12 rutinas (y 4 manías) para cerrar bien el día

Sentirse productivo y cerrar bien el día es una sensación que merece la pena experimentar de vez en cuando. Tan importante como trabajar de forma organizada durante la jornada también lo es cerrarla con éxito, sin ataduras ni preocupaciones; aunque sabemos que no es tarea fácil.

Para desconectar del trabajo es fundamental, no solo detener sin más nuestra actividad a una hora determinada, sino cerrar correctamente la jornada siguiendo una serie de rutinas. Cada uno desarrolla las suyas pero todas tienen en común el hecho de aplicarlas de forma sistemática cada día. Siempre conviene seguir más o menos los mismos hábitos cuando la jornada de trabajo llega a su fin.

Es imposible terminar en un solo día todas las tareas que tenemos pendientes. Además, seguramente muchas de las tareas, y por supuesto los proyectos, deberán quedarse a medias. Está en nuestra mano tratar de ser extremadamente organizados y anotar el estado en que queda el trabajo para poder retomarlo con calma y seguridad al día siguiente. Y si no queremos estar constantemente pensando en el trabajo durante nuestro tiempo de ocio, hay que aprender a echar el cierre. Si nos vienen a la cabeza asuntos laborales mientras vemos una película con la familia, algo hemos hecho mal cerrando el día de trabajo.

Presento en este artículo dieciséis rutinas que pueden ayudar a cerrar bien el día. Confieso que cuatro de ellas son manías personales. Realmente son pequeñas acciones, sencillos gestos que de algún modo nos recuerdan, a fuerza de adquirir el hábito, que la jornada de trabajo terminó. Cada uno puede inventar las suyas, o quizá ya las tenga, pero la clave está en realizarlas sistemáticamente cada día, sin excepción.

 

Vacía y… vacía

A lo largo del día vamos acumulando información, a veces sin control. Una nos llega y no podemos evitarla; otra la generamos nosotros. En cualquier caso, para no terminar padeciendo el síndrome de Diógenes digital, es importante adquirir el buen hábito de vaciar a diario.

  1. Revisa tus libretas en busca de notas. Si apuntaste algo durante la jornada, por algo o para algo sería. No dejes que termine el día sin haber revisado a fondo todas las notas que hayas tomado, sea cual sea el formato que hayas utilizado. «Vacía» tus notas, las digitales (Evernote, OneNote, etc.) y las físicas (libretas, post-it, etc.).
  2. Localiza en tu teléfono móvil las fotografías y capturas de pantalla que hayas hecho hoy, sobre todo si están relacionadas con el trabajo. Decide qué hacer con ellas; elimina las que no necesites y organiza las que hayas conservado.
  3. Vacía la papeleras, la física y la virtual. Objetivo: ningún papel en tu papelera y cero documentos en la papelera de reciclaje de tu ordenador.
  4. Limpia el historial de descargas y la caché de los navegadores web que hayas utilizado. Escanea tu ordenador en busca de archivos temporales que puedas eliminar. Saca la basura digital cada día. Esta es una manía personal.

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Drafts: del borrador a la acción

Libreta, folio en blanco, app móvil o servilleta de un bar. Cada uno anota donde más le gusta, o donde las circunstancias se lo permiten. Descartamos la memoria, porque ya sabemos que no siempre podemos confiar en ella. Las ideas llegan a nuestra cabeza sin avisar, así que conviene tener siempre a mano un lugar físico, alguna especie de cajón de sastre donde podamos dejar versiones en borrador de las cosas, sin ninguna estructura preestablecida y sin un orden en particular.

Y digamos que «cosa» es esa idea que no ha tomado forma definitiva todavía. No sabemos qué será, o ni siquiera podemos definir lo que es. En ocasiones no podemos determinar si será un texto que finalmente será publicado, o una tarea que estaremos obligados a realizar o simplemente un recurso que compartiremos en redes sociales. Hay ideas que necesitan reposar y deben pasar necesariamente por una versión en estado borrador antes de conocer su destino final. Y en la mayoría de casos estamos hablando de borradores en formato texto. Quizá anotamos un par de ideas, que simplemente verán finalmente el timeline de Twitter. O quizá una sola idea sea el detonante de un interesante artículo que quedará publicado en un blog. O quién sabe, apenas una palabras podrían ser las primeras de una futura novela.

