Define un plan para tu organización personal: 5 áreas clave

Cuando hablamos de organización personal, una de las primeras ideas que probablemente nos viene a la cabeza es la de «lista de cosas que hacer». Ponemos un poco de orden anotando, mental o físicamente en algún lugar, aquellas tareas que tenemos que realizar. Establecer prioridades y decidir en qué momento haremos todas «esas cosas» quizá ya no esté en los planes de todos. Pero tareas, lo que se dice tareas, maneja todo el mundo de una u otra forma.

Asociamos muchas veces la idea de «estar organizado» simplemente a mantener una lista de tareas en la aplicación móvil de moda. Sin embargo, hay otros elementos que son parte fundamental del éxito o fracaso de una buena organización personal.

En nuestro trabajo, cuando no estamos enviando un correo electrónico estamos tomando notas de algo. Si en algún momento no estamos tachando tareas de nuestra lista, probablemente estemos registrando un evento en nuestra agenda. Y cuando no estamos en plena clasificación de documentos, quizá estemos informándonos sobre algún tema en particular. O cualquier combinación de estas obligaciones necesarias para poner orden a nuestro trabajo. Todas estas acciones relacionadas con la organización necesitan un buen plan.

Existen al menos 5 áreas clave de la organización personal que merecen una atención especial en términos de planificación.

  1. Gestión de las tareas. Corresponde con el trabajo de registrar y organizar cada una de las acciones necesarias para completar un trabajo. Las tiendas de aplicaciones están llenas de apps para gestionar las populares «ToDo lists», las listas de cosas que hacer. No obstante, por gestión no hablamos en este punto de herramientas concretas, sino del método utilizado para registrar, procesar y revisar las tareas que llegan cada día. ¿Sigues alguna rutina de organización para revisar tus tareas? ¿tienes un plan?
  2. Gestión de la agenda. Porque una cosa son las tareas y otra bien distinta es el conjunto de eventos de una agenda. En ella anotamos aquellas «citas» que tienen lugar en un momento determinado de un día. Podríamos decir que son tareas que tienen fecha y hora concreta. Conviene en este punto coordinar bien la agenda con la lista de tareas. ¿Mantienes algún protocolo a la hora de mantener tu agenda? ¿tienes un plan al respecto?
  3. Gestión de los documentos. Las tareas y los eventos en la agenda no van nunca solos. Prácticamente en todos ellos hay asociado algún documento que debemos leer, redactar, modificar, archivar, etc. Si queremos encontrar cada documento cuando realmente lo necesitamos, se hace imprescindible contar con un buen sistema de gestión de archivos o al menos un archivador o almacén de datos que nos permita la máxima flexibilidad para organizar nuestra documentación a nuestra medida y disponer de ella en cualquier momento y lugar. ¿Optimizas la gestión documental de alguna forma? ¿tienes un plan?
  4. Gestión de las notas. Se da por sentado que todos nos reunimos varias veces a la semana o incluso al día. Pero si los meetings no forman parte de la actividad diaria, seguro que en algún momento del día es necesario anotar alguna idea que luego requiere revisión. Independientemente de la herramienta utilizada para ello, sea digital o una simple libreta, conviene disponer de algún tipo de método no solo para el momento de tomar notas, sino también para el proceso de revisarlas. ¿Has trazado algún plan para mantener en orden tus notas?
  5. Gestión de la comunicación. Hoy en día las opciones de comunicación son infinitas (o casi). Atrás quedaron los tiempos en los que la única comunicación nos llegaba por teléfono o por correo electrónico. Cada día las empresas introducen nuevas formas de comunicación que nos vemos obligados a incorporar como parte de nuestro trabajo. Por tanto, conviene aprender a gestionar correctamente todos los canales por los que enviamos y recibimos información, sobre todo para que no acaben restando tiempo de hacer el verdadero trabajo, que es realmente lo importante. ¿Organizas la forma en que te comunicas? ¿has definido algún plan para optimizar los procesos de comunicación en tu trabajo?

Cómo organizamos las secuencias de tareas, el modo en que nos comunicamos, cómo organizamos el tiempo, de qué forma anotamos las cosas o cómo gestionamos los documentos, determinará el buen hacer en nuestro trabajo. Organizar bien para hacer mejor. Tener un plan. Esa es la idea.

Fotografía #1 | Diagrama de geralt en Pixabay
Fotografía #2 | Plan de Wokandapix en Pixabay

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Tus libros en orden con Goodreads

¿Cuántos libros tienes en las estanterías de tu casa? ¿Qué libro te tiene atrapado en estos momentos? ¿Cuáles has prestado? ¿Cuántos libros tienes en formato papel y cuántos en formato electrónico? ¿Qué cinco libros están en tu lista «próximamente»? ¿Cuál es el género principal de los libros de tu colección? ¿Qué libros fueron un regalo?

Todas estas preguntas se podrían resumir en una: ¿tienes en orden tus libros y lecturas? Por «libros» me refiero a los objetos físicos (sí, también los e-books). Por «lecturas» me refiero a lo verdaderamente importante: al proceso de leer, el estado de las lecturas, su organización y planificación.

Muchos lectores, especialmente aquellos con perfil de comprador compulsivo en librerías, evitan a toda costa responder a «la gran pregunta»: ¿sabes cuántos libros tienes en casa por leer? Seguramente muchos desconocen el dato. Y en materia de libros, al menos deberíamos saber qué títulos tenemos en casa y, sobre todo, cuántos por leer. Por cierto, dato interesante sería saber el porcentaje de libros de nuestra colección que no hemos leído todavía…

Un primer vistazo a Goodreads

Goodreads puede ser de gran ayuda para poner un poco de orden, virtualmente hablando, en nuestra colección de libros. Además, el hecho de implantar algún tipo de organización digital a nuestra biblioteca personal, implica hacerlo también físicamente. Así que podemos aprovechar doblemente esta actividad de organización. Pero, ¿qué es Goodreads? Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (II)

En la primera parte del artículo «Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (I)» comentaba cómo el formato blog ha evolucionado mucho en los últimos años, y cómo ahora apenas hacen falta unos pocos clics para iniciar la aventura de escribir un blog,. Comentaba que queremos (o debemos) estar informados sobre temas muy específicos que no encontramos en los medios de gran tirada y cómo la avalancha de información resulta a veces ingestionable. Hablaba sobre la dificultad de seleccionar simplemente aquello que nos gusta o interesa y que no siempre elegimos con criterio.

