Volveremos a las cafeterías, a las bibliotecas y a las calles

Elige una tarde cualquiera, un sillón en casa (supongo que el de siempre) y un libro. Las gotas de lluvia golpeando levemente tras el cristal de la ventana; elige también eso. Incluso una tormenta sirve de banda sonora para la historia que tenemos entre las manos. Todo esto parece una escena sacada de una película, o de un libro, pero no es la primera vez que la interpretamos en casa, ¿verdad?

O una mañana de fin de semana, entre las ocho y las diez, y no por decir, porque antes es madrugar y las once ya es un poco tarde para un desayuno. Nuestra cafetería de siempre, concurrida, también como siempre; pero no mucho. Gente conversando, pero con el volumen justo y necesario. Porque un tono más alto siempre molesta; pero el ruido es casi imprescindible en bares y cafeterías, que al fin y al cabo son lugares de encuentro, con otras personas o con uno mismo. Cafeteras echando humo, tazas y cucharillas en movimiento y otros ruidos imprecisos. Acompañados o solos, no frecuentamos las cafeterías para no encontrarnos con nadie. El silencio aquí siempre incomoda.

Y, ¿qué me decís de una tarde de estudio en una biblioteca? Un buen número de estudiantes tendrá bastante más reciente esta escena, pero seguramente todos recordamos (o al menos somos capaces de imaginar) una experiencia similar. Sentados frente a un libro, un silencio que no es silencio, que nos tensa hasta que oímos una página pasar; quizá la nuestra. Alguien cruza el pasillo buscando un libro. Un bolígrafo y un rotulador se alternan sobre la mesa de quien tenemos al lado. Y este ruido que no es ruido nos mantiene despiertos para seguir con nuestra lectura. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

La navaja suiza de la productividad personal (I): información y aprendizaje

Cualquier entusiasta de la organización personal ha soñado en alguna ocasión con descubrir la herramienta ideal para ser más productivo. Sería aquella que lograra aunar en una única solución y de forma perfectamente integrada, las distintas aplicaciones y material de oficina que usamos a diario para sacar adelante tareas y proyectos de forma eficiente. Sería una especie de herramienta universal de la productividad que nos ayudaría a decidir y a hacer mejor que nunca las cosas correctas. Estaría tan optimizada que nos haría superefectivos en nuestras tareas diarias.

La navaja suiza de la productividad personal

Desafortunadamente no existe todavía esa herramienta perfecta. De momento nos tenemos que conformar con aprender a combinar de la forma más acertada posible los recursos que tenemos a nuestro alcance. Unas herramientas son físicas: material de oficina y otros utensilios de «baja tecnología» de los que siempre cuesta desprenderse, muchas veces por necesidad y otras simplemente por tradición. Porque quienes siguen fieles a su agenda de papel, lo hacen probablemente por costumbre, por nostalgia o por ambos motivos. Tienen un teléfono móvil que gestiona mejor sus compromisos, pero el ritual de renovar su agenda cada año es cuanto menos sagrado. Otros recursos preferimos gestionarlos digitalmente con la última aplicación del mercado, probablemente la que está de moda y a ser posible en su última versión.

Pero ponemos empeño; todo sea por la productividad. Y, no sin esfuerzo, orquestamos un sistema de organización, un engranaje con un punto artesano que hace que todo funcione: herramientas físicas y digitales trabajando en equipo, perfectamente coordinadas y sincronizadas, organizando nuestro trabajo cada día, como una especie de navaja suiza de la productividad. Y tanto nos ha costado idear el mecanismo que lo explicamos orgullosos en la Red, que es el mejor lugar donde contar estos asuntos.

Y ese es el motivo de este artículo: presentar la que sería mi navaja suiza de productividad. O al menos el kit básico de supervivencia para asuntos de organización personal. Si me preguntaran cómo empezar con la organización personal en general (y con GTD en particular), seguramente mencionaría los elementos que empiezo a presentar en formato serie en este blog. Empecemos por el primero de ellos. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Youtubers y productividad: el proyecto de Thomas Frank

Hay mucho escrito sobre productividad y organización personal. Si uno navega unos minutos por Internet comprobará que la oferta de blogs es muy amplia. También si paseamos entre las estanterías de una librería, no tardaremos en encontrar una sección dedicada a este tema en particular, que además sigue teniendo su público fiel. Está claro que la gente quiere organizarse mejor y quieren aprender a hacerlo. Y las editoriales han sabido verlo.