Drafts (borradores, en inglés) es precisamente una herramienta diseñada con este propósito. En ella podemos reunir todas las ideas, de cualquier tipo y utilizando varios formatos, para luego decidir qué haremos con ellas. Podríamos pensar que ya contamos con esta función en la típica aplicación de notas de nuestro teléfono móvil que abrimos para «anotar cosas». Sin embargo, Drafts es mucho más que una app de notas. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Las TIC para desconectar: 4 propuestas de tecnología al aire libre

De pronto nos encontramos disfrutando de un tiempo de vacaciones, de un fin de semana largo o de una jornada libre que no esperábamos. No importa cuántos días. La cuestión es que prometemos desconectar. Pero, ¿lo hacemos realmente? Si desconectar es cambiar de lugar y actividad para dejar atrás la rutina de trabajo, eso lo sabemos hacer muy bien; no cuesta demasiado si tenemos la oportunidad. No resulta sin embargo tan fácil apagar de vez en cuando el móvil, la tablet, la consola de videojuegos o el televisor. A veces tengo incluso la impresión de que hay quienes en vacaciones están más pegados a su móvil que en días de trabajo. Pero bien, decimos que «desconectamos»…

En estas situaciones habría que ser más honesto e intentar pactar con uno mismo para hacer un uso razonable de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). De hecho podemos usar adecuadamente la tecnología para desconectar y es por eso que propongo 4 usos de las TIC al aire libre. Porque descanso y tecnología no son incompatibles: la clave está en el equilibrio. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Pon orden digital antes de tus vacaciones

En algún momento entre julio y agosto llegan por fin las vacaciones para muchos. Ganas de disfrutar de algún destino no nos faltan, pero también tenemos la necesidad de desconectar completamente del trabajo. Sin embargo, todos sabemos que no se trata de cumplir con nuestro último día antes de las merecidas vacaciones y conectar inmediatamente con los días de descanso. No es así de fácil. Si somos medianamente organizados con nuestras tareas, es momento de dejar todo bien atado, tanto en el ámbito profesional como en el personal.

Ya no basta con dejar el escritorio bien despejado en el trabajo o la casa bien organizada antes de emprender nuestros viajes en vacaciones. En un mundo cada vez más tecnológico manejamos mucha información digital que también requiere atención y organización si queremos lograr desconectar del todo. ¿Qué tal un pequeño checklist para poner un poco de orden digital antes de las vacaciones? La siguiente lista es tan solo una propuesta de pequeñas cosas del mundo digital que personalmente necesito poner en orden antes dar definitivamente la bienvenida a las vacaciones.

1. Tu e-mail en orden

El correo electrónico es probablemente nuestra herramienta de trabajo y también nuestra forma de comunicarnos y recibir información desde distintas fuentes. Desconectar del e-mail personal puede ser más complicado, porque quizá lo utilicemos para cuestiones relacionadas con nuestros viajes, mensaje personales y otros eventos. De modo que, al menos con el correo electrónico del trabajo, te recomiendo:

  1. Atiende todos esos correos electrónicos que sabes que están ahí y te rondan la cabeza. No dejes que se vayan contigo de vacaciones. Respóndelos.
  2. Archiva en una carpeta aquellos correos electrónicos que necesiten ser atendidos tras las vacaciones. Al más puro estilo GTD, yo utilizo una carpeta con el nombre «@Procesando».
  3. Deja tu bandeja de entrada a cero. Archiva. Elimina. No dejes nada a la vista y sin atender.

2. Tus contraseñas en orden

¿Cuándo fue la última vez que cambiaste tu contraseña de acceso a tu cuenta personal de correo electrónico? Apuesto que hace más de… ¿tres meses? ¿un año quizá? ¿ni lo recuerdas? Por seguridad y por poner un poco de orden, te recomiendo:

  1. Cambia la contraseña de los principales servicios de Internet que utilizas habitualmente (correo electrónico, perfiles en redes sociales, accesos a banca online, etc.).
  2. Aprovecha el momento para poner un poco de orden a tus contraseñas de acceso. No utilices la misma clave para todo y establece una clasificación por niveles de seguridad: una contraseña para el banco y otros sitios con información sensible, otra contraseña diferente para las cuentas de correo electrónico y otros servicios de mensajería, un clave diferente para accesos a plataforma y programas del trabajo, otra diferente para los accesos a tus redes sociales, etc.
  3. Utiliza contraseñas seguras. Evita utilizar palabras que están en el diccionario y (como estarás cansado de hacer ya) elige una contraseña que combine letras, números y símbolos.

3. Tus datos en orden

¿Quién puede empezar sus vacaciones sin poner sus datos en orden? Es como salir de casa para irse de viaje dejando la casa hecha un desastre. Yo al menos no puedo. En este aspecto, son varias las rutinas que sigo al menos una vez al año, cuando empieza un periodo vacacional un poco más largo:

  1. Organiza tus archivos y carpetas. Revisar, organiza, archiva, elimina. Y simplifica la estructura de carpetas.
  2. Asegura tus datos haciendo una copia de seguridad de toda la información digital que manejas. Evitarás más de una sorpresa al volver de vacaciones. Para esta tarea, utiliza un disco duro externo o sincroniza tus datos con un almacenamiento basado en la nube. Como quieras, pero prepara una copia de tus datos.
  3. Limpia tu escritorio ya. Mueve a otra carpeta, y bien organizado, cualquier archivo que todavía esté allí.