En un intento de seguir poniendo algo de orden al respecto, esta segunda parte del artículo presenta los siguientes 5 pasos para terminar de organizar tus lecturas de blogs. Y nos centramos en el proceso de revisión, el del lectura, el proceso de comentar, el de compartir y el desechar.

  1. Planificar
  2. Buscar
  3. Seleccionar
  4. Suscribirse
  5. Clasificar
  6. Revisar
  7. Leer
  8. Comentar
  9. Compartir
  10. Desechar

Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Gestión eficaz de notas digitales: 10 ventajas frente al soporte papel

Una de las áreas clave de la organización personal es la gestión de notas. Especialmente en trabajos donde se maneja documentación y donde hay un flujo importante de información, nos vemos obligados a tomar nota sobre diferentes asuntos en algún momento del día: anotaciones de una reunión, una lista de documentos que hay que preparar, notas sobre el desarrollo de una sesión formativa, una fecha importante, etc.

Se me ocurren cientos de situaciones en las que necesitamos registrar una idea en algún sitio para no olvidarla. En todas ellas lo más habitual es desenfundar nuestra agenda y una sencilla libreta. Sin embargo, sería interesante estudiar en cuántas de esas situaciones estamos frente a un ordenador o tenemos un dispositivo móvil a mano. Si la respuesta es “casi siempre”, quizá quieras plantearte cambiar tu libreta de papel por una en soporte digital.

Uno de los argumentos a favor de las notas en formato papel es la posibilidad de anotar en cualquier momento y lugar. Es cierto que no siempre llevamos nuestro portátil o -hoy por hoy menos probable- nuestro teléfono móvil a todas partes y lógicamente podemos pensar que el cambio no merece la pena. Sin embargo no tiene por qué tratarse de un cambio, sino de un complemento. La idea fundamental es usar el soporte digital para todo lo que puedas; y para todo lo demás, el papel. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Gestión eficaz de documentos digitales: organización, sincronización y búsqueda

Es cierto: no es fácil digitalizar todos los aspectos de nuestra organización personal de un día para otro. Es lógico que muchos prefieran de momento seguir manteniendo una libreta de notas en lugar de gestionar sus anotaciones digitalmente. Lo mismo para la gestión de tareas: puede que interese mantener esa misma libreta para registrar las listas de cosas que hacer, en lugar de utilizar cualquiera de los programas informáticos diseñados para ello. Una buena opción es ir incorporando una a una diferentes herramientas informáticas para la organización que hay disponibles e ir comprobando realmente cuáles nos hacen ser más productivos. Unas en digital y otras en papel, la cuestión es mejorar en nuestro trabajo.

Sin embargo, hay un aspecto del que no podemos escapar: la gestión digital de archivos, o simplemente “gestión de archivos”, porque no existe (y no debería existir) alternativa “en papel” para muchos de los documentos con los que trabajamos a diario y que han sido creados desde un principio en soporte digital.

Para lograr una gestión eficaz de nuestros archivos, hay 3 cuestiones clave que podemos considerar:

  1. Organización: cómo organizar todos los documentos y carpetas con los que trabajamos, definiendo jerarquías de carpetas fáciles de manejar y nombrando correctamente los archivos.
  2. Sincronización: cómo asegurar que podemos acceder a los archivos en cualquier momento y lugar, evitando la duplicidad de documentos y conservando siempre una copia de seguridad.
  3. Búsqueda: cómo encontrar rápidamente los archivos que buscamos, sin necesidad de recorrer todas las carpetas.

Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Pon orden digital antes de tus vacaciones

En algún momento entre julio y agosto llegan por fin las vacaciones para muchos. Ganas de disfrutar de algún destino no nos faltan, pero también tenemos la necesidad de desconectar completamente del trabajo. Sin embargo, todos sabemos que no se trata de cumplir con nuestro último día antes de las merecidas vacaciones y conectar inmediatamente con los días de descanso. No es así de fácil. Si somos medianamente organizados con nuestras tareas, es momento de dejar todo bien atado, tanto en el ámbito profesional como en el personal.

Ya no basta con dejar el escritorio bien despejado en el trabajo o la casa bien organizada antes de emprender nuestros viajes en vacaciones. En un mundo cada vez más tecnológico manejamos mucha información digital que también requiere atención y organización si queremos lograr desconectar del todo. ¿Qué tal un pequeño checklist para poner un poco de orden digital antes de las vacaciones? La siguiente lista es tan solo una propuesta de pequeñas cosas del mundo digital que personalmente necesito poner en orden antes dar definitivamente la bienvenida a las vacaciones.

1. Tu e-mail en orden

El correo electrónico es probablemente nuestra herramienta de trabajo y también nuestra forma de comunicarnos y recibir información desde distintas fuentes. Desconectar del e-mail personal puede ser más complicado, porque quizá lo utilicemos para cuestiones relacionadas con nuestros viajes, mensaje personales y otros eventos. De modo que, al menos con el correo electrónico del trabajo, te recomiendo:

  1. Atiende todos esos correos electrónicos que sabes que están ahí y te rondan la cabeza. No dejes que se vayan contigo de vacaciones. Respóndelos.
  2. Archiva en una carpeta aquellos correos electrónicos que necesiten ser atendidos tras las vacaciones. Al más puro estilo GTD, yo utilizo una carpeta con el nombre «@Procesando».
  3. Deja tu bandeja de entrada a cero. Archiva. Elimina. No dejes nada a la vista y sin atender.

2. Tus contraseñas en orden

¿Cuándo fue la última vez que cambiaste tu contraseña de acceso a tu cuenta personal de correo electrónico? Apuesto que hace más de… ¿tres meses? ¿un año quizá? ¿ni lo recuerdas? Por seguridad y por poner un poco de orden, te recomiendo:

  1. Cambia la contraseña de los principales servicios de Internet que utilizas habitualmente (correo electrónico, perfiles en redes sociales, accesos a banca online, etc.).
  2. Aprovecha el momento para poner un poco de orden a tus contraseñas de acceso. No utilices la misma clave para todo y establece una clasificación por niveles de seguridad: una contraseña para el banco y otros sitios con información sensible, otra contraseña diferente para las cuentas de correo electrónico y otros servicios de mensajería, un clave diferente para accesos a plataforma y programas del trabajo, otra diferente para los accesos a tus redes sociales, etc.
  3. Utiliza contraseñas seguras. Evita utilizar palabras que están en el diccionario y (como estarás cansado de hacer ya) elige una contraseña que combine letras, números y símbolos.