Pero en el mundo de la productividad (todo un mundo), no solo tenemos blogs y libros para aprender. También en YouTube hay buenos recursos para empezar con la productividad desde cero, ampliar conocimientos o afianzar los ya adquiridos. Y como hacemos también con cualquier medio escrito (en papel o en digital), en las plataformas audiovisuales, y especialmente en YouTube, conviene filtrar y hacer un poco de selección. Hay algunos creadores que están haciendo un buen trabajo y creo que puede ser interesante compartir sus proyectos en este blog.

Thomas Frank es un joven youtuber estadounidense que hace vídeos sobre productividad desde 2006. Suele publicar tres o cuatro vídeos al mes, y la temática está centrada principalmente en consejos y técnicas para ser más productivo en el proceso de aprendizaje. El público objetivo son tanto estudiantes de instituto, de universidad o profesionales. Al fin y al cabo, nunca dejamos de aprender (o no deberíamos). Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Organízate con eficacia: reflexiones sobre el primer capítulo (GTD #7)

La primera parte del libro «Organízate con eficacia» está dedicada al «arte de organizarse con eficacia». Este es precisamente el título que encabeza los tres primeros capítulos del texto. Y en el primero de ellos, David Allen nos presenta «una nueva práctica para una nueva realidad». Se trata de una introducción al método, una justificación de la necesidad de contar con un sistema de organización, GTD®, que desarrolla en profundidad a lo largo de doce capítulos más.

Getting Things Done® plantea una solución al eterno problema de encontrar la fórmula para organizarnos correctamente, un método que nos permita tener todas nuestras tareas bajo control y además nos deje disfrutar del resto de actividades sin llevar siempre encima el peso del trabajo. Las primeras páginas del libro recorren esta idea y a medida que he ido (re)leyendo el primer capítulo, he aprovechado para tomar algunas notas que finalmente se han transformado en seis posts que he ido publicando periódicamente en este mismo blog. Finalizado el capítulo, es el momento de reunirlos todos a modo de resumen antes de abordar el segundo capítulo, dedicado a la administración del flujo de trabajo.

Pon un método de organización en tu vida

Siempre hay cosas que hacer. Es inevitable. Sean obligaciones profesionales o personales, a diario nos enfrentamos a algún tipo de lista de tareas o algo similar. Hacer la compra, preparar una presentación, organizar un viaje, gestionar un proyecto, etc. Para lograr un poco de orden algunos utilizamos un registro en el que anotar esas tareas, que aparecen en distintos momentos del día y en diferentes ámbitos de responsabilidad (laboral, familiar, educativo, etc.). Otras personas aseguran confiar en su memoria para recordar todo aquello que deben hacer. En cualquier caso, por simple que sea, todos seguimos algún sistema de organización. No seguir un método no es una opción.

Leer el artículo completoPon un método de organización en tu vida (GTD #1)

Ser productivo y vivir sin estrés: Getting Things Done de David Allen

Todos terminamos de trabajar en algún momento del día y somos conscientes de que muchas tareas y proyectos se quedan a medias, sencillamente porque para completarlos son necesarios varios días o meses de trabajo. Dividir el trabajo en partes es algo natural. El problema surge cuando tras una jornada de trabajo no conseguimos desconectar de las tareas porque nuestro cerebro sabe que hay cosas por terminar, que además no tenemos del todo controladas, o hay cosas que podemos olvidar porque no las hemos anotado. Obviamente, todos tenemos entre nuestros objetivos el de ser productivos en nuestro trabajo, pero también queremos vivir sin estrés, sin sentirnos constantemente perseguidos por las tareas pendientes de hacer. Ambas cosas son posibles con GTD®. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

No hay proyecto pequeño en GTD: sobre aviones, despegues y radares (GTD #6)

¿De qué sirve pensar en grandes e innovadoras estrategias de trabajo si ni siquiera somos capaces de controlar los procesos más básicos en nuestra organización personal? En muchas ocasiones nos sentimos por un momento «buenos profesionales» porque intentamos plantear nuestros objetivos en términos de misión, visión y valores. Luego nos damos cuenta de que no estábamos preparados para abordar los problemas de organización desde esa amplitud de enfoque. Antes de observar y gestionar el trabajo desde esa altura es fundamental conocer los detalles de lo que ocurre mucho más abajo, tocando tierra.

Con este artículo termino de comentar el primer capítulo del libro Getting Things Done de David Allen. El objetivo de esta serie de posts no es otro que hacer una lectura pausada del libro y una revisión en profundidad del método GTD que el autor describe en él.  Hay libros que no solo se leen, sino que también se estudian. Y Getting Things Done es un buen ejemplo.