4. Tus notas en orden

Ya sea con nuestros teléfonos móviles, tablets u ordenadores, seguramente utilizamos alguna aplicación para anotar cosas. Quizá sea buen momento para revisar qué demonios hay ahí, que notas hemos abandonado en algún momento que ya ni recordamos. OneNote, Evernote o la aplicación de notas de serie en tu smartphone. Sin importar cuál utilizas, te recomiendo:

    1. Haz una primera revisión con el único propósito de eliminar notas sin información relevante (muy antiguas seguramente). Eliminar, eliminar, eliminar.
    2. A continuación vuelve a revisar la lista de notas una a una y decide qué hacer con ellas. ¿Alguna de las notas es una tarea? Anótala entonces en tu lista de cosas que hacer.
    3. Aprovecha para poner un poco de orden, organizando y clasificando las notas para localizarlas mejor en futuras consultas (si el programa cuenta con esta función).

5. Tus redes sociales en orden

¿Quién no tiene algún perfil en alguna de las populares redes sociales? ¿Twitter? ¿Facebook? ¿LinkedIn? ¿Instagram quizá? También en este ámbito podemos poner un poco de orden digital y prestar un poco de atención a las opciones de seguridad. Recomiendo:

  1. Revisa tus contactos. ¿Está quien debe estar? ¿Sigue sin estar quien no debe estar? Echa un buen vistazo porque posiblemente tu lista de contactos no se ajuste precisamente a lo que realmente quieres.
  2. Actualiza tus perfiles. Quizá sea buen momento para poner al día tu «bio» y la información de perfil que compartes con tus contactos.
  3. Revisa a fondo las opciones de privacidad y la configuración de seguridad. ¿Sabes quién puede ver qué en tus redes sociales? ¿Sabes qué es público y qué es privado en tu perfil?

6. Tus listas de tareas en orden

En el ámbito de la organización personal, ¿hay algo que produzca mayor satisfacción que tener todas las tareas bajo control? No importa si han sido completadas o no. De primeras nos basta con saber que están convenientemente organizadas en sus respectivas listas para ser atendidas en su debido momento. Y si además conseguimos terminar un buen número de ellas, mejor que mejor.
Para poner todo en orden en nuestras listas de tareas para empezar con buen pie nuestras vacaciones, recomiendo al más puro estilo GTD:

  1. Revisa (procesa) tu bandeja de entrada de tareas hasta vaciarla por completo. No se trata de hacer las tareas, solo de tomar una decisión sobre cada elemento que encuentres.
  2. Haz una revisión a fondo de tus listas de tareas. Revisa tus proyectos y las tareas que los componen. Planifica.
  3. Intenta realizar el máximo número de tareas pendientes. Más vale algo que nada. Será trabajo de menos para la vuelta de vacaciones.

7. Tu smartphone en orden (y en modo vacaciones)

Probablemente, lo único que te mantenga unido al trabajo o a tus quehaceres personales durante tus vacaciones será tu teléfono móvil. Llegados a este punto y cumplidos los seis anteriores, conviene ser hábil preparando nuestro smartphone para ponerlo en «modo vacaciones», sobre todo para no echar por tierra todo la organización digital conseguida y asegurarnos una buena desconexión.

  1. Organiza las apps de tu smartphone. Haz grupos de aplicaciones y elimina las que no utilices. Mantén un espacio libre de distracciones también en tu teléfono.
  2. Haz una buena limpieza de datos que no necesites. Elimina las fotos que no te interesen y haz una copia en tu ordenador de las que quieras conservar. La cuestión es liberar espacio: primero para obligarte a organizar las fotografías y hacer algo con ellas de una vez y la otra para dejar espacio para nuevas instantáneas de tus vacaciones.
  3. Pon tu móvil en «modo vacaciones» o en «modo viaje». Elimina las aplicaciones que no usarás durante tus vacaciones, especialmente aquellas que te mantengan conectado con el trabajo. Abandona todos los grupos de conversación que puedas (haz un esfuerzo, tú puedes). Desactiva notificaciones. Y organiza las apps de tu móvil para mostrar en la pantalla principal aquellas que te recuerdan que estás de vacaciones: apps de viajes, eventos, recomendaciones, música, etc. Y apaga tu móvil de vez en cuando, que también merece un descanso.