3. Tus datos en orden

¿Quién puede empezar sus vacaciones sin poner sus datos en orden? Es como salir de casa para irse de viaje dejando la casa hecha un desastre. Yo al menos no puedo. En este aspecto, son varias las rutinas que sigo al menos una vez al año, cuando empieza un periodo vacacional un poco más largo:

  1. Organiza tus archivos y carpetas. Revisar, organiza, archiva, elimina. Y simplifica la estructura de carpetas.
  2. Asegura tus datos haciendo una copia de seguridad de toda la información digital que manejas. Evitarás más de una sorpresa al volver de vacaciones. Para esta tarea, utiliza un disco duro externo o sincroniza tus datos con un almacenamiento basado en la nube. Como quieras, pero prepara una copia de tus datos.
  3. Limpia tu escritorio ya. Mueve a otra carpeta, y bien organizado, cualquier archivo que todavía esté allí.

4. Tus notas en orden

Ya sea con nuestros teléfonos móviles, tablets u ordenadores, seguramente utilizamos alguna aplicación para anotar cosas. Quizá sea buen momento para revisar qué demonios hay ahí, que notas hemos abandonado en algún momento que ya ni recordamos. OneNote, Evernote o la aplicación de notas de serie en tu smartphone. Sin importar cuál utilizas, te recomiendo:

    1. Haz una primera revisión con el único propósito de eliminar notas sin información relevante (muy antiguas seguramente). Eliminar, eliminar, eliminar.
    2. A continuación vuelve a revisar la lista de notas una a una y decide qué hacer con ellas. ¿Alguna de las notas es una tarea? Anótala entonces en tu lista de cosas que hacer.
    3. Aprovecha para poner un poco de orden, organizando y clasificando las notas para localizarlas mejor en futuras consultas (si el programa cuenta con esta función).

5. Tus redes sociales en orden

¿Quién no tiene algún perfil en alguna de las populares redes sociales? ¿Twitter? ¿Facebook? ¿LinkedIn? ¿Instagram quizá? También en este ámbito podemos poner un poco de orden digital y prestar un poco de atención a las opciones de seguridad. Recomiendo:

  1. Revisa tus contactos. ¿Está quien debe estar? ¿Sigue sin estar quien no debe estar? Echa un buen vistazo porque posiblemente tu lista de contactos no se ajuste precisamente a lo que realmente quieres.
  2. Actualiza tus perfiles. Quizá sea buen momento para poner al día tu «bio» y la información de perfil que compartes con tus contactos.
  3. Revisa a fondo las opciones de privacidad y la configuración de seguridad. ¿Sabes quién puede ver qué en tus redes sociales? ¿Sabes qué es público y qué es privado en tu perfil?

6. Tus listas de tareas en orden

En el ámbito de la organización personal, ¿hay algo que produzca mayor satisfacción que tener todas las tareas bajo control? No importa si han sido completadas o no. De primeras nos basta con saber que están convenientemente organizadas en sus respectivas listas para ser atendidas en su debido momento. Y si además conseguimos terminar un buen número de ellas, mejor que mejor.
Para poner todo en orden en nuestras listas de tareas para empezar con buen pie nuestras vacaciones, recomiendo al más puro estilo GTD:

  1. Revisa (procesa) tu bandeja de entrada de tareas hasta vaciarla por completo. No se trata de hacer las tareas, solo de tomar una decisión sobre cada elemento que encuentres.
  2. Haz una revisión a fondo de tus listas de tareas. Revisa tus proyectos y las tareas que los componen. Planifica.
  3. Intenta realizar el máximo número de tareas pendientes. Más vale algo que nada. Será trabajo de menos para la vuelta de vacaciones.

7. Tu smartphone en orden (y en modo vacaciones)

Probablemente, lo único que te mantenga unido al trabajo o a tus quehaceres personales durante tus vacaciones será tu teléfono móvil. Llegados a este punto y cumplidos los seis anteriores, conviene ser hábil preparando nuestro smartphone para ponerlo en «modo vacaciones», sobre todo para no echar por tierra todo la organización digital conseguida y asegurarnos una buena desconexión.

  1. Organiza las apps de tu smartphone. Haz grupos de aplicaciones y elimina las que no utilices. Mantén un espacio libre de distracciones también en tu teléfono.
  2. Haz una buena limpieza de datos que no necesites. Elimina las fotos que no te interesen y haz una copia en tu ordenador de las que quieras conservar. La cuestión es liberar espacio: primero para obligarte a organizar las fotografías y hacer algo con ellas de una vez y la otra para dejar espacio para nuevas instantáneas de tus vacaciones.
  3. Pon tu móvil en «modo vacaciones» o en «modo viaje». Elimina las aplicaciones que no usarás durante tus vacaciones, especialmente aquellas que te mantengan conectado con el trabajo. Abandona todos los grupos de conversación que puedas (haz un esfuerzo, tú puedes). Desactiva notificaciones. Y organiza las apps de tu móvil para mostrar en la pantalla principal aquellas que te recuerdan que estás de vacaciones: apps de viajes, eventos, recomendaciones, música, etc. Y apaga tu móvil de vez en cuando, que también merece un descanso.

Fotografía #1 | «Orden digital (I)» de Skitterphoto en Pixabay
Fotografía #2 | «Orden digital (II)» de rawpixel en Pixabay

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Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (I)

Aunque el formato blog ha evolucionado mucho en los últimos años, en esencia su propósito no es muy diferente a aquellos primeros diarios online, generalmente personales, en los que sus autores compartían un rincón de su vida, sus opiniones o sus experiencias. Con el tiempo, el blog se fue popularizando y los avances informáticos, especialmente en tecnologías web, facilitaron y democratizaron este particular medio. Ahora apenas hacen falta unos pocos clics para iniciar la aventura de escribir un blog, sea este de carácter personal o para asuntos profesionales.

En general, y por lógica, hay más personas que leen blogs que autores que escriben uno. Estas bitácoras online son ya parte fundamental de nuestra forma de mantenernos informados semanalmente. Ya no nos basta con las versiones online de los tradicionales periódicos y de las revistas con más historia (y que aguantan estoicamente ofreciendo su versión en papel). Desde hace ya mucho tiempo necesitamos beber de otras fuentes de información para leer opiniones que no sean las de los diarios generalistas. Queremos (o debemos) estar informados sobre temas muy específicos que no encontramos en los medios de gran tirada, quizá porque no interesan o porque no resultan rentables.