Hasta el momento he hablado en este blog sobre la necesidad de aplicar algún método de organización en nuestra vida, de cómo se productivo y vivir sin estrés, de las cinco «W» (y una «H») de Getting Things Done, de las primeras palabras clave del método GTD y de cómo los proyectos nacen pero no se hacen. Con este, seis posts que cubren el primer capítulo que lleva como título «Una nueva práctica para una nueva realidad». Seis artículos que me han servido para comprender mejor las ideas presentadas por el autor. Y de paso, compartir mis reflexiones con vosotros, tanto si estáis en proceso de lectura (o re-lectura) del libro como si no. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (II)

En la primera parte del artículo «Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (I)» comentaba cómo el formato blog ha evolucionado mucho en los últimos años, y cómo ahora apenas hacen falta unos pocos clics para iniciar la aventura de escribir un blog,. Comentaba que queremos (o debemos) estar informados sobre temas muy específicos que no encontramos en los medios de gran tirada y cómo la avalancha de información resulta a veces ingestionable. Hablaba sobre la dificultad de seleccionar simplemente aquello que nos gusta o interesa y que no siempre elegimos con criterio.

En un intento de seguir poniendo algo de orden al respecto, esta segunda parte del artículo presenta los siguientes 5 pasos para terminar de organizar tus lecturas de blogs. Y nos centramos en el proceso de revisión, el del lectura, el proceso de comentar, el de compartir y el desechar.

  1. Planificar
  2. Buscar
  3. Seleccionar
  4. Suscribirse
  5. Clasificar
  6. Revisar
  7. Leer
  8. Comentar
  9. Compartir
  10. Desechar

Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Las TIC para desconectar: 4 propuestas de tecnología al aire libre

De pronto nos encontramos disfrutando de un tiempo de vacaciones, de un fin de semana largo o de una jornada libre que no esperábamos. No importa cuántos días. La cuestión es que prometemos desconectar. Pero, ¿lo hacemos realmente? Si desconectar es cambiar de lugar y actividad para dejar atrás la rutina de trabajo, eso lo sabemos hacer muy bien; no cuesta demasiado si tenemos la oportunidad. No resulta sin embargo tan fácil apagar de vez en cuando el móvil, la tablet, la consola de videojuegos o el televisor. A veces tengo incluso la impresión de que hay quienes en vacaciones están más pegados a su móvil que en días de trabajo. Pero bien, decimos que «desconectamos»…

En estas situaciones habría que ser más honesto e intentar pactar con uno mismo para hacer un uso razonable de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). De hecho podemos usar adecuadamente la tecnología para desconectar y es por eso que propongo 4 usos de las TIC al aire libre. Porque descanso y tecnología no son incompatibles: la clave está en el equilibrio. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Organiza tus lecturas de blogs en 10 pasos (I)

Aunque el formato blog ha evolucionado mucho en los últimos años, en esencia su propósito no es muy diferente a aquellos primeros diarios online, generalmente personales, en los que sus autores compartían un rincón de su vida, sus opiniones o sus experiencias. Con el tiempo, el blog se fue popularizando y los avances informáticos, especialmente en tecnologías web, facilitaron y democratizaron este particular medio. Ahora apenas hacen falta unos pocos clics para iniciar la aventura de escribir un blog, sea este de carácter personal o para asuntos profesionales.

En general, y por lógica, hay más personas que leen blogs que autores que escriben uno. Estas bitácoras online son ya parte fundamental de nuestra forma de mantenernos informados semanalmente. Ya no nos basta con las versiones online de los tradicionales periódicos y de las revistas con más historia (y que aguantan estoicamente ofreciendo su versión en papel). Desde hace ya mucho tiempo necesitamos beber de otras fuentes de información para leer opiniones que no sean las de los diarios generalistas. Queremos (o debemos) estar informados sobre temas muy específicos que no encontramos en los medios de gran tirada, quizá porque no interesan o porque no resultan rentables.

En cualquier caso, solo teniendo en cuenta la plataforma blog,  la avalancha de información resulta a veces ingestionable. Sufrimos aquello que alguien definió muy gráficamente como «infoxicación», una intoxicación de información. Un exceso de información que no solo dificulta el trabajo de discriminar una publicación de calidad de una mediocre; además supone un problema para seleccionar simplemente aquello que nos gusta. Porque en ocasiones, cuando tenemos tantas opciones delante, no siempre elegimos con criterio.