Fotografía #1 | «Orden digital (I)» de Skitterphoto en Pixabay
Fotografía #2 | «Orden digital (II)» de rawpixel en Pixabay

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Desconecta (III): las siempre inoportunas notificaciones

Mientras lees un libro tranquilamente en tu sofá a última hora de la tarde recibes una notificación en tu móvil avisando de un nuevo mensaje: «Mañana reunión a las 11h. Debes encargarte de X e Y». Y sean X e Y dos tareas inesperadas, no previstas y por tanto no registradas en tu sistema de organización. Pues nada, ya tienes la noche hecha dándole vueltas al asunto.

Debemos reconocer que en ocasiones vivimos momentos de preocupación sencillamente porque queremos. Muchas veces somos nosotros quienes facilitamos la entrada de información que finalmente acaba provocando todo tipo de situaciones de estrés. Nuestros smartphones y los dichosos avisos de nuevos mensajes no tienen la culpa. Aunque nos empeñemos en culpar a la tecnología, la responsabilidad última es de quien instala las aplicaciones y decide activar las notificaciones.

Afortunados aquellos que dispongan de un dispositivo móvil de empresa que les permita hacer una desconexión absoluta tras una jornada intensa de trabajo. Para todos aquellos que viven esta situación ideal, el consejo para una desconexión digital efectiva es el más básico de todos: apaga tu móvil. Ni llamadas ni mensajes entrantes; salvo que configures luego tu teléfono personal como si fuera el de tu empresa, claro está. Inconscientes hay en todos lados. Pero dejando al margen este caso particular, el resto de los mortales nos vemos obligados a utilizar nuestro teléfono móvil personal o tablet para llevar a cabo tareas de trabajo. Porque consultar los mensajes del trabajo es eso, trabajo (consumiendo por cierto megabytes de datos y posiblemente minutos de llamadas en más de una ocasión).

En definitiva, para todos aquellos que queremos seguir utilizando nuestro smartphone sin interrupciones de trabajo, se me ocurren varias soluciones:

  1. La opción ideal es no tener en tu smartphone ninguna aplicación a través de la cual pueda llegar un mensaje de trabajo. Si esto no es posible (dudo que no sea posible), prueba con alguno de los puntos siguientes.
  2. Si es posible, configura tus cuentas de correo electrónico personal y corporativo en aplicaciones distintas. Desactiva las notificaciones en la aplicación que utilices para el correo electrónico de empresa. Y para el e-mail personal, ya es decisión tuya.
  3. Si tienes la suerte de contar en tu empresa con una aplicación específica para la comunicación interna, también puedes desactivar directamente las notificaciones.
  4. También puedes desactivar la ejecución en segundo plano de una determinada aplicación. Hasta que no entres en ella, no recibirás ni verás nada. Decide tú cuándo acceder a la información. Y decide bien. En tu tiempo libre, decide que no.
  5. Si recibes asuntos de trabajo a través de aplicaciones que utilizas para temas personales (WhatsApp, Telegram, Facebook Messenger, etc.), no te puedo recomendar otra cosa que no sea bloquear determinados números de teléfono, no aceptar solicitudes de contacto en redes sociales de compañeros de trabajo o silenciar mensajes de determinados grupos de conversación o de algunos usuarios (si la aplicación lo permite).
  6. Y si nada de esto funciona: apaga tu móvil y aprovecha para desconectar de todo en general.

Los avances en las tecnologías de las comunicaciones llegaron para facilitar nuestro trabajo. Pero insisto en que el problema es que nosotros seguimos sin saber establecer unos límites razonables. Dejamos que muchos temas de trabajo invadan el tiempo y el espacio personal. Seguimos mezclando por propia voluntad nuestros asuntos laborales con los privados dentro de una misma colección de aplicaciones, habitualmente dentro de un mismo dispositivo móvil también. Y esto no facilita precisamente la tarea de separar trabajo de vida personal. Pero todo es empezar.

Fotografía #1 | Smartphone de Terovesalainen en Pixabay
Fotografía #2 | Apps de LoboStudioHamburg en Pixabay

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Las notificaciones en tu smartphone: una relación de amor/odio

¿Cuánto tiempo dirías que utilizas tu smartphone cada día? Si formulamos esta pregunta a cualquier persona, probablemente necesitará unos segundos para responder y hará una estimación de la que no estará demasiado seguro. No es precisamente una cuestión de fácil respuesta. De hecho, para sorpresa de muchos, la estimación suele estar por debajo del tiempo real de uso del terminal; aproximadamente la mitad.

