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Autor: Enrique

Jueves de revisión y viernes de progreso

Tiempo de lectura: 3 minutos

Cerrar la semana no significa simplemente «bajar la persiana» y detener la actividad hasta el lunes siguiente, sino que también implica una revisión de la agenda y una comprobación del estado de las tareas. Cerrar un viernes tiene sus inconvenientes. Elegir el último día de trabajo para hacer una revisión general puede parecer lo más natural, pero hay alternativas: hacerlo un jueves, por ejemplo.

La revisión diaria y semanal

El cierre es la organización a fondo de todos los asuntos pendientes y que nos permite terminar la semana de trabajo con la impagable sensación de tenerlo todo bajo control. Cualquier sistema de organización personal propone una revisión diaria y otra de carácter semanal. Esta última es el cierre.

Con la revisión diaria no hay duda: como su nombre indica, se hace cada día, no debería durar más de 30 minutos y habitualmente se lleva a cabo al final de la jornada. Es el cierre diario, sabiendo que al día siguiente volvemos al trabajo. Sin embargo, cuando hablamos de revisión semanal siempre aparecen opiniones diversas. Este tipo de revisión requiere tiempo, seguramente un par de horas, porque no solo repasamos las tareas, sino que podemos subir un poco más en altura para revisar los proyectos y cuestiones mucho más generales de planificación.

Pero, ¿cuál es el mejor día para hacer esta revisión? Si el trabajo se realiza entre semana, lo habitual es hacer el viernes un repaso de la agenda y una revisión en profundidad de todas las tareas. Además, es algo que se suele hacer como última actividad de la jornada. No es una mala opción y tiene mucho sentido. Pero yo prefiero cerrar los jueves.

Reserva el viernes para progresar

En términos de organización, cerrar la semana un viernes tiene sus inconvenientes. Si queremos empezar a desconectar ese mismo viernes, no parece una opción muy acertada iniciar un proceso de revisión de tareas y agenda esa tarde de viernes. ¿Tantas cosas suceden un viernes que no permiten hacer la revisión el día anterior?

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Orden físico y ergonomía: 12 consejos prácticos

Tiempo de lectura: 2 minutos

Hace ya tiempo que empezamos a almacenar y organizar nuestra vida y trabajo en formato digital. Muchos métodos y herramientas de organización nos ayudan a administrar las tareas personales y de trabajo, optimizan la gestión de nuestra agenda y recomiendan trucos para ser más productivos. Quizá utilizamos una aplicación para las tareas, un programa para el calendario o un sistema de archivos; o seguramente los tres, todas en soporte digital.

En general, estas herramientas se centran en organizar elementos que son abstractos. Lo que allí guardamos son solo ideas, «cosas que hacer» que ni siquiera existen materialmente. Y somos nosotros los responsables (o culpables) de ponerlas allí. Nuestro día a día se rige por lo que allí registremos y mantener un orden digital es fundamental.

Sin embargo, no puede haber orden digital si no existe también un orden físico a nuestro alrededor. Es difícil sentirse totalmente satisfecho por una buena organización de las tareas si el lugar de trabajo no goza también de un orden. El escenario también importa.

Además de mantener una buena organización en las tareas que realizamos, hay también una serie de cuestiones de orden físico y ergonomía que deberíamos cuidar.

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31 consejos TIC para un primer día de clase sin sorpresas

Tiempo de lectura: 6 minutos

En ocasiones, la tecnología se pone en nuestra contra en los momentos más inoportunos. Un primer día de clase puede ser uno de ellos. En ese momento debemos centrarnos en lo verdaderamente importante: nuestros estudiantes y las actividades que vamos a realizar con ellos. Es fundamental tener bajo control cualquier aspecto técnico, aunque es cierto que en ocasiones las cosas fallan porque sí. Sin embargo, otras muchas veces solo hay falta de previsión. Una buena organización y una simple comprobación puede salvar un primer día de clase.

Para evitar sorpresas, recomiendo revisar este checklist TIC con antelación. Puede servir para un primer día de clase, pero también para cualquier curso de formación que vayamos a impartir o para cualquier presentación puntual que realicemos. En general, resultará práctico para cualquier profesor que quiera empezar con buen pie el curso.

💻 Tu dispositivo principal

En nuestro primer día de clase seguramente utilizamos nuestro ordenador portátil personal o uno asignado por el centro, o quizá tengamos que utilizar uno de sobremesa ya instalado en el aula. En cualquier caso, hacer una sencilla comprobación técnica del dispositivo puede ahorrarnos algunos disgustos.