En un intento de poner algo de orden al respecto, este artículo (y su continuación) presentan 10 pasos para organizar tus lecturas de blogs:

  1. Planificar
  2. Buscar
  3. Seleccionar
  4. Suscribirse
  5. Clasificar
  6. Revisar
  7. Leer
  8. Comentar
  9. Compartir
  10. Desechar

De momento, empezamos con los 5 primeros pasos, desde planificar nuestras lecturas hasta el momento de hacer una clasificación de blogs. Se trata de consejos generales que se pueden aplicar independientemente del lector de blogs que utilicemos.

1. Planifica tus lecturas de blogs

A primera vista, planificar y leer no parecen ser dos palabras que deban ir juntas. Se supone que la lectura de blogs debe ser una actividad de ocio; lo hacemos por el mero placer de aprender sobre temas que nos interesan. Al fin y al cabo hemos sido nosotros por voluntad propia quienes hemos decidido seguir las actualizaciones de una lista de blogs.

Por otro lado, solemos asociar más el verbo «planificar» o «programar» a responsabilidades de trabajo (u obligaciones personales) y no tanto a actividades de ocio y tiempo libre (menos planificar un viaje, que para muchos de nosotros es casi una de las mejores partes de la aventura). En cualquier caso, si pretendemos ser productivos también en la lectura de blogs, no queda más remedio que aplicar algún método que nos permita buscar, seleccionar, revisar y leer publicaciones de una forma óptima. Nos interesa estar informados sobre los temas que despiertan nuestro interés y por tanto conviene hacer una buena selección de lecturas, el máximo número de ellas siempre según nuestro tiempo disponible. Uno de los objetivos será no malgastar el tiempo con lecturas de menor importancia. Lógicamente, nuestra agenda semanal será determinante. Y en este primer paso de planificación convendría poder contestar a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué cantidad de blogs me puedo permitir leer semanalmente?
  2. ¿Con qué frecuencia puedo hacerlo?
  3. ¿Qué días son los más apropiados para poner en orden mis lecturas?
  4. ¿Qué momentos del día son los mejores para revisar mi bandeja de entrada? ¿Y los mejores momentos para leer los artículos?

2. Busca entre millones de blogs

¿Cómo encontrar nuevos blogs que puedan interesarnos? Si uno acaba de aterrizar en este mundo de las lecturas en Internet, lo mejor es preguntar por buenas recomendaciones a amigos y compañeros que ya son habituales de los blogs y que además comparten con nosotros intereses e inquietudes. Ellos sabrán preparar una buena lista para que sepamos por dónde empezar.

Y para los que llevamos ya algún tiempo leyendo blogs semanalmente, ya sabemos que las recomendaciones llegan solas. Es habitual que un artículo de un blog haga referencia al artículo de otro. Es decir, es más que probable que si estás leyendo un post sobre productividad, el autor haga un comentario sobre algo que leyó sobre el tema… en otro blog. De esta forma, las recomendaciones de nuevos blogs que desconocíamos van llegando sin pedirlas.

Y una tercera alternativa que nunca falla son los buscadores de Internet. Si uno quiere empezar a leer blogs sobre «organización personal» tan solo necesitará abrir en navegador, teclear la web de su buscador favorito (¿Google?) y escribir «los mejores blogs sobre organización personal». Y… voilà! El buscador mostrará en sus resultados un buen número de webs, muy posiblemente blogs, en los que alguien ha tenido el detalle de preparar para nosotros, sus lectores, una lista con los blogs recomendados sobre el tema. También muchas herramientas para organización y lectura de blogs llevan integrado un buscador para encontrar nuevas fuentes y recomendaciones.

El que busca, halla. El que no encuentra es porque no quiere.

3. Selecciona con criterio, pero sigue también tu intuición

Conviene hacer las cuentas. Así que selecciona bien lo que vas a leer, porque te dará trabajo. En nuestro ímpetu por hacer una gran lista de blogs, podemos pecar de avariciosos y querer quedarnos con todo lo que vamos encontrando. También podemos pecar de ingenuos pensando que podremos leer semanalmente centenares de posts. Revisarlos quizá, algo muy distinto es leerlos.

Sé muy selectivo. No te sientas culpable por dejar fuera un blog que te han recomendado. Pero tampoco inviertas mucho tiempo en decidir si un blog pasará a formar parte de tu colección. Piensa que si consigues finalmente confeccionar tu lista «definitiva» de blogs (nunca lo será), esta solo será «una lista», «tu lista». Siempre habrá una colección mejor. Hay millones de blogs en Internet y la competencia es feroz.

