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Etiqueta: hábitos

22 microhábitos de 2 minutos

Si no te atreves con nuevos hábitos, prueba con microhábitos. En ocasiones no hacen falta más de 2 minutos para progresar en cuestiones de organización, aprendizaje, salud, productividad, etc. Con pequeñas acciones y sencillos gestos puedes avanzar más de lo que crees. No subestimes el valor de 120 segundos.

Aquí tienes una propuesta de 22 microhábitos que puedes incorporar en tu día.

  1. Escribe tus intenciones del día. Empezar la jornada con dejando por escrito algunos propósitos es la mejor forma de empezar. Atención: intenciones o propósitos que puedes cumplir hoy, no tareas de trabajo.
  2. Haz estiramientos durante un par de minutos, sobre todo cuando lleves mucho tiempo sentado.
  3. Organiza las apps y las fotografías del teléfono móvil. Haz limpieza. Vacía de mensajes los chats de grupo. O archívalos.
  4. Organiza tu escritorio al final del día. Si no lo logras hacer en 2 minutos, significa que no lo estás haciendo cada día.
  5. Mantén bien ordenadas las carpetas de tu ordenador cuando las estés creando o utilizando. No caigas en la trampa de crear una carpeta con el nombre “Para ordenar”.
  6. Cambia un poco la ruta para llegar a algún sitio, aunque tardes dos minutos más. No sé por qué, pero este hábito tiene un curioso efecto.
  7. Revisa tus tareas diarias al final del día, sobre todo las que has completado. Disfruta de la satisfacción de ver el trabajo realizado.
  8. Define las 3 tareas más importantes del día. No deberías tener muchas más.
  9. Lee unas líneas de texto durante 2 minutos. Es solo una excusa para leer un libro, una revista o un artículo. Seguramente sigas; solo necesitabas empezar.
  10. Dedica 2 minutos a estar en silencio. O escucha una canción. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste alguna de estas dos cosas?
  11. Limpia durante 2 minutos una estancia de la casa. Si te apetece, aplícalo al resto de estancias. Un poco de orden en sitios distintos ya es un progreso. También puedes ordenar un cajón.
  12. Comparte en las redes sociales alguna idea, pensamiento o recurso. Granito a granito se construye una comunidad. Internet también tiene su lado positivo.
  13. Memoriza dos o tres nuevos atajos de teclado para ser más productivo.
  14. Revisa tu agenda del día. ¿Cuánto tiempo libre tienes hoy? En 2 minutos puedes ingeniártelas para liberar tiempo.
  15. Aprende algo nuevo en 2 minutos. Puedes aprender algunas palabras nuevas en otro idioma. Incluso te da tiempo a ver dos vídeos de Pau García-Milà.
  16. Haz esa llamada que tanto se resiste. No duele; son los dos minutos.
  17. Organiza tus contactos: en tu móvil o en tus redes sociales. Sobre todo, elimina.
  18. Revisa tu bandeja de entrada. En 2 minutos puedes tirar y archivar más de lo que crees.
  19. Revisa tus suscripciones a blogs y podcasts. Selecciona con criterio y marca para leer o escuchar después. Estos contenidos tienden a acumularse.
  20. Elige cada día algo para reciclar, donar o tirar. Deshacerte de cosas puede ser liberador.
  21. Escanea documentos que quieras mantener digitalizados (posiblemente para tirar los originales en papel).
  22. Entra en Ocho en punto para ver si hay algo nuevo. Puedes seguir las novedades en Feedly, Twitter, Instagram, Facebook y Telegram. Son 2 minutos.

El «gen» de la productividad: 40 cosas que hacen (y no hacen) las personas superefectivas

Una persona productiva es aquella que, teniendo que trabajar para vivir, consigue tener tiempo libre para su familia, para sus proyectos personales y para el ocio. Es la definición más acertada de persona productiva que puedo imaginar.

Algunas personas son para mí un referente, por su estilo y actitud ante el trabajo, por el modo en que gestionan sus tareas, por su claridad de ideas o por su capacidad de aprendizaje. ¿Cómo consiguen finalizar con éxito tantos proyectos, no solo profesionales, sino también personales?

La persona productiva se siente satisfecha, no por haber terminado su trabajo eficientemente, que también, sino porque su forma de trabajar le permite disfrutar de su tiempo libre.

