Nueva lectura, nuevo viaje: la aventura de releer un libro

Estos últimos días de verano estoy aprovechando para volver a leer Getting Things Done. De hecho, no es la primera vez que releo este libro de David Allen; Organízate con eficacia en su versión en español. Pero no es ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que reviso la metodología GTD. Releer no es algo que suela hacer a menudo, pero tampoco es nada extraño. De hecho, es una práctica interesante por varios motivos. Alguno habrá que diga que releer no es productivo, que recorrer el mismo texto dos veces es una pérdida de tiempo. Disculpen que disienta; releer puede ser muy enriquecedor. Además, hay libros que habría que volver a leer casi por obligación.

Efectivamente, podemos volver a leer una obra simplemente por volver a disfrutar del viaje; por puro placer, por qué no. Nos apetece y nos ponemos a ello. Sobre todo, si se trata de ficción, es posible que nos apetezca volver a visitar algunos lugares o revivir algunos diálogos. Pero incluso, después de una nueva lectura de la obra, habremos vivido una nueva experiencia, como cuando volvemos a visitar una ciudad después de un tiempo y se trata de un viaje completamente distinto.

Releer un libro es leer una obra nueva. Nuestra madurez en una etapa determinada de nuestra vida, nuestras experiencias y los conceptos aprendidos entre una lectura y la siguiente influyen mucho en nuestra lecturas. No es lo mismo leer El Quijote con 16 años que hacerlo con 35. No somos la misma persona que hace una década. Por ejemplo, hace una década que leí Getting Things Done y todas las veces que lo he leído, ha sido con una perspectiva diferente, aprendiendo y aplicando los conceptos de un modo distinto y mejor. «Cuando uno se hace viejo, gusta más releer que leer», decía Pío Baroja.

También podemos releer una obra porque nos apetece hacerlo en otra lengua, quizá en su versión original. Es posible que durante el tiempo que ha pasado desde la última lectura hemos mejorado nuestra competencia lingüística en la lengua en la que el autor escribió la obra. Puede ser una buena oportunidad para capturar ciertos matices que no estaban presentes en la traducción del texto; o quizá simplemente queremos leer el libro en otra lengua con el único propósito de seguir practicando un nuevo idioma que estamos aprendiendo. Y conocer la obra de antemano ayuda en este proceso porque ya conocemos la historia que se desarrolla o las ideas que presenta.

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Reconectar tras las vacaciones

En tiempo de vacaciones es habitual hacer un esfuerzo extra por desconectar de la rutina diaria en general, y del trabajo en particular. Algunos ponemos especial empeño avisando a nuestro entorno personal y de trabajo que no estaremos disponibles durante varios días. Tanto es así que, para no caer en la tentación (o en la trampa), incluso desinstalamos las aplicaciones móviles que nos puedan mantener atados al trabajo o a rutinas personales diarias de las que también necesitamos alejarnos. Desconectar no solo es recomendable, sino necesario.

En el mejor de los escenarios de descanso, durante las vacaciones hemos estado de viaje, al menos lejos del hogar habitual, sin tener que afrontar las tareas propias que exige una casa, o menos preocupados por ello. Además, en este ambiente ideal de desconexión, no hemos tenido acceso a nuestro ordenador personal y a un televisor, por lo que hemos tenido la suerte de limitar la cantidad de información que nos bombardea cada día. Y quizá menos probable, en unas vacaciones de absoluta desconexión digital, no hemos conectado a Internet con ninguno de nuestros dispositivos, voluntaria o involuntariamente.

En cualquier caso, si hemos disfrutado de unas vacaciones relativamente analógicas y ya estamos de vuelta, es momento de reconectar y volver a la realidad, que, por cierto, también está muy bien. Habrá muchas cosas que se irán «encendiendo» automáticamente, que no dependen de nosotros y que habrá que ir asimilando. Otras, sin embargo, están totalmente en nuestra mano y convendrá ir «enchufándolas» poco a poco. Qué prisa hay.

En mi caso, después de un tiempo de desconexión, me he estado planteando una vez más la mejor forma de ir volviendo a la rutina. Como de costumbre, he decidido hacerlo progresivamente, dando prioridad a lo que realmente importa. Escribir un post sobre este tema no era una urgencia, pero ayuda a organizar ideas y todo lo que tiene que ver la organización al menos es importante.
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15 consejos prácticos para poner tu teléfono en «modo viaje»

Por fin llegan las ansiadas vacaciones y es momento de hacer maletas. Si hemos sido organizados habremos hecho una lista de tareas (¡siempre por escrito!) para no olvidar nada. O al menos para no dejarnos en casa lo más urgente. Ropa adecuada para nuestro destino, documentación, reservas de hotel, equipo fotográfico, etc. Cada familia lleva cabo su propio «ritual» de preparación, con el único propósito de llevar consigo lo esencial para empezar sus vacaciones con buen pie.

Hace ya algunos años que la tecnología nos acompaña en nuestros viajes. Pocos son los que planifican unas vacaciones de absoluta desconexión digital: sin móviles, sin ordenadores y sin televisión de por medio. Y aunque muchos presumen de hacer tal cosa, sus perfiles en redes sociales no dicen lo mismo. El postureo siempre delata, confirmando al resto del mundo que algunos viven pegados a sus teléfonos móviles también durante sus vacaciones de «desconexión». Y no hay nada malo en ello. Es un estilo de viaje más.

Lo cierto es que hay destinos para todos los gustos. Unos nos invitan a apagar nuestros móviles y disfrutar del entorno. Puedo imaginar lugares paradisiacos de playa o rincones de película en la montaña, donde quizá no haya siquiera cobertura para poder comunicarnos. Lo que buscamos en estos destinos es, básicamente, no hacer nada durante algunos días.

Otros destinos, sin embargo, nos invitan a aprender y realizar muchas visitas. Este es el caso de destinos de ciudad, donde podemos callejear, disfrutar con la fotografía o aprender de la historia y la cultura del lugar. Este tipo de viajes son siempre más movidos (a veces agotadores) y el objetivo principal no es tanto descansar sino conocer a fondo nuestro destino. En este tipo de viajes es precisamente donde la tecnología puede ser un gran aliado. Y nuestro smartphone, del que no pensábamos despegarnos, puede ser de gran ayuda en muchos momentos haciendo más fácil la estancia.

Nuestro móvil de última generación también requiere preparación. No está de más hacer una puesta a punto del teléfono antes de salir de viaje. Y para ello propongo este checklist con algunos consejos y varias sugerencias de aplicaciones que puedes instalar para poner tu smartphone en «modo viaje». Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…