  1. Comprueba que tu ordenador se enciende. Puede parecer una obviedad, pero no serías ni el primero ni el último que enciende el ordenador el primer día de clase se lleva una sorpresa.
  2. Asegúrate de que conoces la clave de acceso al ordenador.
  3. Si utilizas un ordenador portátil, también conviene tener la batería bien cargada; quién sabe si la vas a necesitar.
  4. Comprueba que el rendimiento del ordenador es correcto y los programas, ventanas y menús funcionan con fluidez. Haz pruebas: abre y cierra programas y archivos. Si algo no va bien, se nota.
  5. También conviene comprobar que el ordenador tiene espacio libre suficiente para trabajar

🛜 Conectividad y acceso a Internet

Aunque hay excepciones, el proceso de digitalización y conectividad de las aulas es imparable. No se concibe ya el desarrollo de una clase sin Internet, aunque simplemente sea para que el profesor acceda a los recursos que utilizará. A partir de ahí, la innovación está servida.

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La vuelta al trabajo: 10 ideas para una víspera desconectada

Tiempo de lectura: 2 minutos

Hace años tuve a un profesor que siempre aconsejaba no estudiar, ni siquiera repasar, el día antes de un examen. Aseguraba que, a pocas horas de una prueba, no tenía ningún sentido intentar asimilar aquello que no hubiéramos estudiado o practicado en las últimas semanas. La víspera de un día importante, decía, hay que dedicarla a distraer la mente y no hacer absolutamente nada relacionado con ese evento, y que en el caso de un examen, lo poco que pudiéramos aprender o memorizar apenas marcaba la diferencia en el resultado final.

En el fondo, tenía toda la razón, especialmente para aquel tipo de exámenes a los que nos enfrentábamos. Estar en contacto con los apuntes y ejercicios la noche anterior solo generaba una falsa sensación de seguridad y aportaba más bien poco, sobre todo, ansiedad. Lógicamente, para asegurar una buena calificación había que llegar al penúltimo día con el tema más que aprendido. Pero no al último.

Para las horas de desconexión en la víspera del examen, sugería siempre dar un paseo, leer cualquier otra cosa, hacer deporte o salir con amigos (con unos que no te recuerden constantemente el examen, claro está). Lo importante era despejar la cabeza y descansar, sobre todo por la noche, para disponer de energía al día siguiente.

Agosto termina y en unos días muchos nos incorporamos de nuevo a nuestro trabajo tras unas vacaciones. Por el motivo que sea, la vuelta al trabajo produce en algunas personas tanta ansiedad como podría suponer presentarse a un examen. Desde luego, la noticia estrella por esta época en todos los informativos es la del síndrome postvacacional. En estos casos, dedicar la víspera a desconectar (más todavía si cabe) parece una gran idea.

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Herramientas, métodos y enfoque

Tiempo de lectura: 5 minutos

En unos días despedimos el mes de agosto. Esto significa la vuelta (oficial) al trabajo en unos días y que el inicio de curso asoma por la esquina. Para muchos (que levanten la mano los docentes), el nuevo año lo marca el calendario académico. Esto es así. Y lo importante es organizar un buen (re)inicio de curso.

Con el nuevo curso, llegan también nuevos artículos a este blog, después del tiempo de desconexión suficiente (y necesario) para volver con energía y escribir dejar de vez en cuando algunas líneas por aquí. La parada técnica significa que he estado en otros asuntos y eso, casi siempre, es buena noticia.

Con este post reconecto con el blog y, sobre todo, con quienes lo leéis. Os cuento en qué punto estoy en términos de organización personal, de métodos y de herramientas. Y aprovecho también para compartir algunas novedades, recursos y recordatorios. ¡Ya estamos de vuelta!

Fiel a la herramienta (no sin tentaciones)

El verano siempre da de sí y además es buen momento para explorar nuevas aplicaciones de organización personal. Hacerlo durante el curso es peligroso porque si uno encuentra algo nuevo interesante que justifique el cambio, el proceso de migrar de un sistema a otro puede resultar dramático. En previsión de que la cosa se complique, paradójicamente, mejor en tiempo de vacaciones, si realmente tenemos más tiempo y calma para ello.

He tenido oportunidad de probar a fondo algunas herramientas, sobre todo de administración de tareas y de gestión del calendario, los dos elementos esenciales de organización. No siento la necesidad de cambiar; simplemente me gusta conocer las nuevas ideas que salen al mercado. Confieso que la tentación de empezar con algo nuevo siempre acaba apareciendo, pero si uno es responsable y reflexiona lo suficiente, la mayoría de veces el cambio no merece la pena. Quién sabe si finalmente llega el diseño ideal de programa que integra todas las funciones que uno necesita. Ojalá, pero sabemos que tal cosa no sucederá.

He jugado un poco con TickTick y Sorted³, y de nuevo con Microsoft To Do y TeuDeux, que ya había utilizado.

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