Es decir, que usamos nuestro smartphone el doble de tiempo del que creemos (o admitimos). Al menos eso concluyó un estudio de PLOS ONE de 2015 bajo el título «Beyond Self-Report: Tools to Compare Estimated and Real-World Smartphone Use». Durante dos semanas, cada uno de los 23 participantes del experimento (de entre 18 y 33 años), había utilizado su smartphone 5 horas al día de media, con un total de 85 interacciones. Y en esto último punto parece estar el quid de la cuestión. Olvidamos tener en consideración la suma de los breves pero también frecuentes tiempos de uso de nuestro smartphone, a veces de apenas unos segundos.

De lo que no hay duda es que gran parte de las interacciones cortas con el smartphone se deben a las notificaciones. Normalmente consultamos el móvil porque una alerta visual, sonora o vibrante capta nuestra atención y nos avisa de una actualización en nuestras redes sociales, de la recepción de un nuevo correo electrónico o de la entrada de una llamada telefónica, entre otras decenas de posibilidades. Aunque también es cierto que a veces no nos hacen falta ni avisos ni alertas para permanecer pegados a nuestro smartphone durante todo el día (por lo que observo, debo decir, que algunos con un grado de adicción preocupante).

NotificaciónEl tema de las notificaciones también es digno de estudio. Encontramos perfiles de usuario distintos atendiendo al modo en que configuran los avisos en sus móviles. Unos tiene preferencia por activar sistemáticamente las notificaciones en todas y cada una de las aplicaciones instaladas en su smartphone. Avisos, por cierto, que en muchos casos acaban ignorados; incluidos los compromisos importantes, perdidos en una pila infinita de notificaciones pendientes de revisar. En el lado contrario están aquellos usuarios que hacen un uso minimalista de su smartphone, no solo por la desactivación también sistemática de cualquier tipo de notificación, sino por la reducida colección de aplicaciones instaladas en sus terminales. Entre uno y otros, supongo que estamos los que tratamos de hacer (y no siempre conseguimos) un uso práctico y funcional del smartphone y sus notificaciones, que nos acompañan a todas partes.

Las posibilidades de personalización de las notificaciones dependerá del modelo de dispositivo y sistema operativo que haya instalado en él. Por tanto, detallar aquí formas de configuración de los avisos puede no ser de utilidad para todos. Los que sí puede servir son tres reglas básicas para hacer de las notificaciones una función útil en nuestro smartphone:

Sé honesto y decide qué notificaciones son esenciales

PreguntaEn primer lugar, sé honesto y pregúntate: ¿qué aplicaciones tienen información esencial de la que me conviene ser notificado y además debo atender? Por ejemplo, ponemos una alerta en la aplicación de despertador de nuestro móvil porque tenemos un (gran) interés en no quedarnos dormidos para ir al trabajo o a clase. ¿Tiene una notificación de actualización en una red social como Facebook o Instagram la misma importancia o prioridad? Salvo que trabajes como community manager o en un puesto similar, la respuesta en general es un rotundo «no». Lo mismo ocurre con las aplicaciones de e-mail: ¿realmente quieres recibir un sábado por la noche o en cualquier otro momento de descanso una alerta de un mensaje de correo electrónico con asuntos de trabajo? De hecho, ¿qué hace la cuenta de e-mail de tu empresa en tu smartphone de uso personal…? Tu jefe nunca enviará una urgencia (o no debería hacerlo) por correo electrónico. Haz limpieza en tu móvil y elimina esas cuentas. Tú ganarás tranquilidad y concentración, y tu móvil, algo de espacio libre.

Organiza y prioriza tus conversaciones

whatsapp_notifEn segundo lugar, organiza y prioriza tus conversaciones. Si tienes la opción, utiliza diferentes canales de comunicación. La mensajería instantánea es posiblemente uno de los motivos principales de las distracciones diarias. Las continuas interrupciones se deben en gran medida a la recepción de mensajes instantáneos, personales y sobre todo de grupos de conversación. Prioriza y habilita las notificaciones solo para los contactos o grupos de conversación muy importantes (si es que existe tal urgencia). Y si la aplicación no permite personalizar qué personas o grupos silenciar, opta por utilizar diferentes aplicaciones para cada propósito: diversifica. En una aplicación, pueden estar las conversaciones del trabajo o de consulta obligada. En otra aplicación, el resto de mensajes (y recuerda que siempre puedes bloquear a los contactos insistentes que acaban encontrándote en el canal que saben que sí atiendes con mayor frecuencia). Tú decides como organizas la recepción de mensajes en tu móvil, y el catálogo de aplicaciones de mensajería instantánea es bastante amplio como para repartir y organizar tus conversaciones: WhatsApp, Telegram, Facebook Messenger, Skype, Wire, etc.