En cualquier caso, solo teniendo en cuenta la plataforma blog,  la avalancha de información resulta a veces ingestionable. Sufrimos aquello que alguien definió muy gráficamente como «infoxicación», una intoxicación de información. Un exceso de información que no solo dificulta el trabajo de discriminar una publicación de calidad de una mediocre; además supone un problema para seleccionar simplemente aquello que nos gusta. Porque en ocasiones, cuando tenemos tantas opciones delante, no siempre elegimos con criterio.

En un intento de poner algo de orden al respecto, este artículo (y su continuación) presentan 10 pasos para organizar tus lecturas de blogs:

  1. Planificar
  2. Buscar
  3. Seleccionar
  4. Suscribirse
  5. Clasificar
  6. Revisar
  7. Leer
  8. Comentar
  9. Compartir
  10. Desechar

De momento, empezamos con los 5 primeros pasos, desde planificar nuestras lecturas hasta el momento de hacer una clasificación de blogs. Se trata de consejos generales que se pueden aplicar independientemente del lector de blogs que utilicemos.

1. Planifica tus lecturas de blogs

A primera vista, planificar y leer no parecen ser dos palabras que deban ir juntas. Se supone que la lectura de blogs debe ser una actividad de ocio; lo hacemos por el mero placer de aprender sobre temas que nos interesan. Al fin y al cabo hemos sido nosotros por voluntad propia quienes hemos decidido seguir las actualizaciones de una lista de blogs.

Por otro lado, solemos asociar más el verbo «planificar» o «programar» a responsabilidades de trabajo (u obligaciones personales) y no tanto a actividades de ocio y tiempo libre (menos planificar un viaje, que para muchos de nosotros es casi una de las mejores partes de la aventura). En cualquier caso, si pretendemos ser productivos también en la lectura de blogs, no queda más remedio que aplicar algún método que nos permita buscar, seleccionar, revisar y leer publicaciones de una forma óptima. Nos interesa estar informados sobre los temas que despiertan nuestro interés y por tanto conviene hacer una buena selección de lecturas, el máximo número de ellas siempre según nuestro tiempo disponible. Uno de los objetivos será no malgastar el tiempo con lecturas de menor importancia. Lógicamente, nuestra agenda semanal será determinante. Y en este primer paso de planificación convendría poder contestar a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué cantidad de blogs me puedo permitir leer semanalmente?
  2. ¿Con qué frecuencia puedo hacerlo?
  3. ¿Qué días son los más apropiados para poner en orden mis lecturas?
  4. ¿Qué momentos del día son los mejores para revisar mi bandeja de entrada? ¿Y los mejores momentos para leer los artículos?

2. Busca entre millones de blogs

¿Cómo encontrar nuevos blogs que puedan interesarnos? Si uno acaba de aterrizar en este mundo de las lecturas en Internet, lo mejor es preguntar por buenas recomendaciones a amigos y compañeros que ya son habituales de los blogs y que además comparten con nosotros intereses e inquietudes. Ellos sabrán preparar una buena lista para que sepamos por dónde empezar.

Y para los que llevamos ya algún tiempo leyendo blogs semanalmente, ya sabemos que las recomendaciones llegan solas. Es habitual que un artículo de un blog haga referencia al artículo de otro. Es decir, es más que probable que si estás leyendo un post sobre productividad, el autor haga un comentario sobre algo que leyó sobre el tema… en otro blog. De esta forma, las recomendaciones de nuevos blogs que desconocíamos van llegando sin pedirlas.

Y una tercera alternativa que nunca falla son los buscadores de Internet. Si uno quiere empezar a leer blogs sobre «organización personal» tan solo necesitará abrir en navegador, teclear la web de su buscador favorito (¿Google?) y escribir «los mejores blogs sobre organización personal». Y… voilà! El buscador mostrará en sus resultados un buen número de webs, muy posiblemente blogs, en los que alguien ha tenido el detalle de preparar para nosotros, sus lectores, una lista con los blogs recomendados sobre el tema. También muchas herramientas para organización y lectura de blogs llevan integrado un buscador para encontrar nuevas fuentes y recomendaciones.

El que busca, halla. El que no encuentra es porque no quiere.

3. Selecciona con criterio, pero sigue también tu intuición

Conviene hacer las cuentas. Así que selecciona bien lo que vas a leer, porque te dará trabajo. En nuestro ímpetu por hacer una gran lista de blogs, podemos pecar de avariciosos y querer quedarnos con todo lo que vamos encontrando. También podemos pecar de ingenuos pensando que podremos leer semanalmente centenares de posts. Revisarlos quizá, algo muy distinto es leerlos.

Sé muy selectivo. No te sientas culpable por dejar fuera un blog que te han recomendado. Pero tampoco inviertas mucho tiempo en decidir si un blog pasará a formar parte de tu colección. Piensa que si consigues finalmente confeccionar tu lista «definitiva» de blogs (nunca lo será), esta solo será «una lista», «tu lista». Siempre habrá una colección mejor. Hay millones de blogs en Internet y la competencia es feroz.

Además, nuestra selección de blogs debe estar en constante cambio. Con el tiempo unos blogs desaparecerán, otros nuevos llegarán, otros nos dejarán de gustar y otros que seleccionemos «por probar», acabarán siendo nuestros blogs de referencia.

En resumen: sé selectivo, pero de vez en cuando sigue tu intuición y no tengas reparos en darle una oportunidad a un blog o en dejarlo fuera de tu lista.

4. Suscríbete: es sencillo y gratis

Y llegamos al punto interesante. La suscripción a un blog. Es un pequeño gesto para formalizar que un blog pasa a formar parte de nuestra familia de lecturas. Es una bienvenida oficial.

En primer lugar conviene aclarar que la suscripción de la que hablamos es gratuita y se trata concretamente del sistema de suscripción RSS o Atom, una tecnología que incorporan los blogs y que nos permite recibir las actualizaciones de cada uno de ellos. Y aquí está la clave del éxito del concepto de suscripción: las noticias, los artículos llegan a nosotros y no somos nosotros quienes vamos a buscarlas.

En otras palabras: si hemos seleccionado una lista de 50 blogs, ya no será necesario visitar independientemente cada una de las 50 páginas webs que alojan los blogs. En cambio, podemos utilizar un programa o servicio de Internet que nos va a permitir suscribirnos a esas 50 fuentes de información para recibir en una única bandeja de entrada los nuevos artículos (posts) que se vayan publicando.