25 cosas que matan la productividad

Al cabo del día hacemos muchas cosas y dejamos de hacer otras tantas que dificultan nuestro trabajo diario y no nos dejan avanzar al ritmo que deseamos. Algunas son difíciles de evitar; otras las permitimos sin más. Pensaba el otro día que la lista es infinita, pero que sería interesante compartir algunos ejemplos de malos hábitos o prácticas que matan nuestra productividad.

7 momentos para capturar

GTD® es un método de organización muy efectivo que define una serie de etapas que debemos seguir sistemáticamente. En realidad, aplicar este sistema a nuestro trabajo no debería entrañar mayor dificultad porque GTD® hace referencia a 5 fases que corresponden (o deberían corresponder) con el flujo natural de nuestro trabajo. Sin embargo, «subirse a la tabla» requiere cierta práctica. De nuevo, los hábitos salen a escena.

En cualquier área de responsabilidad que implique la realización de un trabajo por nuestra parte, el proceso natural (e ideal) sería recopilar (capturar) primero cualquier asunto pendiente. A continuación, deberíamos definir (aclarar) bien qué son esos asuntos que acaban de entrar en nuestra bandeja de entrada. Seguramente después intentaríamos organizar las tareas que hemos logrado detallar. El paso siguiente sería revisar (evaluar) nuestras tareas ya organizadas y reflexionar sobre ellas, para finalmente actuar en consecuencia y simplemente dedicarnos a hacer la tarea que más conviene en cada momento. Y esto, básicamente, es GTD®: capturar, aclarar, organizar, reflexionar y hacer.

Sobre el primero de los pasos he escrito varios artículos que os invito a leer:

Si he dedicado tantas líneas a esta parte del proceso es porque creo que es un hábito fundamental para lograr que el sistema de organización funcione. Si no capturas, no tienes nada. Capturar es el primer eslabón de una cadena en la que el orden y la disciplina son primordiales. Recopilar asuntos pendientes, capturar «cosas» puede parecer un paso trivial, pero también tiene su miga. También se puede capturar mal, sobre todo no capturando cuando deberíamos hacerlo.

Personalmente, el proceso de capturar lo tengo ya totalmente interiorizado. Lo hago de forma sistemática y prácticamente inconsciente. De hecho, hay distintos momentos durante el día en los que dedico un tiempo a recopilar; y me he dado cuenta de que son hábitos que he ido adquiriendo con el tiempo y que, afortunadamente, han decidido quedarse.

Organización personal: el método definitivo

Todo el mundo quiere organizarse mejor. No tiene sentido desear lo contrario. Acaso, ¿quién busca un método para tardar más tiempo en hacer realizar las tareas o pone todo su empeño en tomar malas decisiones sobre su trabajo? Estaremos de acuerdo en que todos aspiramos a aplicar algún método que nos permita gestionar mejor nuestro trabajo en términos de organización personal. Además, intentamos buscar un sistema idealmente óptimo, con el que el tiempo de planificación y organización no exceda el tiempo de realización del trabajo propiamente dicho.

¿El método ideal?

Ya no sorprende la ingente cantidad de libros y recursos sobre organización personal a los que tenemos acceso. Las librerías, generalmente en su sección dedicada a la empresa y a veces en la de autoayuda, cuentan con una oferta desbordante de textos sobre productividad, organización, orden, minimalismo y otras técnicas para mejorar nuestra organización personal. Encontramos en estas estanterías métodos para ser más eficaces, más eficientes, más productivos, más efectivos. Y más de uno nos dará las claves para entender el significado de cada uno de estos términos.

En cualquier caso, elegir un método y ponerlo en práctica puede tener efectos muy positivos (normalmente a medio o largo plazo) en nuestra forma de trabajar. Y todos queremos encontrar el método definitivo, el engranaje perfecto que soluciona todos nuestros problemas de organización. Siento decir que tal método no existe.

No existe el método definitivo porque cuando empezamos a ponerlo en práctica, el sistema no funciona solo; nosotros somos parte del sistema. Incluso si el sistema no tiene fisuras y es idealmente perfecto, los seres humanos no lo somos. Cuando ponemos la máquina de organización a funcionar, en algún momento nos traicionarán nuestros hábitos, nuestras prioridades, nuestro estado de ánimo, etc. Y esto no hay sistema que lo controle al cien por cien. Un método solo nos guía.

10 claves para elegir un buen método de organización

Sea cual sea la técnica o método de organización que seleccionemos, la solución a nuestros problemas de desorganización debe pasar por algo parecido a: