Focus: una app eficaz para bloquear tu tiempo y trabajar concentrado

Focus es una de mis apps de productividad y además es una de las que más utilizo a diario. Sin embargo, no le había dedicado un post en este blog. De hecho, confieso que he tenido que hacer algunas búsquedas en este mismo blog para comprobar si había hablado de ella en particular. Y no, no ha tenido el espacio que merece.

He mencionado la herramienta, eso sí, cuando he publicado alguna lista de aplicaciones de productividad que uso habitualmente, o inevitablemente al hablar sobre cómo administrar bien el tiempo utilizando la técnica Pomodoro o sobre «la importancia de empezar» (porque ya sabemos que cuando de hacer se trata, algo es más que nada).

A veces las herramientas son tan sencillas y las usamos con tanta naturalidad, que pasamos por alto hablar de ellas y de su potencial. Y este es precisamente el caso de Focus, una herramienta que permite trabajar en bloques de tiempo de 25 minutos, siguiendo la técnica Pomodoro. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Organiza tu horario vertical de clases con OneNote (#4)

Continuando la serie de posts dedicados a la herramienta OneNote de Microsoft, comparto en esta ocasión algunos consejos para organizar tu horario de clases con esta potente aplicación para crear libretas de notas. En el primero de los artículos de la serie ya expliqué por qué OneNote es mucho más que un programa para anotar cosas y di 8+1 motivos para utilizarla a diario. De hecho, uno de las características que dota de potencia a la herramienta es precisamente su simplicidad. Lo conté en «Anatomía de OneNote: blocs de notas, secciones y páginas». Porque básicamente esos son los elementos que definen la estructura general de OneNote.

¿Piensas en horizontal o en vertical?

Cuando pensamos en un horario semanal, solemos imaginarlo (o eso creo yo) de izquierda a derecha. Es decir, visualizamos la distribución de los días de la semana de forma horizontal, donde el lunes queda en el extremo izquierdo, y el domingo en el derecho, quedando representados todos los días en una especie de línea del tiempo. En definitiva, imaginamos un horario en forma de tabla que con más o menos ilusión hemos recibido cada inicio de curso académico, todos como alumnos y algunos como profesores. Así lo imaginamos porque así nos lo han mostrado habitualmente y esas son nuestras referencias.

Todas las agendas escolares, y también las de profesores, cuentan con una página reservada en exclusiva al horario de clase. Días en horizontal y horas en vertical. Y en las páginas interiores, dedicadas a las semanas del curso, también los días están dispuestos en horizontal. Las horas, sin embargo, también en vertical. Entiendo que tradicionalmente ha sido siempre así por cuestiones de optimización de espacio. Siempre habrá más bloques de horas que de días, y no tendría sentido hacerlo en el otro sentido. Quizá por ello (o eso creo también), el paso del tiempo durante el día lo construimos en nuestra cabeza de arriba a abajo, en vertical.

En cualquier caso, si lo que queremos es simplemente registrar nuestro horario, solo para consultarlo (solo lectura) de vez en cuando, basta con un horario horizontal, como los de toda la vida que veníamos contando. Al fin y al cabo el horario semanal es el mismo y sobra con tener una versión del mismo. Sin embargo, si queremos enriquecer nuestro horario semanal con anotaciones o etiquetas con un significado particular, necesitamos que nuestro horario sea de lectura-escritura. Y os cuento lo que yo hago desde hace unos años.

Cómo organizar tu horario de clases con OneNote

Como profesor, mi horario de clases semanal es fijo y se repite durante todo el curso académico, pero lo que hago cada semana es distinto, obviamente. Por un lado me gusta poder consultar rápidamente mi horario de clases («¿Qué clase tengo hoy a las once?») y poder tener la respuesta al instante. Por otro lado, me gusta tener la opción de anotar para cada día, lo que haré o lo que he hecho. En otras palabras: planificación y seguimiento.

Un profesor puede tener planificada el desarrollo de una sesión de clase con todo el nivel de detalle que quiera, pero sabe perfectamente que en el aula las cosas no marchan siempre como uno había previsto. Esto no es ningún secreto; es el día a día en el aula. Habrá contenidos que haya que dejar para la siguiente clase por falta de tiempo, comentarios sobre el desarrollo de la clase que conviene anotar, propuestas de mejora, etc. Y para realizar todas estas acciones de forma fácil, rápida y en digital, me busqué un buen aliado hace tiempo. Efectivamente, Microsoft OneNote. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

12 meses, 12 hábitos, 12 reglas

Yo soy de septiembre. Otros muchos prefieren marcar en su agenda el 1 de enero como el primer día de un nuevo año lleno de propósitos, proyectos personales y cambios de hábitos varios. Yo, sin embargo, como decía, soy más de septiembre. Por tradición más que por profesión, lo cierto es que el inicio del curso académico es el que marca también una nueva etapa. Entre otras cosas porque es en septiembre cuando llego con las pilas cargadas, con energía suficiente para dar forma a esas ideas que he ido esbozando durante el verano.

Nuevo curso, nuevos hábitos

Este «año» no es una excepción. Más que proyectos nuevos (que algo hay), se avecinan cambios de hábitos. O al menos la intención de cambiarlos. Suele ser durante el mes de agosto cuando suelo revisar a fondo estas cuestiones como parte de la preparación de los siguientes doce meses.

Básicamente dedico un tiempo a confeccionar una lista muy simple con aquellos hábitos que me gustaría desarrollar, cambiar, eliminar o mejorar y dejo por escrito algunas ideas sobre cómo pretendo ir haciéndolo. Suelo anotar la lista de hábitos con los que conviene comenzar y decido la frecuencia con la que voy a llevar a cabo cada uno de ellos. Porque realmente hay hábitos diarios y otros de carácter semanal.

Si nos paramos a pensar, son muchos los hábitos que hemos adquirido en nuestra vida. Unos son buenos hábitos, otros no tan positivos e inevitablemente también los hay malos, o muy malos. Lo importante es que, con el tiempo, seamos capaces de sustituir las malas prácticas por otras mejores para nuestra salud, nuestra organización personal, nuestro trabajo o nuestras relaciones familiares y sociales. Veremos que hay muchos ámbitos que merece la pena no dejar fuera.

Una planificación muy estricta del desarrollo de hábitos suele desembocar en fracaso y abandono. Así que con la idea de que «menos es más», siempre es mucho más efectivo seleccionar unos pocos hábitos y trabajar a fondo con ellos de forma progresiva y siendo flexibles al ponerlos en práctica.

12 meses, 12 hábitos

Durante este curso me he propuesto el reto de trabajar 12 hábitos durante 12 meses siguiendo 12 reglas muy concretas. En esta ocasión todos son hábitos diarios y el objetivo no es otro que poner en práctica los 12 cada mes, siempre permitiendo cierto margen. Sin embargo, cada mes estará dedicado a un hábito concreto que deberé cumplir a diario sin excepción.

Comento a continuación las 12 reglas que planteo en el reto y que permiten definir y concretar los hábitos, así como hacer un correcto seguimiento: Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…