Precisamente por su sencillez y gratuidad, este sistema de suscripción puede resultar «peligroso». Apenas con un par de clics podemos suscribirnos a un blog y empezar a recibir todos los artículos que allí se publiquen. Con cada suscripción que añadimos, nos estamos dando trabajo extra de tener que revisar lo que se publique.

Entonces, ¿cuál es un número razonable de suscripciones? Yo siempre respondo a esta cuestión con otra pregunta: ¿de cuánto tiempo dispones? Al final la experiencia revisando y leyendo blogs determinará el tiempo máximo que le podemos dedicar a esto de los blogs y, además, dependerá de la frecuencia de publicación de muchas de las fuentes. Unos blogs publicarán a diario (algunos varias veces al día…) y otros un número concreto de veces a la semana. Es decir, 100 blogs podrían generar 100 artículos al día, o solo 100 a la semana. Dependerá de nuestra selección de blogs. Como decía, el paso del tiempo nos indicará si la cantidad de suscripciones que manejamos es excesiva o si, por el contrario, podemos permitir la entrada de nuevas fuentes.

5. Clasifica por temas y por prioridad

Agrupar los blogs que seguimos semanalmente es fundamental, especialmente si el número de suscripciones va creciendo considerablemente. Y esto es algo que suele ocurrir en la práctica.

A partir de una cierta cantidad de suscripciones, si decidimos revisar todos los artículos empezando por los más recientes (suele ser lo habitual) y detenemos la revisión para leer aquellos que han captado nuestra atención, es muy probable que estemos invirtiendo tiempo en lecturas que realmente deberían esperar. Quizá hayamos agotado nuestro tiempo cuando finalmente llegue un artículo de una temática que nos interesa más y que ha sido publicado en uno de nuestros blogs favoritos. ¿La solución? Asignar categorías.

Personalmente, yo recomiendo al menos combinar dos tipos de clasificación:

  1. Temática. Una clasificación por temas nos permitirá separar las publicaciones según nuestros intereses. El pequeño esfuerzo de realizar estas agrupaciones tiene grandes ventajas. Aunque planifiquemos a conciencia nuestras lecturas, habrá días en los que nos apetezca leer sobre una temática específica. Y en otras ocasiones, hay temas que preferiremos evitar. Un ejemplo clásico de clasificar por temas es de poder leer entre semana sobre aspectos que están más relacionados con nuestro trabajo, para dejar el fin de semana para las temáticas que consideremos parte de nuestro ocio (gastronomía, arte, literatura, etc). Personalmente, tengo definidos alrededor de 10 temáticas de blogs.
  2. Prioridad. Una clasificación por prioridad es perfectamente complementaria. Es decir, podemos asignar a un blog una, o de hecho varias categorías temáticas de la que hemos hablado antes; por ejemplo, «Tecnología» y «Productividad». Pero al mismo tiempo podemos etiquetar el blog como «Prioritario». Es decir, de toda la colección de blogs, cualquier artículo que se publique en un blog que pertenece a la categoría «Prioritario» debería ser revisado antes que cualquier otro. Yo defino solo tres niveles de prioridad. Menos es poco y más complicaría el sistema. En la práctica se trata de tres categorías más, como cualquier otra categoría temática. Y las identifico como: «Clase A», «Clase B», y «Clase C»
    1. Blogs de «Clase A». Son aquellos blogs favoritos o de obligada lectura (por el motivo que sea). Se publican en ellos artículos que debo revisar sí o sí. No hay otra opción que revisarlos a conciencia cada semana.
    2. Blogs de «Clase B». Son aquellos blogs de lectura habitual. Los leo regularmente y hago lo posible por revisarlos todos porque seguramente contienen algo interesante. Este es el nivel de prioridad que marco a los blogs que caen en esta clasificación.
    3. Blogs de «Clase C». Son blogs recién llegados, de los que desconozco su calidad y llegan a mi bandeja de entrada en «modo prueba». También están en esta categoría los blogs que no necesito revisar con urgencia o que pasarlos por alto no tiene demasiado impacto. Los reviso muy por encima, con la única intención de detectar alguno que valga la pena y merezca (como se dice ahora) un «upgrade» a un nivel superior, a una «Clase B» o «Clase A».

Y, ¿cómo implemento este sistema de organización?

Existen en el mercado un buen número de herramientas para organizar las lecturas de blogs. Son los llamados lectores o agregadores de suscripciones RSS/Atom. Los hay como programas informáticos instalables en nuestro ordenador, como aplicaciones móviles para nuestros smartphones o como aplicaciones web en Internet. La oferta es bastante completa.

Yo en particular utilizo actualmente Feedly, un lector de blogs que cuenta con versión web, móvil y de escritorio. Con la continuación de este artículo próximamente y una vez presentados los diez pasos para organizar tus lecturas de blogs, daré las claves para implementar y utilizar este sistema de organización con Feedly. Con esta herramienta podemos buscar, seleccionar, suscribirnos y clasificar los blogs tal y como se ha detallado en este artículo. Pero también podremos llevar a cabo el resto del proceso de organización con Feedly: revisar, leer, compartir y desechar.

¡Hasta la próxima entrega!

Fotografía 1 | The Future of Books de Johan Larsson en 500px
Fotografía 2 | FABEEX MAGAZINE in Ipad de creperson en 500px

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Anota como puedas: captura al instante y procesa después

MemoriaLa memoria nos juega en ocasiones muy malas pasadas. Ser demasiado olvidadizos anotando según qué cosas, puede resultar en una verdadera catástrofe. En un momento dado, el simple gesto de apuntar algo o no hacerlo, puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso de un proyecto. Una llamada no realizada, un e-mail no enviado, un recado pendiente de hacer, etc. Podría parecer una exageración, pero hay un buen número de ejemplos que demuestran que olvidar un pequeño detalle puede tener serias consecuencias. En cualquier caso, olvidar constantemente aquello que debemos hacer no nos permite avanzar en el trabajo de forma productiva.

Por tanto, si llega algún dato o idea a nuestra cabeza, debemos asegurarnos de que podremos anotarlos rápidamente. Es un sencillo hábito; y el más básico en cualquier proceso de organización personal. «Captura al instante; anota como puedas».

Anota como puedas: deja los verbos para otro momento

Un error habitual de quienes hemos tomado la determinación de organizarnos un poco más «en serio», es intentar definir con todo detalle las tareas en el mismo momento en que estas van llegando a lo largo del día. La aplicación que utilizamos como herramienta de organización, de diseño atractivo seguramente, además nos tienta precisamente a concretar qué haremos, cuándo, dónde, con quién y cuánto tiempo nos llevará. Error.