Además, nuestra selección de blogs debe estar en constante cambio. Con el tiempo unos blogs desaparecerán, otros nuevos llegarán, otros nos dejarán de gustar y otros que seleccionemos «por probar», acabarán siendo nuestros blogs de referencia.

En resumen: sé selectivo, pero de vez en cuando sigue tu intuición y no tengas reparos en darle una oportunidad a un blog o en dejarlo fuera de tu lista.

4. Suscríbete: es sencillo y gratis

Y llegamos al punto interesante. La suscripción a un blog. Es un pequeño gesto para formalizar que un blog pasa a formar parte de nuestra familia de lecturas. Es una bienvenida oficial.

En primer lugar conviene aclarar que la suscripción de la que hablamos es gratuita y se trata concretamente del sistema de suscripción RSS o Atom, una tecnología que incorporan los blogs y que nos permite recibir las actualizaciones de cada uno de ellos. Y aquí está la clave del éxito del concepto de suscripción: las noticias, los artículos llegan a nosotros y no somos nosotros quienes vamos a buscarlas.

En otras palabras: si hemos seleccionado una lista de 50 blogs, ya no será necesario visitar independientemente cada una de las 50 páginas webs que alojan los blogs. En cambio, podemos utilizar un programa o servicio de Internet que nos va a permitir suscribirnos a esas 50 fuentes de información para recibir en una única bandeja de entrada los nuevos artículos (posts) que se vayan publicando.

Precisamente por su sencillez y gratuidad, este sistema de suscripción puede resultar «peligroso». Apenas con un par de clics podemos suscribirnos a un blog y empezar a recibir todos los artículos que allí se publiquen. Con cada suscripción que añadimos, nos estamos dando trabajo extra de tener que revisar lo que se publique.

Entonces, ¿cuál es un número razonable de suscripciones? Yo siempre respondo a esta cuestión con otra pregunta: ¿de cuánto tiempo dispones? Al final la experiencia revisando y leyendo blogs determinará el tiempo máximo que le podemos dedicar a esto de los blogs y, además, dependerá de la frecuencia de publicación de muchas de las fuentes. Unos blogs publicarán a diario (algunos varias veces al día…) y otros un número concreto de veces a la semana. Es decir, 100 blogs podrían generar 100 artículos al día, o solo 100 a la semana. Dependerá de nuestra selección de blogs. Como decía, el paso del tiempo nos indicará si la cantidad de suscripciones que manejamos es excesiva o si, por el contrario, podemos permitir la entrada de nuevas fuentes.

5. Clasifica por temas y por prioridad

Agrupar los blogs que seguimos semanalmente es fundamental, especialmente si el número de suscripciones va creciendo considerablemente. Y esto es algo que suele ocurrir en la práctica.

A partir de una cierta cantidad de suscripciones, si decidimos revisar todos los artículos empezando por los más recientes (suele ser lo habitual) y detenemos la revisión para leer aquellos que han captado nuestra atención, es muy probable que estemos invirtiendo tiempo en lecturas que realmente deberían esperar. Quizá hayamos agotado nuestro tiempo cuando finalmente llegue un artículo de una temática que nos interesa más y que ha sido publicado en uno de nuestros blogs favoritos. ¿La solución? Asignar categorías.

Personalmente, yo recomiendo al menos combinar dos tipos de clasificación:

