nube, por ejemplo mediante plataformas de gestión de notas (Evernote, OneNote, Notes, …) que sincronizamos con nuestros dispositivos y ordenadores. También allí arriba hay datos que eliminar y organizar.

La agenda y el espacio de trabajo

calendarSi existe un recurso universal del que pocos pueden prescindir para poner un poco de orden semana a semana, sin lugar a dudas es la agenda. Incluso los más escépticos en todo este asunto de la organización personal suelen contar con una. Bien por tradición, bien por necesidad, y quizá por los dos motivos, septiembre no puede dar el pistoletazo de salida sin una nueva agenda en nuestras manos. Le adjuntamos un bolígrafo, también a estrenar, y… ¡listo!, preparados para el nuevo curso. Sin embargo, sea en formato digital o en papel, la agenda requiere preparación antes de empezar a trabajar con ella. En sus páginas podemos empezar a reservar ya bloques de tiempo para los proyectos personales que hemos decidido iniciar coincidiendo con la «vuelta al cole». Estudiar un nuevo idioma, practicar deporte o incluso reservar tiempo para la lectura, son actividades que deben aparecer en nuestra agenda antes del primer día de trabajo. Luego, probablemente haya que reajustar horarios y cambiar eventos de día, pero al menos nuestros propósitos de nuevo curso ya tienen el lugar que merecen en nuestra planificación.

Ojalá la solución de «agenda y lápiz» fuera la fórmula mágica para empezar con buen pie, pero lamentablemente no es suficiente. Incluso para los «usuarios» más avanzados que adquieren el kit de oficina completo, meter la papelería en el cajón del escritorio no es garantía de nada. Hay muchas otras cosas que deberíamos tener preparadas antes de volver al trabajo o a los libros.

Nuestro espacio de trabajo, en la oficina y en casa, debería estar siempre «a estrenar». Esa debe ser la sensación no solo el primer día de vuelta al trabajo, sino cada mañana al empezar la jornada. Es tan sencillo como colocar en él lo estrictamente necesario y ocultar el resto, evitando tener allí nada que nos pueda distraer. Para un buen «reinicio» del curso es importante empezar con lo mínimo. Es imposible empezar a trabajar sabiendo que en los cajones o sobre la mesa hay papeles y otros objetos por revisar, archivar o tirar. ¿Quién puede concentrarse en una tarea rodeado de otras tantas cosas que ordenar? Preparar el terreno en el que nos vamos a mover a diario y poner todo en orden, debe ser la primera de las tareas antes de empezar con el trabajo real.

14 ideas para empezar de cero

checklistA modo de resumen, este checklist personal presenta algunas tareas básicas sin las que soy incapaz de re(iniciar) el curso:

  1. Vacía tus bandejas de entrada (o lugar donde guardas cosas pendientes). Decide solo que harás con ellas, y archiva todo lo que puedas.
  2. Termina lecturas pendientes, de libros y blogs, y pon el contador a cero. Revisa tus suscripciones.
  3. Abre tus correos electrónicos y listas de tareas antes de empezar a trabajar. Sin miedo. Unicamente revisa los registros de tareas y los mensajes. Solo organiza. Será trabajo hecho.
  4. Reinstala tu ordenador y tu smartphone y empieza realmente desde cero.
  5. Pregúntate: ¿es imprescindible esa app en tu smartphone/móvil?
  6. ¿El correo electrónico o mensajería instantánea del trabajo en tu smartphone? Piénsalo dos veces.
  7. Revisa los contactos en tu teléfono y los grupos de conversación de WhatsApp, Telegram o tu app de mensajes favorita. A veces la mensajería instantánea no solo nos distrae; también nos atonta.
  8. Haz una copia de seguridad de tus datos. Asegura la información de tu ordenador y de tu smartphone y/o tablet.
  9. Revisa tus datos en la nube — archivos y notas—, y haz una buena limpieza.
  10. Archivos y carpetas. Simplifica la organización de tus datos digitales.
  11. Prepara la agenda antes del primer día de trabajo.
  12. Reserva con antelación en tu agenda bloques de tiempo para tus proyectos personales.
  13. Revisa, archiva o tira lo que está en tu escritorio y cajones.
  14. Tu espacio de trabajo, siempre «a estrenar». Y así cada día.

¡Feliz vuelta al trabajo!

Foto principal | «Macbook Pro Power Button – Macro» de vincentq en Flickr

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