AnotaDesde hace algunas semanas he puesto a prueba (de nuevo) la rudimentaria técnica de «apúntalo como sea». Durante el día anoto cualquier elemento que potencialmente puede terminar convirtiéndose en una tarea realizable. Y lo hago sin especificar demasiado qué debo hacer, simplemente utilizo unas pocas palabras clave, evitando incluso el uso de verbos, el texto suficiente para recordar luego de qué se trata. Este sencillo pero efectivo «truco» lo leí en el libro de José Miguel Bolívar, «Productividad personal. Aprende a liberarte del estrés con GTD» (capítulo 16. «Control», página 99). José Miguel es autor del blog «Óptima Infinito», de lectura muy recomendable también.
Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Hazle un hueco a tu proyecto personal

¿Por qué organizarse? ¿No es suficiente ir haciendo sin más? Para estas preguntas hay siempre una buena variedad de respuestas. Unos se organizan porque la sensación de tenerlo todo bajo control les hace ayuda a concentrarse en la tarea que tienen entre manos. Otros defienden que con un buen método de organización consiguen hacer mucho más, o al menos de una forma más eficiente. Otros prefieren la improvisación, y con ella, el caos. Con el tema de la productividad, con o sin ella, personal o en el trabajo, cada uno encuentra la motivación donde quiere.

Personalmente, entre la variedad de respuestas, las que más sentido tienen son aquellas que proponen una buena organización para tener más tiempo libre para los proyectos personales de uno. Así de sencillo. Y de esta cuestión trata este artículo.

Proyectos vs. tareas

Los métodos más populares de organización personal diferencian claramente entre «tarea» y «proyecto». Diferentes técnicas de gestión también se basan en estos dos conceptos para proponer sus eficaces métodos. Pero sobre todo, el sentido común nos sugiere que es una forma acertada de organizar el trabajo. En general, y por no cargar el texto de definiciones, podemos decir que un proyecto se compone básicamente de tareas. Y la «tarea» es un elemento de actividad cuya acción se ha concretado.

Por ejemplo, el proceso de «escribir una novela» cabría en la definición de proyecto, y una tarea sería «elaborar la ficha de aspecto físico del protagonista de la novela». Es cierto que en ambos casos, proyecto y tarea son acciones concretas y realizables, pero es obvio que una tarde cualquiera nos enfrentaríamos a «elaborar una ficha» que a escribir todas las páginas de un libro de principio a fin. Parece entonces que trocear los proyectos en tareas es una buena idea y facilita el trabajo.

El proyecto como colección de tareas, como una secuencia de actividades, como un proceso prolongado en el tiempo para lograr un objetivo. A ese tipo de proyectos nos referimos, pero nos ocupan los proyectos de carácter personal.

Tu proyecto personal necesita un buen plan

Todos tenemos cuestiones personales que atender. Las obligaciones más rutinarias y menos atractivas, como organizar y limpiar la casa o hacer algunas recados, al fin y al cabo son tareas y como tales las podemos gestionar eficientemente con un buen método de organización personal. Para otras actividades como pasar tiempo con nuestra familia y amigos, nuestro único trabajo debería ser el buscarles el tiempo que merecen y abandonar el reloj (y el smartphone) para disfrutarlas sin distracciones. Hay momentos y experiencias que ni se miden ni deben ser parte de una planificación.

Entonces, ¿qué otros proyectos personales necesitan un buen plan? Probablemente algunos de nuestros momentos con amigos o responsabilidades familiares diarias, que lógicamente compartimos con otras personas, necesiten también un poco de organización, pero no son el objeto de este artículo. Ahora es el momento de revisar nuestros proyectos personales en el sentido más individualista de la palabra «personal».

Reservarse tiempo para uno mismo; de eso trata el asunto. Porque además la situación suele presentarse habitualmente de otra forma (y estrictamente en este orden): primero abordamos las cuestiones de trabajo, luego aquellas —personales o profesionales— que hacemos para otros y finalmente, si queda algo de tiempo, las que revierten en uno mismo.

A continuación comparto algunas ideas y consejos para que nuestro proyecto personal consiga tener su espacio en nuestra agenda.

1. Elige tu proyecto personal

En la lista de proyectos personales no pueden faltar los más típicos propósitos de Año Nuevo: hacer ejercicio físico, leer más libros, aprender un nuevo idioma (o mejorar el que tenemos atragantado), hacer más viajes al año, iniciar un blog o hacer nuevos cursos de formación. Pero también podemos innovar un poco y encontrar tiempo para escribir un libro, aprender a dibujar, conocer mejor nuestra propia ciudad, aprender cocina japonesa o visitar más museos. Más o menos tradicionales, más o menos originales, aunque necesitemos ayuda de alguien, estos proyectos los llevaremos a cabo para nuestro propio crecimiento, aprendizaje y satisfacción personal. Tiempo para uno mismo.

2. Hazle hueco

Ninguna de las propuestas de proyectos personales tendrá éxito si no tiene reservado un espacio en la agenda. Muchos propósitos de Año Nuevo no se cumplen por ese mismo motivo: quedan solo en meras intenciones si no tienen una reserva seria en el horario semanal. Es necesario establecer una frecuencia semanal y ser constante en ello. Todos conocemos las consecuencias de dejar los proyectos personales para «cuando uno tenga tiempo».

3. Ponle «fecha de entrega»

Establecer un plazo es tan importante como fijar las horas y días de la semana que dedicaremos a nuestro proyecto. Un compromiso de fecha de «entrega del proyecto» es fundamental, sea cual sea la duración. Si nos proponemos escribir y publicar un libro, es imprescindible imponernos unos límites de tiempo, sean meses o años. Lo que está claro es que dejar un proyecto personal con fecha límite y objetivos indefinidos, es garantía de fracaso.

4. Protege un bloque de tiempo

No solo bastará con reservar unas horas para las actividades del proyecto. Sin excepciones deberemos proteger el bloque de tiempo que hemos reservado para que nuestro proyecto salga adelante con éxito antes de que venza el plazo. Del mismo modo que uno no lee novelas en horas de oficina (salvo que su trabajo sea el de crítico literario), tampoco las horas de proyectos personales se deben dedicar a asuntos de trabajo. Unas horas no valen más que otras; simplemente por el hecho de que unas nos reportan un sueldo y otras no.