  1. Temática. Una clasificación por temas nos permitirá separar las publicaciones según nuestros intereses. El pequeño esfuerzo de realizar estas agrupaciones tiene grandes ventajas. Aunque planifiquemos a conciencia nuestras lecturas, habrá días en los que nos apetezca leer sobre una temática específica. Y en otras ocasiones, hay temas que preferiremos evitar. Un ejemplo clásico de clasificar por temas es de poder leer entre semana sobre aspectos que están más relacionados con nuestro trabajo, para dejar el fin de semana para las temáticas que consideremos parte de nuestro ocio (gastronomía, arte, literatura, etc). Personalmente, tengo definidos alrededor de 10 temáticas de blogs.
  2. Prioridad. Una clasificación por prioridad es perfectamente complementaria. Es decir, podemos asignar a un blog una, o de hecho varias categorías temáticas de la que hemos hablado antes; por ejemplo, «Tecnología» y «Productividad». Pero al mismo tiempo podemos etiquetar el blog como «Prioritario». Es decir, de toda la colección de blogs, cualquier artículo que se publique en un blog que pertenece a la categoría «Prioritario» debería ser revisado antes que cualquier otro. Yo defino solo tres niveles de prioridad. Menos es poco y más complicaría el sistema. En la práctica se trata de tres categorías más, como cualquier otra categoría temática. Y las identifico como: «Clase A», «Clase B», y «Clase C»
    1. Blogs de «Clase A». Son aquellos blogs favoritos o de obligada lectura (por el motivo que sea). Se publican en ellos artículos que debo revisar sí o sí. No hay otra opción que revisarlos a conciencia cada semana.
    2. Blogs de «Clase B». Son aquellos blogs de lectura habitual. Los leo regularmente y hago lo posible por revisarlos todos porque seguramente contienen algo interesante. Este es el nivel de prioridad que marco a los blogs que caen en esta clasificación.
    3. Blogs de «Clase C». Son blogs recién llegados, de los que desconozco su calidad y llegan a mi bandeja de entrada en «modo prueba». También están en esta categoría los blogs que no necesito revisar con urgencia o que pasarlos por alto no tiene demasiado impacto. Los reviso muy por encima, con la única intención de detectar alguno que valga la pena y merezca (como se dice ahora) un «upgrade» a un nivel superior, a una «Clase B» o «Clase A».

Y, ¿cómo implemento este sistema de organización?

Existen en el mercado un buen número de herramientas para organizar las lecturas de blogs. Son los llamados lectores o agregadores de suscripciones RSS/Atom. Los hay como programas informáticos instalables en nuestro ordenador, como aplicaciones móviles para nuestros smartphones o como aplicaciones web en Internet. La oferta es bastante completa.

Yo en particular utilizo actualmente Feedly, un lector de blogs que cuenta con versión web, móvil y de escritorio. Con la continuación de este artículo próximamente y una vez presentados los diez pasos para organizar tus lecturas de blogs, daré las claves para implementar y utilizar este sistema de organización con Feedly. Con esta herramienta podemos buscar, seleccionar, suscribirnos y clasificar los blogs tal y como se ha detallado en este artículo. Pero también podremos llevar a cabo el resto del proceso de organización con Feedly: revisar, leer, compartir y desechar.

¡Hasta la próxima entrega!

Fotografía 1 | The Future of Books de Johan Larsson en 500px
Fotografía 2 | FABEEX MAGAZINE in Ipad de creperson en 500px

¿Quieres colaborar?

Si te gusta lo que lees puedes convertirte en mecenas del proyecto a través de Patreon. Podrás acceder a contenidos exclusivos.

Become a Patron!

Organiza y selecciona tus lecturas: 7 ideas para leer más y mejor

Este artículo bien podría tratar del arte y excentricidades de cada uno para organizar los libros en las estanterías de nuestros hogares. Con el asunto habría para extenderse, desde luego. Pero no es el caso.

En esta ocasión prefiero hablar del proceso de organización personal de las lecturas de esos libros. Para quienes leemos con cierta frecuencia, el trabajo pendiente con las lecturas no parece terminar nunca: pilas de libros sobre la mesilla de noche, filas de libros nuevos en las estantes, o incluso cajas llenos de ellos, guardadas en el fondo de un armario. Algunos ejemplares, pobres, esperan abandonados meses o años a que algún alma caritativa y lectora, los adopte algún día. Siempre habrá épocas del año o fines de semana de compras compulsivas en librerías, y en alguno de esos paseos entre estanterías repletas de ejemplares, acabamos adquiriendo libros por encima de nuestras posibilidades; sobre todo de tiempo. Más que el lugar y orden que ocupa un ejemplar en un estante, las siguientes reflexiones tienen que ver sobre nuestras prioridades y decisiones para elaborar una lista de libros y el sobre el criterio para la elección de la próxima lectura.

1. ¿Organización o improvisación? Encuentra el equilibrio

EquilibrioPara responder a esta pregunta, es fácil empezar identificando básicamente dos tipos de lectores, con perspectivas algo diferentes respecto a la lectura.

El primer punto de vista es propio de quienes tratan los libros como algo sagrado y con alma propia, y que bajo ningún concepto debe ser medido. «No se puede ni debe planificar las lecturas…», «Los libros están para disfrutar», «No hay nada como improvisar la elección del siguiente libro y, sobre todo, el momento dedicado a la lectura.» o «Leo por placer, lo que quiero y cuando me apetece.», podrían ser algunas frases de este tipo de lector más romántico.

