La navaja suiza de la productividad personal (I): información y aprendizaje

Cualquier entusiasta de la organización personal ha soñado en alguna ocasión con descubrir la herramienta ideal para ser más productivo. Sería aquella que lograra aunar en una única solución y de forma perfectamente integrada, las distintas aplicaciones y material de oficina que usamos a diario para sacar adelante tareas y proyectos de forma eficiente. Sería una especie de herramienta universal de la productividad que nos ayudaría a decidir y a hacer mejor que nunca las cosas correctas. Estaría tan optimizada que nos haría superefectivos en nuestras tareas diarias.

La navaja suiza de la productividad personal

Desafortunadamente no existe todavía esa herramienta perfecta. De momento nos tenemos que conformar con aprender a combinar de la forma más acertada posible los recursos que tenemos a nuestro alcance. Unas herramientas son físicas: material de oficina y otros utensilios de «baja tecnología» de los que siempre cuesta desprenderse, muchas veces por necesidad y otras simplemente por tradición. Porque quienes siguen fieles a su agenda de papel, lo hacen probablemente por costumbre, por nostalgia o por ambos motivos. Tienen un teléfono móvil que gestiona mejor sus compromisos, pero el ritual de renovar su agenda cada año es cuanto menos sagrado. Otros recursos preferimos gestionarlos digitalmente con la última aplicación del mercado, probablemente la que está de moda y a ser posible en su última versión.

Pero ponemos empeño; todo sea por la productividad. Y, no sin esfuerzo, orquestamos un sistema de organización, un engranaje con un punto artesano que hace que todo funcione: herramientas físicas y digitales trabajando en equipo, perfectamente coordinadas y sincronizadas, organizando nuestro trabajo cada día, como una especie de navaja suiza de la productividad. Y tanto nos ha costado idear el mecanismo que lo explicamos orgullosos en la Red, que es el mejor lugar donde contar estos asuntos.

Y ese es el motivo de este artículo: presentar la que sería mi navaja suiza de productividad. O al menos el kit básico de supervivencia para asuntos de organización personal. Si me preguntaran cómo empezar con la organización personal en general (y con GTD en particular), seguramente mencionaría los elementos que empiezo a presentar en formato serie en este blog. Empecemos por el primero de ellos. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…