Atiende conscientemente las notificaciones importantes

AlertaEn general, minimiza cuanto puedas el número de notificaciones en tu smartphone, sobre todo para que los avisos realmente importantes que lance tu dispositivo no pasen desapercibidos. Así que, en tercer y último lugar, atiende conscientemente las notificaciones que recibas, porque si has hecho una buena selección, contendrán información de interés. No obstante, comprueba uno a uno cada aviso que recibas, para evaluar si tiene un valor real y práctico. Quizá tengas una aplicación para el seguimiento del cumplimiento de hábitos, al estilo Coach.me, cuyas notificaciones conviene no obviar. O posiblemente utilices un sistema de recordatorios que no puedes pasar por alto. También puede saltar un aviso en tu calendario sobre un evento próximo. Todas estas notificaciones tienen una utilidad clara, que es la de avisar en el momento más conveniente, que además tú has establecido. Valora si el resto de notificaciones en tu smartphone tienen esta cualidad. Si no es así, deshabilítalas sin compasión.

La eficacia de trabajo aumenta de acuerdo a la progresión geométrica si no hay interrupciones

Estudio PLOS ONE | «Beyond Self-Report: Tools to Compare Estimated and Real-World Smartphone Use» (vía Xataka Móvil)
Frase | «La eficacia del trabajo…» de André Maurois
Fotografía | «iOS7 Homescreen blurred (DSC_0719» de Jan Persiel en Flickr

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15 minitareas productivas que hacer mientras esperas tu turno

De buena mañana el mundo se divide en tres grupos de personas. Unas son las que esperan hipnotizadas mientras el pan se hace en la tostadora. Otras son las que dedican esos segundos de espera a otras tareas: preparar un zumo, poner azúcar al café o consultar el timeline en Twitter. Puede parecer un ejemplo absurdo, pero algo dice de aquellos que caen en un grupo o en el otro. En cualquier caso, el susto de infarto cuando las tostadas deciden dar el salto mortal será siempre inevitable, sea cual sea el grupo al que pertenezcas. Las personas del tercer grupo sencillamente no tienen tostadora o no la utilizan (para ser exacto en la estadística). De segundos y minutos improductivos (y cómo cambiar eso), trata precisamente este artículo.

Confieso que esperar mi turno para cualquier cosa no es mi actividad favorita. Supongo que la de nadie. Compras en los supermercados, gestiones en los bancos, citas médicas o trámites administrativos… da igual el lugar. Tampoco importa si son diez minutos o solo dos. Sentado o de pie, cualquier situación que implique simplemente esperar… me desespera, sobre todo por la sensación de estar añadiendo minutos improductivos a la jornada. Si durante la espera uno va acompañado, al menos tiene la opción de entablar conversación. Si hemos llegado solos, podríamos intentar darle conversación al cliente que también espera su turno. Aunque habría reacciones de todo tipo: no todo el mundo se muestra amable cuando un desconocido le dirige unas palabras (qué lástima). El caso es que en más de una ocasión no queda otra que, sencillamente, esperar.

Un libro, una libreta o un smartphone pueden ser los mejores aliados para los ratos en que los minutos parecen horas. No solo pueden sacarnos del aburrimiento, sino que tenerlos a mano nos permite exprimir esos minutos, a priori inútiles. La queja es la opción fácil. La alternativa inteligente es aceptar la situación y sacarle provecho a esos tiempos muertos. Probablemente no tengamos la costumbre de cargar con un libro para poder leer unas páginas y quizá tampoco llevemos encima un bloc de notas para escribir unas líneas, pero una poderosa herramienta nos acompaña allá donde vamos. Nuestro teléfono móvil, nuestro smartphone.

smartphone

¿Qué puedes hacer en 2 minutos mientras esperas?

Con un smartphone en la mano hay cientos de cosas que puedes hacer. No todas productivas, claro está. Entre las tareas más provechosas, se me ocurren las siguientes sugerencias. En 2 minutos puedes…

