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Etiqueta: GTD

GTD: subirse a la tabla por primera vez

Tiempo de lectura: 2 minutos

En realidad, la metodología GTD® es sencilla. Es cierto que David Allen, quien ideó el método, dedicó un libro entero a explicar su funcionamiento. Podríamos pensar por ello que se trata de un complejo y sofisticado método de organización personal con decenas o cientos de pasos. Nada más lejos de la realidad. GTD® tiene algunos entresijos y otras particularidades, y David Allen ha necesitado varias páginas para presentarlos y justificarlos de forma ordenada y didáctica.

GTD® es sencillo pero implica cambios importantes, especialmente en el modo de entender y definir el trabajo, las tareas, los proyectos, etc. Es un método para la organización personal que, como no podría ser de otro modo, requiere de mucha organización y disciplina. De vez en cuando tenemos noticias de algún entusiasta de GTD® que se ha caído de la tabla. Marta, con 10 años de experiencia en GTD, se cayó. Todos nos hemos caído alguna vez y probablemente volvamos a caernos de nuevo. Hay que aprender a caer, y David Sánchez lo explica en Control y perspectiva. «Caerse de la tabla forma parte del juego», como decía Jordi Fortuny en Anatomía de una caída de la tabla en GTD®. El objetivo es caerse cada vez con menos frecuencia.

Entender GTD® es fácil, pero empezar a aplicar el método puede entrañar cierta dificultad. En primer lugar es necesario aprender algunos conceptos para poder moldear de un modo diferente la lista de cosas que hacer que aparecen en los distintos ámbitos en los que tenemos algún tipo de responsabilidad, tanto personal como profesional. Es importante saber que cuando empezamos con GTD® introducimos un nuevo método y no una herramienta especial que nos hace más eficaces en nuestra particular forma de organizar las cosas.

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Nueva lectura, nuevo viaje: la aventura de releer un libro

Tiempo de lectura: 4 minutos

Estos últimos días de verano estoy aprovechando para volver a leer Getting Things Done. De hecho, no es la primera vez que releo este libro de David Allen; Organízate con eficacia en su versión en español. Pero no es ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que reviso la metodología GTD. Releer no es algo que suela hacer a menudo, pero tampoco es nada extraño. De hecho, es una práctica interesante por varios motivos. Alguno habrá que diga que releer no es productivo, que recorrer el mismo texto dos veces es una pérdida de tiempo. Disculpen que disienta; releer puede ser muy enriquecedor. Además, hay libros que habría que volver a leer casi por obligación.

Efectivamente, podemos volver a leer una obra simplemente por volver a disfrutar del viaje; por puro placer, por qué no. Nos apetece y nos ponemos a ello. Sobre todo, si se trata de ficción, es posible que nos apetezca volver a visitar algunos lugares o revivir algunos diálogos. Pero incluso, después de una nueva lectura de la obra, habremos vivido una nueva experiencia, como cuando volvemos a visitar una ciudad después de un tiempo y se trata de un viaje completamente distinto.

Releer un libro es leer una obra nueva. Nuestra madurez en una etapa determinada de nuestra vida, nuestras experiencias y los conceptos aprendidos entre una lectura y la siguiente influyen mucho en nuestra lecturas. No es lo mismo leer El Quijote con 16 años que hacerlo con 35. No somos la misma persona que hace una década. Por ejemplo, hace una década que leí Getting Things Done y todas las veces que lo he leído, ha sido con una perspectiva diferente, aprendiendo y aplicando los conceptos de un modo distinto y mejor. «Cuando uno se hace viejo, gusta más releer que leer», decía Pío Baroja.

También podemos releer una obra porque nos apetece hacerlo en otra lengua, quizá en su versión original. Es posible que durante el tiempo que ha pasado desde la última lectura hemos mejorado nuestra competencia lingüística en la lengua en la que el autor escribió la obra. Puede ser una buena oportunidad para capturar ciertos matices que no estaban presentes en la traducción del texto; o quizá simplemente queremos leer el libro en otra lengua con el único propósito de seguir practicando un nuevo idioma que estamos aprendiendo. Y conocer la obra de antemano ayuda en este proceso porque ya conocemos la historia que se desarrolla o las ideas que presenta.

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La navaja suiza de la productividad personal (I): información y aprendizaje

Tiempo de lectura: 3 minutos

Cualquier entusiasta de la organización personal ha soñado en alguna ocasión con descubrir la herramienta ideal para ser más productivo. Sería aquella que lograra aunar en una única solución y de forma perfectamente integrada, las distintas aplicaciones y material de oficina que usamos a diario para sacar adelante tareas y proyectos de forma eficiente. Sería una especie de herramienta universal de la productividad que nos ayudaría a decidir y a hacer mejor que nunca las cosas correctas. Estaría tan optimizada que nos haría superefectivos en nuestras tareas diarias.

La navaja suiza de la productividad personal

Desafortunadamente no existe todavía esa herramienta perfecta. De momento nos tenemos que conformar con aprender a combinar de la forma más acertada posible los recursos que tenemos a nuestro alcance. Unas herramientas son físicas: material de oficina y otros utensilios de «baja tecnología» de los que siempre cuesta desprenderse, muchas veces por necesidad y otras simplemente por tradición. Porque quienes siguen fieles a su agenda de papel, lo hacen probablemente por costumbre, por nostalgia o por ambos motivos. Tienen un teléfono móvil que gestiona mejor sus compromisos, pero el ritual de renovar su agenda cada año es cuanto menos sagrado. Otros recursos preferimos gestionarlos digitalmente con la última aplicación del mercado, probablemente la que está de moda y a ser posible en su última versión.