El segundo, es más propio del lector práctico, buscando el método más eficiente para leer más en menos tiempo, tocando todos los géneros a ser posible. Frases típicas de este tipo de lector serían: «Un nuevo libro ha caído en mis manos… ¡pero todavía otros pendientes en mi lista! Tendrá que esperar», «Con este libro no aprendo nada nuevo» o «Tengo que incrementar el número de páginas al día con otro tipo de lecturas. Debo llegar a mi objetivo»

Puedo poner cara a lectores de los dos tipos. Pero como otras tantas decisiones que tomamos a diario, donde nada es blanco o negro, parece que el enfoque más razonable parece estar a medio camino entre los dos puntos de vista anteriores. Disfrutar de los libros e improvisar la lectura de un nuevo ejemplar no está reñido con poner un poco de orden y hacer una selección inteligente de los libros que devoraremos en los próximos meses.

2. ¿Cuántos libros puedes leer en tu vida? Sé selectivo

Esqueleto leyendo¿Por qué creo que es interesante planificar y organizar mínimamente nuestras lecturas de libros? Principalmente porque el número de páginas que podemos leer en nuestras vidas es limitado, y si hacemos algunas cuentas, nos sorprendería conocer la cantidad de ejemplares que podríamos terminar antes de decir adiós a este mundo. Y ya avanzo que no son tantos.

Siempre alardean de tener 5000 libros almacenados en su e-book aquellos que probablemente no leen con demasiada frecuencia. Quien lo hace regularmente, sabe que 5000 son muchos libros. Si una persona lee un libro al mes, 12 año al año de media, en 50 años habrá logrado terminar 600 obras; algo impensable teniendo en cuenta los resultados de recientes estudios sobre hábitos lectura entre la población. Con estos números a la vista, no cabe duda de que hay que ser un poco más selectivo con lo que leemos.

3. ¿Cuál es tu próxima lectura? Elige bien

SiguienteElaboro todos los años una lista de «siguientes lecturas», que simplemente me sirve de referencia y que por supuesto acabo modificando cuando aparece una obra a la que no me puedo resistir. Una lista inicial de libros siempre presente, consigue evitar muchas veces la elección impulsiva de alguna novedad. Sin una lista es posible que olvidemos grandes obras que tenemos esperando en el estante.

No hay nada malo en salirse del guión, pero conviene hacerlo sobre una propuesta inicial de lecturas, que obligue al menos a preguntarnos si tan urgente es ese nuevo libro que ha caído en nuestras manos. Si por motivos personales o profesionales realmente tiene prioridad, adelante con la página uno. El resto de libros simplemente bajará una posición en el orden de lectura. Al fin y al cabo, las reglas están para romperse, y no hace falta ser tan estricto. La lectura hay que disfrutarla y es importante encontrar el equilibrio entre improvisación y organización del que he hablado en el primer punto.

4. Abre tus círculos: comparte lo que lees

CompartirUna vez preparada la lista de próximas lecturas, una buena iniciativa es compartirla al menos con nuestro círculo más cercano de familia y amigos. No importa el formato: un documento de Word, un e-mail, un WhatsApp o una lista en papel. Es cierto que el compromiso de lectura es personal, pero compartir nuestra lista de libros con otras personas siempre es positivo. Es habitual que lleguen aportaciones en forma de recomendaciones de otros libros o ánimos para no abandonar tus lecturas.

Además, las redes sociales nos lo ponen ahora en bandeja. Podemos publicar nuestra lista en Facebook, en Twitter o en Instagram, para unos pocos en un entorno más familiar o públicamente para el mundo entero, incluidos los propios autores de las obras que leemos. De hecho, muchos escritores son usuarios activos en ese tipo de redes sociales (y son ellos mismos los que publican). Además no es extraño que alguno conteste a alguna mención de sus lectores sobre su obra en Internet, algo que siempre hace ilusión, impensable antes de la era digital.

Yo decidí publicar mi lista en una wiki que mantengo desde hace algunos años. Allí está en permanente construcción un pequeño rincón de lectura, con listados de los últimos libros que he leído recientemente, los que pretendo leer y los que me tienen atrapado actualmente. Y he conseguido el orden de lecturas que pretendía. Objetivo cumplido.

5. Lecturas productivas: todo es cuestión de hábito

RelojTodo es cuestión de hábito. Y con la lectura lo es especialmente. Hay quien aprovecha los fines de semana para hacer verdaderas maratones de lectura. Y no les va mal: a final de mes han leído el mismo número de páginas o más que quienes lo hacen con más regularidad, dedicando un tiempo fijo al día. «Cada maestrillo tiene su librillo», y también sus horarios, y no seré yo quien venga a deshacer las costumbres de los buenos lectores.