5. Reorganiza el resto de tareas

La organización del resto de tareas diarias girará en torno a este nuevo escenario de bloques de tiempo reservados para tus proyectos. Para las otras obligaciones contaremos lógicamente con menos horas, y quizá sea esta la mejor oportunidad para revisar prioridades y empezar a decir «no» a cuestiones completamente prescindibles. Cada día tiene (y tendrá) 24 horas y la cuestión no es comprobar resignados el poco tiempo de la jornada que nos ha quedado para nuestros proyectos, sino que se trata más bien de estudiar cómo hacer caber todos los tipos de proyectos, profesionales y personales, sacrificando también tareas, pero de ambos contextos.

6. Encuentra la motivación

Elegido el proyecto personal, asignada una frecuencia semanal y establecida una fecha límite, solo queda mantener la motivación. Unos días tendremos otras tentaciones, y si no existen, buscaremos la excusa perfecta para abandonar (diremos que solo por un día) nuestro proyecto personal.

Para los días en los que estamos más olvidadizos, un sistema de recordatorios puede funcionar. Cualquier aplicación de alarma o avisos en nuestro smartphone puede funcionar, pero también puede ser útil un buen cuadrante semanal en papel pegado en la nevera o cerca de nuestro escritorio.

En cuestiones de motivación, la solución ya no es tan trivial. Habrá proyectos para los que no necesitemos el empujón diario. Para otros, sin embargo, empezar no será sencillo. Pero todo es cuestión de hábitos y jugar un poco con ellos puede ayudar a mantener la motivación. De nuevo la ludificación (gamification en inglés) y las redes sociales en Internet pueden darnos el impulso que necesitamos. Por ejemplo, la aplicación Coach.me permiten confeccionar listas de hábitos y hacer un seguimiento de los mismos. De esta forma introducimos un componente de juego a medida que vamos alcanzando los objetivos diarios de nuestro proyecto personal, que además podemos compartir con otros usuarios de la red.

Nuestro proyectos personales merecen nuestro tiempo y con una buena organización podemos buscarles un hueco. Solo es cuestión de encontrar el equilibrio personal-profesional.

No existe falta de tiempo, existe falta de interés. Porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, el martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad.

Fotografía | «Typing» de Sebastien Wiertz en Flickr

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Organiza y selecciona tus lecturas: 7 ideas para leer más y mejor

Este artículo bien podría tratar del arte y excentricidades de cada uno para organizar los libros en las estanterías de nuestros hogares. Con el asunto habría para extenderse, desde luego. Pero no es el caso.

En esta ocasión prefiero hablar del proceso de organización personal de las lecturas de esos libros. Para quienes leemos con cierta frecuencia, el trabajo pendiente con las lecturas no parece terminar nunca: pilas de libros sobre la mesilla de noche, filas de libros nuevos en las estantes, o incluso cajas llenos de ellos, guardadas en el fondo de un armario. Algunos ejemplares, pobres, esperan abandonados meses o años a que algún alma caritativa y lectora, los adopte algún día. Siempre habrá épocas del año o fines de semana de compras compulsivas en librerías, y en alguno de esos paseos entre estanterías repletas de ejemplares, acabamos adquiriendo libros por encima de nuestras posibilidades; sobre todo de tiempo. Más que el lugar y orden que ocupa un ejemplar en un estante, las siguientes reflexiones tienen que ver sobre nuestras prioridades y decisiones para elaborar una lista de libros y el sobre el criterio para la elección de la próxima lectura.

1. ¿Organización o improvisación? Encuentra el equilibrio

EquilibrioPara responder a esta pregunta, es fácil empezar identificando básicamente dos tipos de lectores, con perspectivas algo diferentes respecto a la lectura.

El primer punto de vista es propio de quienes tratan los libros como algo sagrado y con alma propia, y que bajo ningún concepto debe ser medido. «No se puede ni debe planificar las lecturas…», «Los libros están para disfrutar», «No hay nada como improvisar la elección del siguiente libro y, sobre todo, el momento dedicado a la lectura.» o «Leo por placer, lo que quiero y cuando me apetece.», podrían ser algunas frases de este tipo de lector más romántico.

El segundo, es más propio del lector práctico, buscando el método más eficiente para leer más en menos tiempo, tocando todos los géneros a ser posible. Frases típicas de este tipo de lector serían: «Un nuevo libro ha caído en mis manos… ¡pero todavía otros pendientes en mi lista! Tendrá que esperar», «Con este libro no aprendo nada nuevo» o «Tengo que incrementar el número de páginas al día con otro tipo de lecturas. Debo llegar a mi objetivo»

Puedo poner cara a lectores de los dos tipos. Pero como otras tantas decisiones que tomamos a diario, donde nada es blanco o negro, parece que el enfoque más razonable parece estar a medio camino entre los dos puntos de vista anteriores. Disfrutar de los libros e improvisar la lectura de un nuevo ejemplar no está reñido con poner un poco de orden y hacer una selección inteligente de los libros que devoraremos en los próximos meses.

2. ¿Cuántos libros puedes leer en tu vida? Sé selectivo

Esqueleto leyendo¿Por qué creo que es interesante planificar y organizar mínimamente nuestras lecturas de libros? Principalmente porque el número de páginas que podemos leer en nuestras vidas es limitado, y si hacemos algunas cuentas, nos sorprendería conocer la cantidad de ejemplares que podríamos terminar antes de decir adiós a este mundo. Y ya avanzo que no son tantos.

Siempre alardean de tener 5000 libros almacenados en su e-book aquellos que probablemente no leen con demasiada frecuencia. Quien lo hace regularmente, sabe que 5000 son muchos libros. Si una persona lee un libro al mes, 12 año al año de media, en 50 años habrá logrado terminar 600 obras; algo impensable teniendo en cuenta los resultados de recientes estudios sobre hábitos lectura entre la población. Con estos números a la vista, no cabe duda de que hay que ser un poco más selectivo con lo que leemos.

3. ¿Cuál es tu próxima lectura? Elige bien

SiguienteElaboro todos los años una lista de «siguientes lecturas», que simplemente me sirve de referencia y que por supuesto acabo modificando cuando aparece una obra a la que no me puedo resistir. Una lista inicial de libros siempre presente, consigue evitar muchas veces la elección impulsiva de alguna novedad. Sin una lista es posible que olvidemos grandes obras que tenemos esperando en el estante.