Pero ponemos empeño; todo sea por la productividad. Y, no sin esfuerzo, orquestamos un sistema de organización, un engranaje con un punto artesano que hace que todo funcione: herramientas físicas y digitales trabajando en equipo, perfectamente coordinadas y sincronizadas, organizando nuestro trabajo cada día, como una especie de navaja suiza de la productividad. Y tanto nos ha costado idear el mecanismo que lo explicamos orgullosos en la Red, que es el mejor lugar donde contar estos asuntos.

Y ese es el motivo de este artículo: presentar la que sería mi navaja suiza de productividad. O al menos el kit básico de supervivencia para asuntos de organización personal. Si me preguntaran cómo empezar con la organización personal en general (y con GTD en particular), seguramente mencionaría los elementos que empiezo a presentar en formato serie en este blog. Empecemos por el primero de ellos.

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Creciendo en efectividad: el ranking OPTIMA LAB

Tiempo de lectura: 2 minutos

El día 15 de cada mes se publica el ranking OPTIMA LAB de blogs de efectividad. El miércoles de esta semana no ha sido una excepción y la lista, que actualmente publica Efectivitat.com, salió puntual.

Comentan en Efectivitat.com que han querido recuperar la esencia que tenía el ranking cuando lo definieron. En primer lugar se ha duplicado el número de blogs analizados; ahora son 126 los candidatos al ranking. También han mejorado la definición del criterio de velocidad. Antes, este parámetro era solo un indicador de la frecuencia de publicación; sin embargo ahora se considera el tipo de contenido, dando valor, lógicamente, al tema de efectividad. Y también han verificado esta vez las URL de las homepage de los blogs analizados.

Desde hace algunos meses este blog participa como candidato, y poco a poco ha ido subiendo peldaños en la clasificación. Entró tímidamente y paso a paso ha logrado colocarse este mes de enero en la novena posición.

Sigo las publicaciones de todos los blogs que van entrando en la lista mensual (y otros que todavía no han llegado), pero también es cierto que, de algunos de ellos, desconocía quién estaba detrás de cada post (o podcast). Y tan importante es el texto que se escribe como lo es su autor. Detrás de cada artículo lleno de consejos hay una persona que dedica un tiempo importante para sacarlo adelante y creo que es justo reconocer su trabajo.

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Planifica tus tareas con TeuxDeux

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hoy en día estamos expuestos a tal cantidad de información, que una buena organización ya no es una recomendación sino casi una necesidad. Comentaba hace unos meses que no disponer de un método de organización no era siquiera una opción. Por simple que sea, necesitamos aplicar sistemáticamente alguna técnica de organización personal para poder garantizar que lo tenemos todo (más o menos) bajo control. Sea propio o heredado, sencillo o sofisticado, algún método hay que seguir.

Próxima acción vs. tarea con fecha

El artículo «Pon un método de organización en tu vida» es el primero de una serie de anotaciones sobre el popular método GTD (Getting Things Done) de David Allen. En el texto simplemente presento la filosofía del sistema y, sin explicar sus entresijos, avanzo que GTD es un método de productividad que podemos aplicar a todos los ámbitos de nuestra vida, no solo el profesional; y que permite poner orden de forma sistemática, liberando nuestra mente de tener que recordar constantemente las tareas pendientes, básicamente porque el sistema define cómo debemos registrarlas en un lugar específico y revisarlas de un modo muy particular.

Y precisamente una de las particularidades (y valor) del método GTD es que sigue un procedimiento de acciones siguientes. Es decir, GTD no es un sistema de organización principalmente basado en nuestra agenda (aunque también se utiliza), en la que registramos cuándo haremos una tarea determinada; sino que se fundamenta en la decisión consciente y razonada de la próxima acción (tarea) que vamos a realizar, partiendo de un conjunto de acciones candidatas. De hecho, comprometer un día concreto con una serie de tareas que simplemente pueden realizarse «tan pronto como sea posible» (y no necesariamente ese día), es casi una profanación de la agenda y una provocación para los puristas del método GTD.

Por tanto, teniendo en cuenta tareas y tiempo, podríamos definir dos formas de enfrentarnos a nuestras listas de cosas que hacer:

  • En la primera, siguiendo metodologías similares a GTD, tenemos una lista de próximas acciones de la que seleccionamos, con criterios específicos, la siguiente acción que realizaremos en cada momento.
  • En la segunda, planificamos las tareas asignándolas a días concretos en la agenda. Es decir, decidimos de antemano qué haremos el próximo miércoles o qué tareas reservamos para el sábado. Como decía, una práctica casi prohibida en GTD.

Hoy os presento la segunda.

TeuxDeux: cada día, una lista de tareas

TeuxDeux es una aplicación web (y móvil) que aplica el segundo enfoque de organización de tareas. Se basa fundamentalmente en la agenda y permite asignar tareas específicas a días concretos. El objetivo principal es tener una visión general de los próximos días para distribuir de forma óptima la carga de trabajo.

Para ello, TeuxDeux muestra una cinta infinita de días por la que podemos ir avanzando cómodamente para ir ubicando en el tiempo nuestras tareas. De algún modo, cada uno de los días se convierte en una lista de tareas. En definitiva se trata de una agenda en la que no registramos eventos (aunque también podríamos hacerlo) sino tareas que se pueden realizar.

TeuxDeux cuenta también con un panel inferior para definir listas personalizadas. Podemos utilizar estas listas como paso intermedio (una especie de sala de espera) para las tareas antes de asignarlas a un día particular. Simplemente haciendo clic sobre la tarea podemos arrastrarla para cambiarla de lista.

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