Sin embargo, yo prefiero las lecturas constantes, a diario y con horario más o menos fijo. Para quienes no tengan el hábito de lectura muy desarrollado, quizá este sea la mejor forma de adquirirlo. Nadie puede afirmar no tener unos minutos al día para la lectura. Probablemente cuenta con ellos, pero los invierte en otras actividades. Un buen sistema es uno establezca un mínimo diario: al menos un poco cada día, paso a paso, granito a granito.

Luego también podremos aprovechar distintos momentos del día para avanzar en nuestra lecturas, pero esos minutos extras serán ya de regalo. Piensa un momento en los tiempos que desaprovechamos, en los que no hacemos nada salvo esperar: los trayectos en transporte, las esperas para una cita médica o en la cola de la administración. Cualquiera de esos huecos es una oportunidad para sumar algunas páginas. Y para poder exprimir bien esos ratos improductivos, no queda otra que tener también la buena costumbre de llevar siempre nuestro libro o e-book con nosotros. Como digo, cuestión de hábitos.

6. Encuentra tu motivación (la que sea)

MotivaciónLeemos por placer, pero también para aprender, a veces por curiosidad y otras por necesidad. Lo importante es que uno encuentra su motivación personal para abrir un libro y dejarse enredar entre sus páginas.

Muchos asocian leer con devorar la última novela «best seller». Sin embargo hay muchísimos otros géneros que habitualmente se dejan fuera de las opciones y con los que posiblemente uno se sienta más cómodo leyendo. Narrativa, poesía, teatro, novela policiaca, de terror, histórica y de aventuras, de ciencia-ficción, fantasía, novela romántica, libros de arte, de música, de historia, política, de divulgación científica, de empresa, informática, de gastronomía, de salud y deporte. Solo se trata de buscar nuevas lecturas en otros géneros. Y cuando se trata de descubrir otras categorías de libros, mantener una lista de lecturas y poder explorar las de otros lectores se vuelve imprescindible.

Es posible que en nuestro círculo de amistades o familiar no encontremos la variedad de gustos necesaria para encontrar nuevas lecturas. Es aquí donde Internet tiene mucho que aportar. Por ejemplo, la red social Goodreads, una «comunidad de catalogación», reúne a millones de lectores de todo el mundo que comparten sus gustos, publican reseñas y el progreso de sus lecturas. En esta red, disponible también como aplicación móvil, podemos encontrar la ficha de cualquier libro de cualquier género y consultar las valoraciones y opiniones de quienes han tenido la oportunidad de leerlo. También permite organizar listas personalizadas de libros, para marcar el estado de lectura de un libro y clasificarlo según nuestro propio criterio.

Goodreads también ofrece la opción de unirse a un reto de lectura. Siempre es divertido iniciar algún desafío de este tipo e incorporar un componente lúdico (la popular «gamification» en inglés) al progreso de lectura de nuestra lista de libros.

7. Busca otra excusa que no sea «no tengo tiempo»

Dos librosVolvemos a los números. Si un adulto es capaz de leer una media de 250 palabras por minuto, y suponemos que una página de un libro contiene ese número aproximado de palabras, la persona será capaz de leer unas 30 páginas en 30 minutos, quizá algunos más. Y creo que media hora de lectura al día es un objetivo bastante razonable, asequible para cualquier mortal. Otra cuestión es el hábito, la constancia… Así que, si seguimos haciendo números, un adulto en un mes podría leer fácilmente unas 900 páginas, dedicando apenas minutos de su jornada. Y para una extensión media de una obra, un total de 900 páginas pueden ser perfectamente 2 o 3 libros al mes. Y asumiendo que algún día hemos faltado a nuestra cita con los libros, podemos dejarlo en 2 libros al mes. En un año: 24 libros. Definitivamente no puede terminar el año y decir que no pudimos leer ningún libro. Así que busca otra excusa que no sea «no tengo tiempo».

Hazlo hoy, en 5 pasos:

  1. Ve allí donde guardas tus libros
  2. Elabora una lista de lecturas pendientes
  3. Toma el primer libro de la lista
  4. Ábrelo por la primera página
  5. Empieza a leer.

¡Feliz lectura!

¿Quieres colaborar?

Si te gusta lo que lees puedes convertirte en mecenas del proyecto a través de Patreon. Podrás acceder a contenidos exclusivos.

Become a Patron!