Organízate con eficacia: reflexiones sobre el primer capítulo

La primera parte del libro «Organízate con eficacia» está dedicada al «arte de organizarse con eficacia». Este es precisamente el título que encabeza los tres primeros capítulos del texto. Y en el primero de ellos, David Allen nos presenta «una nueva práctica para una nueva realidad». Se trata de una introducción al método, una justificación de la necesidad de contar con un sistema de organización, GTD®, que desarrolla en profundidad a lo largo de doce capítulos más.

Getting Things Done® plantea una solución al eterno problema de encontrar la fórmula para organizarnos correctamente, un método que nos permita tener todas nuestras tareas bajo control y además nos deje disfrutar del resto de actividades sin llevar siempre encima el peso del trabajo. Las primeras páginas del libro recorren esta idea y a medida que he ido (re)leyendo el primer capítulo, he aprovechado para tomar algunas notas que finalmente se han transformado en seis posts que he ido publicando periódicamente en este mismo blog. Finalizado el capítulo, es el momento de reunirlos todos a modo de resumen antes de abordar el segundo capítulo, dedicado a la administración del flujo de trabajo.

Pon un método de organización en tu vida

Siempre hay cosas que hacer. Es inevitable. Sean obligaciones profesionales o personales, a diario nos enfrentamos a algún tipo de lista de tareas o algo similar. Hacer la compra, preparar una presentación, organizar un viaje, gestionar un proyecto, etc. Para lograr un poco de orden algunos utilizamos un registro en el que anotar esas tareas, que aparecen en distintos momentos del día y en diferentes ámbitos de responsabilidad (laboral, familiar, educativo, etc.). Otras personas aseguran confiar en su memoria para recordar todo aquello que deben hacer. En cualquier caso, por simple que sea, todos seguimos algún sistema de organización. No seguir un método no es una opción.

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Ser productivo y vivir sin estrés: Getting Things Done de David Allen

Todos terminamos de trabajar en algún momento del día y somos conscientes de que muchas tareas y proyectos se quedan a medias, sencillamente porque para completarlos son necesarios varios días o meses de trabajo. Dividir el trabajo en partes es algo natural. El problema surge cuando tras una jornada de trabajo no conseguimos desconectar de las tareas porque nuestro cerebro sabe que hay cosas por terminar, que además no tenemos del todo controladas, o hay cosas que podemos olvidar porque no las hemos anotado. Obviamente, todos tenemos entre nuestros objetivos el de ser productivos en nuestro trabajo, pero también queremos vivir sin estrés, sin sentirnos constantemente perseguidos por las tareas pendientes de hacer. Ambas cosas son posibles con GTD®. Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…

Menos es más: la productividad bien entendida

Si uno se asoma a los medios, a la educación, a las redes sociales, a veces da la impresión de que lo realmente importante es aquello que se ve, las apariencias, lo superficial. Triunfa lo audiovisual, instantáneo e impactante, no la lectura y reflexión sosegada. Parece que prima la cantidad frente a la calidad. El reconocimiento se impone ante el objetivo principal de la tarea que se realiza. Gana el marketing frente al sentido común.

De esto no se libra el mundo de la productividad y la organización personal. Tampoco hay que perder de vista aquí el objetivo principal, que es «simplemente» el de ser más productivo y organizarnos mejor, no el de utilizar la herramienta más sofisticada o invertir más tiempo organizando y planificando. No hay que demostrar nada a nadie, solo a uno mismo. En la mayoría de casos, menos es más. Así que, siendo coherente con el título de este artículo, sin más preámbulos presento algunas ideas al respecto.

1. Menos organización y más producción.

Este tema de la productividad personal se nos puede ir fácilmente de las manos, especialmente en el momento de aplicar algún método o utilizar alguna aplicación informática en particular. Es fundamental que el proceso de organizar nuestro trabajo no nos deje sin tiempo de poder realizarlo. Lo contrario sería absurdo. Es tentador jugar con la app de gestión de tareas de turno, moviendo elementos de un lado a otro, organizando y reorganizando no sabemos muy bien qué y con qué propósito. Y mientras, pasan los minutos y el trabajo no está hecho. No perdamos el norte y recordémonos constantemente: «menos tiempo de planificación y más tiempo de acción». Menos es más.

2. Menos papel y más bits.

El mundo del papel ocupa espacio físico, y al hacerlo, inevitablemente también ocupa espacio mental. La organización de elementos en soporte papel nos hace perder más tiempo del que creemos. Si existe una alternativa digital para llevar a cabo una tarea, adoptémosla. Si no, hay infinidad de aplicaciones y también procesos muy bien definidos para digitalizar (y por tanto reducir) toda la información que manejamos en papel a diario (espero escribir sobre ello pronto). Además, el hecho de adquirir el hábito de digitalizar documentos nos obliga a poner orden en el «mundo papel» y nos permite desechar aquello que ya no necesitamos y/o que preferimos mantener digitalizado. Go paperless! Menos es más. (Apunte personal: menos los libros, que siempre serán la excepción. Un libro nunca sobra…) Sigue leyendo. El artículo no termina aquí…