No hay nada malo en salirse del guión, pero conviene hacerlo sobre una propuesta inicial de lecturas, que obligue al menos a preguntarnos si tan urgente es ese nuevo libro que ha caído en nuestras manos. Si por motivos personales o profesionales realmente tiene prioridad, adelante con la página uno. El resto de libros simplemente bajará una posición en el orden de lectura. Al fin y al cabo, las reglas están para romperse, y no hace falta ser tan estricto. La lectura hay que disfrutarla y es importante encontrar el equilibrio entre improvisación y organización del que he hablado en el primer punto.

4. Abre tus círculos: comparte lo que lees

CompartirUna vez preparada la lista de próximas lecturas, una buena iniciativa es compartirla al menos con nuestro círculo más cercano de familia y amigos. No importa el formato: un documento de Word, un e-mail, un WhatsApp o una lista en papel. Es cierto que el compromiso de lectura es personal, pero compartir nuestra lista de libros con otras personas siempre es positivo. Es habitual que lleguen aportaciones en forma de recomendaciones de otros libros o ánimos para no abandonar tus lecturas.

Además, las redes sociales nos lo ponen ahora en bandeja. Podemos publicar nuestra lista en Facebook, en Twitter o en Instagram, para unos pocos en un entorno más familiar o públicamente para el mundo entero, incluidos los propios autores de las obras que leemos. De hecho, muchos escritores son usuarios activos en ese tipo de redes sociales (y son ellos mismos los que publican). Además no es extraño que alguno conteste a alguna mención de sus lectores sobre su obra en Internet, algo que siempre hace ilusión, impensable antes de la era digital.

Yo decidí publicar mi lista en una wiki que mantengo desde hace algunos años. Allí está en permanente construcción un pequeño rincón de lectura, con listados de los últimos libros que he leído recientemente, los que pretendo leer y los que me tienen atrapado actualmente. Y he conseguido el orden de lecturas que pretendía. Objetivo cumplido.

5. Lecturas productivas: todo es cuestión de hábito

RelojTodo es cuestión de hábito. Y con la lectura lo es especialmente. Hay quien aprovecha los fines de semana para hacer verdaderas maratones de lectura. Y no les va mal: a final de mes han leído el mismo número de páginas o más que quienes lo hacen con más regularidad, dedicando un tiempo fijo al día. «Cada maestrillo tiene su librillo», y también sus horarios, y no seré yo quien venga a deshacer las costumbres de los buenos lectores.

Sin embargo, yo prefiero las lecturas constantes, a diario y con horario más o menos fijo. Para quienes no tengan el hábito de lectura muy desarrollado, quizá este sea la mejor forma de adquirirlo. Nadie puede afirmar no tener unos minutos al día para la lectura. Probablemente cuenta con ellos, pero los invierte en otras actividades. Un buen sistema es uno establezca un mínimo diario: al menos un poco cada día, paso a paso, granito a granito.

Luego también podremos aprovechar distintos momentos del día para avanzar en nuestra lecturas, pero esos minutos extras serán ya de regalo. Piensa un momento en los tiempos que desaprovechamos, en los que no hacemos nada salvo esperar: los trayectos en transporte, las esperas para una cita médica o en la cola de la administración. Cualquiera de esos huecos es una oportunidad para sumar algunas páginas. Y para poder exprimir bien esos ratos improductivos, no queda otra que tener también la buena costumbre de llevar siempre nuestro libro o e-book con nosotros. Como digo, cuestión de hábitos.

6. Encuentra tu motivación (la que sea)

MotivaciónLeemos por placer, pero también para aprender, a veces por curiosidad y otras por necesidad. Lo importante es que uno encuentra su motivación personal para abrir un libro y dejarse enredar entre sus páginas.

Muchos asocian leer con devorar la última novela «best seller». Sin embargo hay muchísimos otros géneros que habitualmente se dejan fuera de las opciones y con los que posiblemente uno se sienta más cómodo leyendo. Narrativa, poesía, teatro, novela policiaca, de terror, histórica y de aventuras, de ciencia-ficción, fantasía, novela romántica, libros de arte, de música, de historia, política, de divulgación científica, de empresa, informática, de gastronomía, de salud y deporte. Solo se trata de buscar nuevas lecturas en otros géneros. Y cuando se trata de descubrir otras categorías de libros, mantener una lista de lecturas y poder explorar las de otros lectores se vuelve imprescindible.

Es posible que en nuestro círculo de amistades o familiar no encontremos la variedad de gustos necesaria para encontrar nuevas lecturas. Es aquí donde Internet tiene mucho que aportar. Por ejemplo, la red social Goodreads, una «comunidad de catalogación», reúne a millones de lectores de todo el mundo que comparten sus gustos, publican reseñas y el progreso de sus lecturas. En esta red, disponible también como aplicación móvil, podemos encontrar la ficha de cualquier libro de cualquier género y consultar las valoraciones y opiniones de quienes han tenido la oportunidad de leerlo. También permite organizar listas personalizadas de libros, para marcar el estado de lectura de un libro y clasificarlo según nuestro propio criterio.

Goodreads también ofrece la opción de unirse a un reto de lectura. Siempre es divertido iniciar algún desafío de este tipo e incorporar un componente lúdico (la popular «gamification» en inglés) al progreso de lectura de nuestra lista de libros.

7. Busca otra excusa que no sea «no tengo tiempo»

Dos librosVolvemos a los números. Si un adulto es capaz de leer una media de 250 palabras por minuto, y suponemos que una página de un libro contiene ese número aproximado de palabras, la persona será capaz de leer unas 30 páginas en 30 minutos, quizá algunos más. Y creo que media hora de lectura al día es un objetivo bastante razonable, asequible para cualquier mortal. Otra cuestión es el hábito, la constancia… Así que, si seguimos haciendo números, un adulto en un mes podría leer fácilmente unas 900 páginas, dedicando apenas minutos de su jornada. Y para una extensión media de una obra, un total de 900 páginas pueden ser perfectamente 2 o 3 libros al mes. Y asumiendo que algún día hemos faltado a nuestra cita con los libros, podemos dejarlo en 2 libros al mes. En un año: 24 libros. Definitivamente no puede terminar el año y decir que no pudimos leer ningún libro. Así que busca otra excusa que no sea «no tengo tiempo».

Hazlo hoy, en 5 pasos:

  1. Ve allí donde guardas tus libros
  2. Elabora una lista de lecturas pendientes
  3. Toma el primer libro de la lista
  4. Ábrelo por la primera página
  5. Empieza a leer.

¡Feliz lectura!

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