  1. Hacer una llamada pendiente. Tiempo que ahorras luego.
  2. Revisar tus listas de tareas. Puedes marcar las que ya has terminado, posponer otras e introducir nuevas acciones.
  3. Aprender algunas palabras nuevas en otro idioma. Por ejemplo los nombres de los alimentos que acabas de comprar o de la gestiones que tienes que hacer.
  4. Hacer una revisión (y borrado) de las fotos en tu móvil. Liberarás memoria en tu móvil, y tú, estrés.
  5. Hacer limpieza en tu bandeja de correo electrónico: sobre todo eliminar y archivar.
  6. Aprovechar para anotar algunas ideas que te rondaban la cabeza hacía un rato.
  7. Registrar tus gastos del día, algo que probablemente no haces. Nunca es tarde.
  8. Revisar si has cumplido con tus hábitos diarios. Si no tienes una lista, deberías.
  9. Revisar tus contactos en redes sociales y, por qué no, eliminar unos cuantos.
  10. Revisar tus suscripciones a blogs: leer titulares y marcar algunos como favoritos o para leer más tarde.
  11. Echar un vistazo a los próximos eventos en tu agenda.
  12. Editar y publicar una foto en Instagram. Si la fotografía y las redes sociales son parte de tu trabajo, sabes que estas tareas no son cuestión de un par de segundos.
  13. Revisar tus mensajes de WhatsApp, Telegram o del sistema de mensajería instantánea que utilices.
  14. Leer los titulares de prensa. Y si la espera es larga, seguramente tengas tiempo para leer un artículo completo.
  15. También puedes simplemente guardar tu smartphonedesconectar, pensar y observar.

Fotografía #1 | «Dusk in September 1964» de Mark Longo en 500px
Fotografía #2 | «09_2013_47» de highwaysagency en Flickr

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24 excusas para comprar un smartwatch: algunos motivos razonables y otras justificaciones baratas

Los principales fabricantes de tecnología nos intentan seducir cada año con nuevos productos. La oferta parece infinita y en ocasiones cuesta decidir. Sin embargo todos tenemos claro cuáles son los productos estrella que diseñan las empresas más punteras. Primero fue el ordenador, luego el smartphone y, desde no hace mucho tiempo, el reloj inteligente (smartwatch, en inglés y prácticamente ya en todos los idiomas) se ha ido introduciendo en la vida cotidiana de muchas personas. Sony, Samsung, LG, Huawei y Apple son probablemente las compañías que más han trabajado en este sentido.

«¿Me compro un smartwatch?» O, «¿necesito un smartwatch?» Las dos son preguntas recurrentes en los usuarios, tecnófilos o no, que se han planteado en alguna ocasión la compra de un reloj inteligente. Sobre todo la segunda cuestión, sobre la necesidad (si es que existe alguna) o no de adquirir un smartwatch.

¿Qué tipo de consumidor eres?

Smartwatch QuestionEl comprador compulsivo, el fan incondicional de la marca y el geek confeso comprarán el smartwatch sin más reflexión que un simple «lo quiero» y sin largas meditaciones sobre los beneficios (o incluso desventajas) de incorporar un gadget más a su colección. El consumidor prudente y sensato necesitará al menos justificar su compra argumentando alguna necesidad que su smartphone actualmente no consigue cubrir. Este artículo está escrito para el segundo perfil de comprador, más reflexivo e inseguro, y que se pregunta constantemente: «¿qué puedo hacer con un reloj inteligente que no puedo hacer con mi teléfono móvil?».

Podría hablar del smartwatch en general, pero compartir experiencias ajenas no tiene mucho sentido. Lo más honesto es que comente el caso particular de Apple Watch, que al fin y al cabo es el que he tenido pegado a mi muñeca en los últimos meses. Siempre será mejor comentar las funciones y aplicaciones que he podido probar a diario. Sin embargo, estoy seguro de que otros modelos de smartwatch disponen de la gran mayoría de funciones del reloj inteligente de Apple.

Los consumidores más reflexivos necesitamos contar siempre con alguna justificación razonable para renovar un equipo informático o adquirir un nuevo gadget. Pero no nos engañemos: en muchos casos no dejan de ser excusas bien elaboradas. Nuestras vidas pueden seguir sin la última versión de nuestra marca favorita de teléfono móvil; ni qué decir tiene, sin un smartwatch en la muñeca. De hecho, podemos hacer vida normal sin un móvil en el bolsillo… ¿O no…? Debates aparte, lo que está claro es que muchas necesidades son de invención propia.

Menos tiempo de uso del smartphone es un buen motivo

Haya sido la compra por motivos razonables o por una justificación barata, un nuevo dispositivo en nuestra muñeca con la etiqueta de «inteligente» debe ofrecer algo nuevo (y bueno). Y en este punto no nos engañan. Si tuviera que resumir (mucho) las ventajas del uso del Apple Watch, estas serían básicamente tres: comodidad en muchos contextos, funciones exclusivas desde el reloj y menos tiempo de uso del móvil.

