Volveremos a las cafeterías, a las bibliotecas y a las calles

Elige una tarde cualquiera, un sillón en casa (supongo que el de siempre) y un libro. Las gotas de lluvia golpeando levemente tras el cristal de la ventana; elige también eso. Incluso una tormenta sirve de banda sonora para la historia que tenemos entre las manos. Todo esto parece una escena sacada de una película, o de un libro, pero no es la primera vez que la interpretamos en casa, ¿verdad?

O una mañana de fin de semana, entre las ocho y las diez, y no por decir, porque antes es madrugar y las once ya es un poco tarde para un desayuno. Nuestra cafetería de siempre, concurrida, también como siempre; pero no mucho. Gente conversando, pero con el volumen justo y necesario. Porque un tono más alto siempre molesta; pero el ruido es casi imprescindible en bares y cafeterías, que al fin y al cabo son lugares de encuentro, con otras personas o con uno mismo. Cafeteras echando humo, tazas y cucharillas en movimiento y otros ruidos imprecisos. Acompañados o solos, no frecuentamos las cafeterías para no encontrarnos con nadie. El silencio aquí siempre incomoda.

Y, ¿qué me decís de una tarde de estudio en una biblioteca? Un buen número de estudiantes tendrá bastante más reciente esta escena, pero seguramente todos recordamos (o al menos somos capaces de imaginar) una experiencia similar. Sentados frente a un libro, un silencio que no es silencio, que nos tensa hasta que oímos una página pasar; quizá la nuestra. Alguien cruza el pasillo buscando un libro. Un bolígrafo y un rotulador se alternan sobre la mesa de quien tenemos al lado. Y este ruido que no es ruido nos mantiene despiertos para seguir con nuestra lectura. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Las TIC para desconectar: 4 propuestas de tecnología al aire libre

De pronto nos encontramos disfrutando de un tiempo de vacaciones, de un fin de semana largo o de una jornada libre que no esperábamos. No importa cuántos días. La cuestión es que prometemos desconectar. Pero, ¿lo hacemos realmente? Si desconectar es cambiar de lugar y actividad para dejar atrás la rutina de trabajo, eso lo sabemos hacer muy bien; no cuesta demasiado si tenemos la oportunidad. No resulta sin embargo tan fácil apagar de vez en cuando el móvil, la tablet, la consola de videojuegos o el televisor. A veces tengo incluso la impresión de que hay quienes en vacaciones están más pegados a su móvil que en días de trabajo. Pero bien, decimos que «desconectamos»…

En estas situaciones habría que ser más honesto e intentar pactar con uno mismo para hacer un uso razonable de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). De hecho podemos usar adecuadamente la tecnología para desconectar y es por eso que propongo 4 usos de las TIC al aire libre. Porque descanso y tecnología no son incompatibles: la clave está en el equilibrio. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…