Apple Watch WhatsAppHay muchas situaciones en las que resulta más cómodo y práctico consultar determinada información en el reloj con un simple giro de muñeca que hacer el gesto de sacar el móvil para obtener el mismo resultado. Por otro lado, hay funciones exclusivas del reloj, que nunca podremos hacer con el smartphone. Y estas pueden ser un punto decisivo en el momento de adquirir un smartwatch. Finalmente, la experiencia personal más inesperada ha sido un menor uso del smartphone (y que he podido comprobar con la aplicación Moment, que cuenta horas y minutos de uso activo del teléfono). En mi caso particular, el uso principal es la recepción y lectura de las notificaciones y no tanto la interacción con las aplicaciones mediante introducción de datos. Cuando llega una notificación, por ejemplo un mensaje de WhatsApp, procedo a su lectura y el gesto queda solo en eso. La misma consulta desde el smartphone trae consigo la tentación de abrir otras notificaciones, perderse entre aplicaciones y posiblemente olvidar el motivo principal de tener el móvil en nuestra mano en ese mismo instante.

Los enemigos de las interrupciones constantes siempre podemos gestionar las notificaciones o simplemente poner el reloj en modo «no molestar», en silencio o en modo avión, al igual que hacemos con nuestro smartphone en momentos de desconexión.

Las 23+1 excusas

Si estás pensando comprar un Apple Watch, aquí tienes algunas excusas para hacerlo. Muchos puntos serán motivos de peso, otros serán justificaciones baratas y algunos cuentan ventajas inesperadas que harán decidirte.

Con un Apple Watch puedes:

  1. Pasar las diapositivas de tu presentación de Keynote o PowerPoint.
  2. Encontrar tu smartphone cuando no hay forma de dar con él en casa o en el trabajo. Desde el reloj puedes lanzar una alarma sonora para localizar tu móvil allí donde lo dejaste la última vez.
  3. Programar fácilmente una cuenta atrás con tu voz. Muy práctico en la cocina.
  4. Consultar la previsión meteorológica en tiempo real.
  5. Consultar rápidamente tu lista de tareas para hoy. Echar un vistazo a los temas pendientes nunca fue tan fácil. Yo utilizo Things.
  6. Tener la lista de la compra siempre a mano. Aunque hay aplicaciones diseñadas para ello, una lista de elementos en OneNote hace exactamente la misma función.
  7. Recibir un aviso de tu próxima cita. Y es que todos los eventos del iPhone se pueden sincronizar con el reloj.
  8. Leer tus mensajes instantáneos de WhatsApp, Telegram y otras aplicaciones de mensajería. También puedes responder rápidamente con una serie de mensajes predeterminados o incluso por voz, que el reloj reconocerá y transcribirá.
  9. Apple Watch Llamada EntranteDecidir si aceptas una llamada de teléfono o no, simplemente viéndolo en tu muñeca. En más de una ocasión evitarás sacar el móvil de donde esté. También puedes aceptar la llamada en el reloj y hablar desde él.
  10. Monitorizar el sueño, con más o menos detalle, con diferentes aplicaciones de salud.
  11. Registrar el tiempo que inviertes en distintas tareas con un simple gesto. Una opción interesante es Timely.
  12. Registrar tu actividad física: contar los pasos que das al día, calcular la distancia total recorrida, saber el número de horas que estás de pie al día o las calorías que has quemado.
  13. Medir tu frecuencia cardiaca. Una de esas funciones exclusivas del reloj que no puedes tener en tu smartphone.
  14. Disponer de un mando a distancia para tu Apple TV o incluso directamente con algunas SmartTV.
  15. Estar informado en tiempo real con titulares de noticias. Muchos medios digitales que ofrecen aplicación para smartphone, también ofrecen una app para instalar en tu reloj.
  16. Saber dónde estás sin tener que sacar el teléfono del bolsillo.
  17. Reconocer esa canción que está sonando y que tanto te gusta. Shazam tiene su versión para Apple Watch también.
  18. Consultar tus bandejas de entrada de correo electrónico y mensajes en general.
  19. Tomar notas rápidamente con Evernote, OneNote, DayOne o tu aplicación favorita.
  20. Obtener recomendaciones de lugares que visitar, hoteles donde alojarse y restaurantes donde comer, con sus respectivas valoraciones. TripAdvisor no podía faltar en tu reloj.
  21. Traducir frases de un idioma a otro mediante voz con Microsoft Translator. Dices la frase, el reloj la escucha, la escriba y la traduce. Así de sencillo.
  22. Consultar la información de tus vuelos. Muchas compañías aéreas ofrecen ya aplicaciones para Apple Watch que permiten consultar los detalles del vuelo, hora y puerta de embarque, etc.
  23. Escuchar música en el iPhone o sincronizar una lista de reproducción para disfrutar de la música en el Apple Watch sin el iPhone.
  24. Consultar la hora. Increíble, ¿verdad?

No hay que olvidar que en el caso particular del Apple Watch, se trata de un dispositivo dependiente del iPhone. El reloj se comunica con él continuamente para ofrecer casi toda su funcionalidad.

Fotografía | «Apple Watch» de Jon Chan en Flickr

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